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Un vino muy interesante para terminar el año y empezar el nuevo con buen pie: un monovarietal de Pinot Noir mediterráneo que nace en Can Bonastre Wine Resort, a los pies de Montserrat. Destino romántico que a Shakira le encantó.

Redacción

Un Pinot Noir que nace cerca de Montserrat es sin duda sorprendente. Esta variedad llegó al Penedés hace varios años, y al igual que en otras regiones de España, varios productores la abrazaron para producirla en monovarietal, al más puro estilo francés.

Can Bonastre Wine Resort es uno de estos productores, y como ellos Torres, GramonaParató entre otros. Todas ellas bodegas que producen fantásticos Pinot Noir en la región del Penedés.

Can Bonastre Wine Resort, originalmente llamada Can Bonastre Santa Magdalena, es una finca centenaria a 35 minutos de Barcelona, una de las más antiguas de la zona y con historias y leyendas para contar. La bodega nació en 1996 y desde entonces las variedades francesas marcaron el paso de cada vino que de aquí nacía.

La variedad Pinot Noir llegó a esta finca por amor a la Pinot Noir del fundador de la bodega, Martín Vallés Sacases. Fiel amante de los vinos de la Borgoña francesa, y en especial de la Pinot Noir de Nuits de Saint Georges, quiso crear su propio Pinot Noir en lo que era para él equivalente a un chateau, su masía rural mediterránea. Aquí plantó en los años noventa variedades francesas como la Cabernet Sauvignon, Syrah, Merlot, Riesling y, como no, la Pinot Noir.

Para conocer este Pinot Noir sin prejuicios ni ideas preconcebidas, no hay más que probarlo. Elegancia y suavidad en la copa.

Un Pinot Noir que nace en una finca centenaria

Can Bonastre Wine Resort es una finca del S.XVI completamente rehabilitada entre el 2000 y el 2007. Los viñedos rodean la tradicional masía en 100 hectáreas de terreno y 50 de viñedo. El cultivo de olivos para elaborar aceite extra virgen complementan la producción.

En una altidud de 300 metros sobre el nivel del mar y un clima típicamente mediterráneo, en la zona norte de la región de Penedés, nacen los vinos de Can Bonastre, entre ellos el Pinot Noir. Hoy en día todos estos vinos son elaborados por Agustí Torelló, enólogo y fundador de la firma AT Roca, productora de cavas ecológicos de primera calidad con sello Classic Penedés.

Son etiquetados como Classic Penedés todos los cavas que nacen en la tradicional DO Cava, pero que se diferencian de los demás cavas por ser 100% ecológicos y 100% reserva.

En Can Bonastre Wine Resort encontramos también otros vinos, además del Pinot Noir 100%, que vale la pena conocer: Erumir Blanco, Erumir Tinto, Maurel y Nara. Los dos primeros, llevan el nombre histórico de uno de los primeros moradores de la finca. Maurel es un Chardonnay 100% elaborado al más puro estilo clásico, siguiendo el sueño del chateau francés. Nara es la joya de la corona, un coupage de Syrah (75%), Cabernet Sauvignon y Merlot, que lleva el nombre de la primera nieta de Martí Vallès Rodoreda, hijo del fundador.

copa de pinot noir en can bonastre

Un Wine Resort romántico para escