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El prestigioso chef Alex Atala nos recibe en Buenos Aires

9 diciembre, 2018

chef alex atala

Una cálida noche de primavera me dio la oportunidad de conocer al reconocido chef brasileño Alex Atala. Fue durante un cóctel ofrecido en su honor en el restaurante El Baqueano, ubicado en la capital argentina.

Por Diana Silva Franco

Alex Atala, después de una conversación muy animada que puso a prueba mi portugués y mis nervios de acero, accedió a contestar on the record algunas preguntas para WineStyle Travel. Con una espontaneidad inesperada y una risa muy contagiosa.

Cuando tienes que escoger un vino para tomar con amigos o en casa, ¿qué sueles escoger?

Para una ocasión así, la idea es agasajar a los amigos, así que escojo vinos fáciles de tomar y de preferencia orgánicos, naturales y, en lo posible, biodinámicos.

No podría decirte un nombre específico, me gustan muchos. Lo que ha pasado en las últimas décadas en la industria del vino es una explosión de productores y métodos. Incluso en vinos biodinámicos y naturales podemos encontrar grandes variaciones en los métodos.

No soy muy fan de las burbujas, pero sí varío entre blancos, rosados y tintos, depende mucho del horario. Si es una tarde de calor un rosado sin duda, si es para una comida más vegetal o quizás pescados, me quedaría con un blanco aunque me gustan los tintos que van con pecados también… Y si es un asado, ¡tinto!

¿Cómo elige un vino Alex Atala?

Es una mezcla del clima, la comida y la compañía. A nivel personal me inspira mucho el momento que estoy viviendo, pero a nivel profesional, la comida que hacemos todos los días en el restaurante tiene sabores nuevos, mucho carácter. Entonces siempre busco bebidas menos clásicas, o hasta vinos que algunos podrían caracterizar como defectuosos pero que me gustan por su carácter, por su tipicidad.

En D.O.M, cuando los comensales piden el maridaje con vinos, apuntamos a vinos menos comunes, distintos, muchas veces brasileños.

Hay un vino que vale la pena mencionar: Era dos ventos, um vinho laranja, que está prácticamente siempre en nuestro menú.

Ante la carta de vinos – y en la vida-; ¿arriesgas o te dejas llevar?

Me arriesgo más de lo que voy por lo seguro. Soy muy curioso, tanto con la comida como con los vinos.

Tienes una oportunidad: conquístala con un solo plato.

Tendría que cocinar cosas típicas de la región donde ella nació, que es el Cerrado brasileño. A excepción del pequi, que es una fruta que no le gusta, haría una comida regional a base de cerdo, farofa, feijão verde fresco, recién cosechado.

Y para beber, un vino rosado.

chef alex atala con la periodista diana silva
Foto: Diana Silva conoció a Alex Atala en la celebración de los 10 años de El Baqueano

¿Un destino inmediato? 3, 2, 1…. ¿Dónde eliges viajar?

Japón. Fui muchas veces y me gusta mucho. Japón tiene una cocina única. Al visitar, comer y trabajar en restaurantes de Japón, te das cuenta de que la manera en que construyen sabores y hacen las armonizaciones con sus bebidas, con sus vinos de ume -que no son exactamente vinos- o con el sake; tienen gran inteligencia.

Si lográramos traerlo a nuestro territorio sería un gran aprendizaje para todos nosotros.

Ponle música a un recuerdo de infancia (un recuerdo/una canción).

La música es parte de mi vida, así que es muy difícil escoger. Tuve una pasión juvenil por Elvis Presley, no me parece que sea la mejor música pero es muy nostálgico para mí.

También compositores instrumentales de jazz brasileños, como Egberto Gismonti. Siempre me gustó y me gustará el punk, pero con los años me fui abriendo a otros tipos de música y hoy escucho prácticamente todo.

Pero hay una canción de Gismonti que se llama Palhaço, que es la historia de la tristeza y la alegría del payaso, y tiene risas de niños. Tiene una alegría y una ingenuidad que me gusta mucho.

Tu menú soñado consistiría en… (primero, segundo y postre)

Comer me gusta tanto como cocinar. Los domingos me voy al mercado que queda cerca de mi casa y no escojo el menú, sino que el menú me escoge a mí.

Una de las mejores cosas de ser cocinero es encontrar un ingrediente que te invita a cocinar. Y no tienen por que ser cosas caras ni complicadas.

Por ejemplo, hoy llegué (a El Baqueano) y vi que recibieron estas anchoas. Fernando quería usarlas para entrada y yo decidí sumar un plato sorpresa para nuestro menú, porque me dieron ganas de cocinarlas.

chef alex atala y fernando rivarola
Foto: Alex Atala y Fernando Rivarola cocinando juntos / @ Diana Silva

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Diez vinos argentinos que tienes que probar antes de final de año

25 septiembre, 2018

Los vinos argentinos son ideales para todo el año. Pero quedan catorce semanas para poner fin al 2018 y hay diez vinos argentinos que tienes que probar antes de que llegue el 31 de diciembre. Si eres un verdadero winelover, presta atención.

Por Diana Silva

Catorce semanas es tiempo más que suficiente para encontrar estos diez vinos argentinos, llevarlos a casa y disfrutarlos en pareja, con amigos o –mi plan favorito– en solitario, mientras escucho mi música favorita.

El panorama vitivinícola de Argentina no deja de sorprendernos: nuevas regiones aparecen en el mapa y sus nombres nos resultan cada vez más familiares. 

Los productores de vinos argentinos se animan a trabajar con uvas no tradicionales y a crear blends que ponen a prueba hasta a los paladares más curiosos.

Además, aunque el Malbec, el Cabernet Sauvignon, el Torrontés y el Chardonnay siguen siendo las apuestas seguras de las bodegas que quieren exportar vinos argentinos, los estilos se diversifican y nos ayudan a descubrir facetas inesperadas de estas cepas.

vino argentino de malvasia
Foto: Livverá Malvasía en su propio terroir / @ Escala Humana Vinos

Vinos argentinos que representan la vida local

Para aprovechar al máximo estas catorce semanas restantes de 2018, exploramos la oferta de vinos argentinos y escogimos diez vinos que representan el dinámico escenario local y permiten a nuestros sentidos entender por qué el vino es, más que una bebida, un estilo de vida.

1. Livverá Malvasía, Escala Humana Vinos:

El enólogo Germán Masera recuerda que se cruzó “con un racimo largo, parecido a un Torrontés pero con las bayas no tan gordas, en una pequeña parcela de una viña en El Zampal (Tupungato, Mendoza) que ahora va a cumplir 90 años”.

Germán estaba decidido a hacer un vino con perfume, acidez y estructura -ideal para gastronomía-, así que maceró en huevo de cemento con pieles durante 60 días y, después del prensado, lo tuvo en barrica durante 10 meses. El resultado son menos de 2000 botellas del primer y único Malvasía en el país.

2. Padma, Garnacha Rosé, Corazón del Sol:

Padma es el nombre de la flor nacional de la India, país de origen de Madaiah Revana, médico y propietario de la bodega.

Ee el enólogo Cristian Moor quien ha estado detrás del complejo proceso de elaboración de su hijo vínico, el vino argentino Padma, en el Valle de Uco.

Su aportación comienza con el trabajo diferenciado en el viñedo y llega hasta la presentación.“Decimos que nuestra uva Garnacha esperó a Corazón Del Sol para emerger en esta botella”. 

De este vino argentino rosado elaborado con la variedad garnacha existen solamente 1000 botellas y es ideal para maridar con risottos, pastas con salsas blancas, o mariscos.

vinos argentinos de garnacha
Foto: Uvas de garnacha con las que se elabora Padma / @ Corazón del Sol

3. Pedro Ximénez, Malajunta Wines:

¡Verano, verano, verano! Los vinos frescos, ligeros y frutales se imponen -aunque algunos tomamos blancos todo el año- y este ejemplar podría convertirse en el hit de la temporada

(para quienes nos leen desde España, recordar que en Argentina comienza el verano cuando en España comienza el invierno).

Una variedad poco frecuente en estas latitudes, que sin embargo ya cuenta con varios ejemplares locales excelentes, destaca en el portfolio del proyecto de dos amigos “malajunta” como su único blanco.

El enólogo Gabriel Donozo afirma que este vino, que en nariz promete ser dulce pero en boca ofrece una acidez bien marcada, “es el que define el carácter de Malajunta, una persona que parece ser de una forma pero que en realidad termina siendo de otra”.

4. Viognier, Vinyes Ocults:

“Es una uva tinta disfrazada de blanca porque tiene una piel muy gruesa, buena estructura y un gran potencial de envejecimiento entre los varietales blancos. Por eso la elegí”.

Tomás Stahringer buscaba sumar un blanco a su portfolio. Uno que representara el espíritu de su proyecto. Y lo encontró en Los Chacayes (Mendoza), una zona bastante hostil, con un suelo pobre, sin vegetación, muy expuesto a los vientos que bajan de la cordillera de Los Andes.

La cosecha se hizo temprana para conservar fruta y frescura y el producto final es un vino de 13,4 % de alcohol, de color bastante estable, buena acidez natural, estructura y mucha personalidad.

vino argentino de barroco
Foto: Botella de Corte de la Tierra Patagonia / @ Vinos Barroco



5. Alma Gemela White Field Blend, Onofri Wines:

Mariana Onofri es amante de los vinos blancos y cada año experimenta con uvas y zonas. Esta co-fermentación de Chardonnay, Marsanne y Roussanne, viene de Los Chacayes, Mendoza -una zona de climas templados y marcada amplitud térmica-, y nació como componente del blanco emblema del proyecto, Zenith Nadir.

Sin embargo, el resultado fue tan bueno que decidió lanzarlo como parte de su línea de Alma Gemela de tintos de Chacayes. “Nos enamoró y esperamos que los enamore a ustedes también”, dice Mariana.

6. Abras Torrontés, Karim Mussi Wines:

El nuevo desafío del reconocido winemaker Karim Mussi se encuentra en Cafayate, un desierto a 2000 msnm, que genera vinos con marcada identidad, elegantes, balanceados y con buena capacidad de envejecimiento.

Este vino blanco es, en sus palabras “muy moderno, muy amable, muy sexy, por cierto”, que si bien ha sido creado mirando hacia un mercado más internacional (quienes viajen en Qatar Airways podrán pedirlo a bordo), conserva la identidad del terroir.

Karim está seguro de que “pueden llegar a disfrutarlo quienes amen la buena comida, la buena música, el momento y el lugar donde están tomando ese vino”.

7. Criolla de Parral, Proyecto las Compuertas:

Pablo y Héctor Durigutti están muy orgullosos de este vino argentino. Fermentado en huevos de cemento con levaduras nativas, para conservar la expresión del varietal y su lugar de origen, y elaborado como tinto durante la primera mitad de la fermentación, ha sido descubado y terminado como un vino blanco.

Pablo recuerda que el dueño del viñedo, Don Danielle, preservó este parral de 1 hectárea que existe desde 1943 y con el que se elaboraba el vino que consumía el pueblo de Las Compuertas, “nos emocionó esta historia y nos propusimos recuperar ese viñedo y volver a elaborar ese vino, bajo el mismo concepto que lo hacían antes… Es un homenaje a ellos”.



8. Corte de la Tierra Patagonia, Vinos Barroco:

Esta colección Corte de la Tierra fue creada para permitirle al consumidor reconocer en cada vino la tipicidad de su región, a través del contraste de los sabores del terroir.

Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Cabernet Franc se mezclan en este vino que, según Roberto Romano, creador del proyecto, “tiene aromas a bosque del sur”. ¿Quién puede resistirse a descorchar, cerrar los ojos y viajar hasta la Patagonia por un rato?

9. Sombrero Malbec, Huentala Wines:

Este vino argentino elaborado con la variedad Malbec destaca entre otros por balancear su carácter frutado y expresivo, intensidad media y la redondez que le da su paso por barricas de roble durante 9 meses y la permanencia de al menos 6 meses en botella.

Después de degustarlo junto a invitados internacionales, llegamos a la conclusión de que es el que mejor representa la frase “el vino une”, porque es social.

Este vino argentino de Huentala Wines es el vino ideal para disfrutar con amigos y que todos queden más que complacidos con este ejemplar del nuevo estilo argentino.

10. Reserva Malbec, Avarizza:

Es un Malbec de Chacayes, Tunuyan, un viñedo a 1300 msnm que expresa la mineralidad, la rocosidad de la zona. Su paso por barricas francesas nuevas y usadas lo hace untuoso y redondo, pero su correcta acidez genera un final fresco en boca.

“Este fue nuestro primer vino tinto. Tuvimos que vender nuestra moto para poder pagar todo lo invertido, así que siempre decimos que nuestra cosecha de Reserva Malbec es nuestro sueño sobre ruedas” recuerda Agostina Astegiano, propietaria y enóloga de la bodega.

 

Después de leer esta lista, comprar el “vino de siempre” e ir a lo seguro puede ser una opción. Para nosotros, la alternativa es ir a ferias y vinotecas, escuchar a los que saben y probar, probar, probar. Tal vez no lleguemos a conocer todos los vinos argentinos, ¡pero el fin de año nos va a encontrar intentándolo!

Si quieres viajar a Argentina, no te pierdas los Diez Hoteles del Vino y la Gastronomía de Argentina

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vinos de argentina wine folly
Foto: Mapa de las regiones del vino de Argentina / @ Wine Folly

Diez restaurantes y bar a vins imprescindibles en Buenos Aires

23 mayo, 2017

mesa en restaurante

 

Pensamos en Argentina y lo relacionamos directa e inmediatamente con el vino, no solo por la importante producción que año a año realiza la Argentina sino por la altísima calidad de sus bodegas y los marcados contrastes de sus terroirs, que se distribuyen en buena parte del territorio argentino -con especial atención a la región de Cuyo y los Valles Calchaquíes.

Por Diana Silva

 

El enólogo francés Michel Rolland aseguró que el potencial local para desarrollar una nueva cultura vitivinícola en la Argentina es formidable, “Si en algún lugar están dadas todas las condiciones de clima, suelo, costos, recursos humanos, y sobre todo libertad de creación, para el genuino desarrollo de una nueva y formidable vitivinicultura, ese lugar, no lo dudéis, es Argentina”.

En la capital de la Argentina, Buenos Aires, es posible encontrar exponentes de distintas zonas y cepas, de bodegas de renombre y bodegas boutique, que garantizan una experiencia excepcional en cada descorche. Sea un Malbec mendocino, un Torrontés salteño, un Pinot Noir patagónico o un Shiraz sanjuanino, el consumidor tiene la certeza de que su elección -o la de su asesor- es siempre acertada. Paul Hobbs, enólogo norteamericano, lo resume así: “Argentina puede hacer cosas que en otro lugar del mundo resultarían imposibles”. Tan imposibles como elegir solo 10 lugares donde encontrar, probar, adquirir o comer con excelentes vinos argentinos.

1. Aldo’s, Moreno 372, Buenos Aires Capital Federal-

Ubicado en el corazón de San Telmo -uno de los barrios más tradicionales y atractivos de la capital- este lugar tiene lo mejor de la gastronomía, casi 600 etiquetas de vinos y una programación semanal que incluye cenas degustación y catas. Su dueño, Aldo Grazziani presentaAldo’s TV, una serie de micros sobre vinos, con bodegueros, sommeliers y otros personajes del vino. Sus imperdibles: Manos Negras, Matías Riccitelli.

2. Trova, Honduras 5903, Buenos Aires Capital Federal

Es imposible ignorar la enorme esquina con frente de vidrio y botellas, botellas, botellas. Desde su inauguración en el barrio de Palermo, se ha convertido en un punto de encuentro para amantes del vino, que con la excusa de una cena o una degustación se reúnen en este restaurante-vinoteca. Alejandro, el sommelier local, es muy atinado al hacer recomendaciones y, para los consumidores que se dejan guiar, esto es el punto fuerte del lugar.

3. Pain et Vin, Gorriti 5132, Buenos Aires Capital Federal

Recientemente el sommelier de Faviken visitó esta vinoteca y, como él, son muchas las visitas extranjeras y locales ilustres que recorren este local, ubicado en Palermo, mitad Wine bar y mitad Sourdough Bakery. Sus degustaciones de vinos fuera del circuito comercial y la escuela de vinos que llevan adelante mes a mes los destacan en la escena local de vinotecas. ¿Algo más? Es uno de los poquísimo lugares donde se encuentra el González González 2012, un blend de Malbec y Cabernet Franc que ha cautivado a expertos y amateurs por igual.

4. Tomo 1, Carlos Pellegrini, 521, Buenos Aires Capital Federal

Sus dueños se describen como porteños y gourmet, y este es el leit motiv del menú, cuidadosamente diseñado para maridar de forma correcta con las más de 200 etiquetas presentes en la carta. Restaurante insignia del Panamericano Hotel de Buenos Aires, el lugar es distinguido pero agradable, ideal para disfrutar de una comida y descubrir en ella la “honestidad gastronómica” que predican y representan.

 

5. Chila, Av. Alicia Moreau de Justo 1160, Buenos Aires Capital Federal

270 etiquetas componen la oferta de vinos que sus comensales pueden disfrutar mientras se adentran en los dominios de la Chef Soledad Nardelli. Las claves del éxito de Chila son sus materias primas -trabajan de cerca con los mejores productores del país- y el concepto de estacionalidad – la carta contiene los productos que se encuentran en el momento de máxima expresión.

 

6. Casa Cruz, Uriarte 1658, Buenos Aires Capital Federal

El icónico restaurante de Palermo es uno de los salones más atractivos de la ciudad. Cuenta con tragos especialmente diseñados y una cocina clásica porteña encabezada por el chef Marco Bigotti, vinos destacados seleccionados por expertos, música envolvente y un servicio atento y cálido. Una noche en Casa Cruz, disfrutando una copa de Tinto Negro, Anko o Revancha, es un must de Buenos Aires,

 

7. Uco, Soler 5862, Buenos Aires Capital Federal

“Cocina sin ego” es la frase con la que se autodefine el equipo detrás de uno de los restaurantes más exclusivos de la ciudad. Se destaca la producción de sus propias materias primas -ahúman sus truchas, curan su bacon, preparan yogurt orgánico, los panes y hasta el helado- y la amplia variedad de opciones gastronómicas para el día y la noche. Andrés Rosberg, su sommelier, se ha ocupado de nutrir la carta con alrededor de 300 etiquetas, que incluyen vinos de Jujuy, como el Pasacana, hasta un Torrontés riojano de Bodega Collovati.

 

8. BASA, Basavilbaso 1328, Buenos Aires Capital Federal

Bajo el concepto decomfort food, la propuesta gastronómica de este original local con desniveles y diseño minimalista apuesta a conmover estómagos y corazones. Para esto utilizan ingredientes sencillos, combinados magistralmente por Pablo Campoy y su equipo en la cocina, para alcanzar una verdadera fiesta de texturas y contrastes. 180 etiquetas componen su carta de vinos, todas orientadas a potenciar los sabores de cada plato.

 

9. Gran Bar Danzón, Libertad 1161, Buenos Aires Capital Federal

Más conocido por su creativa barra, el Danzón tiene como propósito difundir el vino argentino y, de la mano de Mauro Figueredo, encargado del Wine-bar, los comensales pueden encontrar el vino ideal.

10. Duhau Restaurant & Vinoteca, Avenida Alvear 1661, Buenos Aires Capital Federal

Alberga uno de los eventos de vinos más importantes del país, la Noche de Bodegas del Park Hyatt Masters of Food & Wine, en el que se degustan vinos de alta gama en el lujoso parque escalonado del hotel. Pero no es el único, durante todo el año, estos jardines reciben a numerosos personajes de la gastronomía y el vino para celebrar el talento, la originalidad y la capacidad de sus creadores de estimular los cinco sentidos. El restaurant-vinoteca es, posiblemente, uno de los más elegantes de la ciudad, con la carta de vinos más extensa -al menos 400 etiquetas-, con opciones de Italia, Francia, España y, por supuesto, de Argentina. Un detalle más: también tienen 40 variedades de quesos artesanales de distintas regiones del país.

 

Y, para cerrar, me tomo la libertad de otorgar una mención especial: Espacio Gasset.

Este lugar a puerta cerrada organiza eventos en los que combina mucho más que el comer y beber: desde una cena con comidas típicas del norte argentino maridada con vinos de la zona, hasta propuestas internacionales con vinos locales o extranjeros, clases de cocina y las degustaciones maridadas con música, en las cuales un cantante o grupo acompaña la cata de vinos. Gasset se ha convertido en un punto de reunión importante para periodistas, sommeliers, amantes del buen comer y beber y turistas que buscan un lugar donde aprender un poco y encontrar ese vino o espumante especial que alivie la nostalgia de volver a casa.

Restaurante Pura Tierra: Argentina en cuatro platos

9 diciembre, 2016

Comer en el restaurante Pura Tierra es mucho más que una experiencia gastronómica. Al prestar cuidadosa atención, los ingredientes presentes en cada plato revelan la identidad de un chef, de su equipo y del país al que representan.

Por Diana Silva

 

Una casona con entrada discreta. Un portón de madera que se abre para acoger a cincuenta comensales y hacerlos sentir casi como en casa. Es el escenario donde noche a noche, Martín Molteni y su equipo trascienden la acción de cocinar para desplegar una mezcla de historia, geografía, cultura y productos que alimenta a quienes los visitan. En Pura Tierra investigan, experimentan y crean platos que representan a la Argentina de norte a sur, privilegiando la estacionalidad e incorporando ocasionalmente ingredientes exóticos.

 


“NOS GUSTA QUE LOS PRODUCTOS MANTENGAN SU CARÁCTER” Martín Molteni


Molteni, dueño y chef, está orgulloso del trabajo de su equipo y de la madurez que ha alcanzado el restaurante -ha cumplido 10 años-. En sus inicios, Martín se fue a Australia a estudiar cocina, convencido de que el país no tenía nada que ofrecerle al mundo: “no supe apreciar lo que teníamos cuando era joven” recuerda. Volvió y, en su necesidad de establecer una identidad local, comenzó a investigar culturas y costumbres originarias, los productos autóctonos y cómo los usaban, para encontrar la raíz de la cocina argentina.

 

Un pejerrey curado, con vinagre, lima y jengibre, quinoa, emulsión de ají mirasol y brotes llega a nuestra mesa a sorprendernos. Le sigue una molleja con miel de caña acompañada de papas crocantes y en puré, además de papa azul.

 

“Nos gusta que los productos mantengan su carácter” comenta el chef Molteni, “nosotros queremos interpretar lo que nos pasa con ellos para luego llevar eso al plato”. Esa interpretación los lleva a sostener una relación muy estrecha con los productores, a los que también dan formación, pues están convencidos de que a mayor cantidad y mejor calidad de productores y productos también habrá mayor posibilidad de matices y texturas.

 

La poesía que despliega la cocina de Pura Tierra alcanza su máxima expresión en el tercer plato, un cordero en cocción larga con pickle de cebolla, polenta blanca y espárrago, sabores que pueden ser más o menos potentes por separado, pero que juntos logran complementariedad y destacan al cordero, que se deshace al tocarlo con el tenedor.

 

La noche se acerca a su fin; un mousse de chocolate con lluvia de cacao amargo y toques de frutos rojos es el cierre. Mientras lo pruebo, recuerdo las últimas palabras que dijo Martín Molteni antes de despedirse y volver a la cocina: “en Pura Tierra amamos dar placer”. Estos cuatro platos han sido una irrefutable prueba de eso.

 

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Diez hoteles Wine & Food en Argentina

26 agosto, 2016

Francis mallman chef

El informe Shaping the Future of Luxury 2030 afirma que las experiencias hoy son la clave de la industria del turismo de lujo. Los empresarios hoteleros están al tanto de esto y atienden las expectativas individuales, además de apelar a aspectos emocionales, para ofrecer momentos que el dinero puede comprar solo para pocos. Estos diez alojamientos elegidos en Argentina garantizan una experiencia holística, una conexión real con la cultura local y el entorno natural, y la posibilidad de personalizar todos los detalles.

Por Diana Silva Franco

 

1. Correntoso Lake & River Hotel (Villa La Angostura, Neuquén)

Un hotel fundado a principios del siglo pasado como refugio de montaña para los pioneros que se aventuraban en la patagonia argentina, hoy destaca por sus modernas habitaciones con vistas panorámicas a la Cordillera de Los Andes. El Herbal Hammam y Spa es ideal para disfrutar de tratamientos especializados, del ritual del Hammam o de una clase de yoga matutina. Cuatro propuestas gastronómicas, que parte de la informalidad en Puerto Correntoso hasta la amplia oferta de más de 200 etiquetas en el Wine Bar, exponen a los huéspedes a los mejores sabores nacionales y regionales.

2. The Vines Hotel & Spa (Valle de Uco, Mendoza)

Ubicado en el terroir más reconocido y alabado de Argentina: el Valle de Uco, la infraestructura del hotel acoge 22 villas que combinan rústica elegancia y confort, con una distribución que aprovecha al máximo las espléndidas vistas a la Cordillera de Los Andes y los viñedos. Atrae por razones gastronómicas y enológicas. El restaurante Siete Fuegos propone sabores rústicos inspirados en la cocina regional creados por el legendario chef Francis Mallmann y, de la mano de Santiago Achával, es posible cosechar uvas o embarcarse en la maravillosa experiencia de la producción de vino.

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3. El Casco Art Hotel (San Carlos de Bariloche, Río Negro)

El primer hotel dedicado al arte en el país, tiene más de 400 obras maestras de los mejores artistas argentinos y dedica cada una de sus 33 habitaciones a un artista. Su restaurante gourmet El Casco se apoya en ingredientes y sabores locales para garantizar al visitante una experiencia de altura y auténtica. Catas de vino en el Wine Bar y una oferta que supera las 600 etiquetas nacionales complementan una estadía gourmet.

4. CasaSur Hotel Recoleta (Recoleta, Buenos Aires)

Atención personalizada y ubicación estratégica son las cartas de presentación este hotel de 36 habitaciones, que se destacan por la luz natural que ingresa desde sus balcones. Comer en el restaurante Bengal byCasaSur, disfrutar de una degustación de vinos o relajarse con los tratamientos del Spa son algunas de las alternativas que ofrece el hotel, después de un largo día o antes de salir a vibrar con la vida nocturna de la ciudad.

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5. Four Seasons (Barrio Norte, Buenos Aires)

Una recepción bañada en el azul profundo del ágata anticipa una de las experiencias de lujo más exclusivas de la ciudad. Funciona en dos estructuras: una torre contemporánea y la mansión Belle Epoque, separadas por una piscina climatizada al aire libre que permite a los visitantes nadar, incluso durante el invierno austral. 138 habitaciones y 27 suites, spa, gimnasio y un centro de negocios completan la oferta de servicios. Sus restaurantes Elena y Nuestro Secreto garantizan una inmersión en la gastronomía local, mientras que el bar Pony Line -favorito de los porteños- ofrece tragos de autor y clásicos en un ambiente vivaz.

6. Park Hyatt Palacio Duhau (Recoleta, Buenos Aires)

Aquí se respira arte, en sus espacios comunes, en las 165 habitaciones y en la galería que une al antiguo palacio francés con el edificio contemporáneo y promueve el trabajo de artistas argentinos. Su imponente jardín es escenario de eventos como el Park Hyatt Masters of Food and Wine y atravesándolo se accede a los restaurantes Gioia y Piano Nobile. Las degustaciones de vinos y quesos en el Duhau Restaurante y Vinoteca son un must, también disfrutar de un cóctel y un habano de la amplia colección del Oak Bar. ¿Una curiosidad? El hotel tiene una floristería in-house que se ocupa de sus delicados arreglos y de atender requerimientos de los huéspedes.

7. Club Tapiz (Maipú, Mendoza)

Dormir entre viñedos, el sueño de todo winelover, se realiza en Club Tapiz. Rodeada por 14 hectáreas de viñedos y olivos se eleva una finca con siete habitaciones lujosamente equipadas, declarada Patrimonio Histórico, Arquitectónico y Turístico local y cuyas prácticas sostenibles han obtenido reconocimientos internacionales. El restaurante Club Tapiz Hotel & Restó -donde se pueden recibir clases de cocina regional- trabaja con productos de su huerta y fincas propias, y en la bodega Tapiz, la planta olivícola y la cava de espumantes se realizan degustaciones.

hotel club tapiz

8. Patios de Cafayate (Cafayate, Salta)

El estilo colonial de su arquitectura -que acoge 31 habitaciones con mobiliario de época- y de los antiguos patios impacta tanto como la vista espectacular de los viñedos de Bodega El Esteco. La filosofía de su WineSpa es “promover la relajación, el placer y el rejuvenecimiento aplicando tratamientos basados en la cultura y la riqueza tradicional de los Valles Calchaquíes”. En su restaurante La Rosa es posible disfrutar de una cocina que fusiona sabores autóctonos e internacionales, siempre maridados con exquisitos vinos locales.

PATIOS DE CAFAYATE HOTEL

9. Alvear Palace (Recoleta, Buenos Aires)

La Reina de los Países Bajos, la Familia Imperial de Japón, el Príncipe Carlos de Inglaterra y el Rey Felipe de España han sido huéspedes en este edificio Belle Epoque. Son 191 habitaciones decoradas en estilo Imperio y Luis XV, y una amplia variedad de servicios -destaca el Alvear Spa and Fitness Center, que cuenta servicio de té con exclusivos blends, y amenities de Hermès de París. La experiencia se complementa con 7 espacios gastronómicos: el Lobby Bar y el Champagne Bar, La Cave y La Taste Vins que concentran las actividades enológicas, L’Orangerie y el Jardín D’Hiver donde se sirven el famoso Té del Alvear y el sunday brunch, y La Bourgogne, restaurante ícono del hotel dedicado la cocina francesa.

hotel alvear palace

10. Los Cauquenes (Ushuaia, Tierra del Fuego)

Llegar al fin del mundo es una experiencia mágica y este resort de lujo, construido a orillas del Canal Beagle y con la Cordillera de los Andes a sus espaldas, lo demuestra. Sus instalaciones incluyen 54 habitaciones, 2 Senior Suite y 3 Junior Suite, un Spa con piscina in/out, hidromasajes, sauna y gimnasio, además de una atractiva oferta gastronómica que hace hincapié en productos locales. El hotel propone diversas experiencias personalizables: desde una clase de cocina patagónica o navegación por el Canal Beagle con cena, hasta una expedición por la Bahía Lapataia o trekking en el Glaciar Martial.

hotel los cauquenes

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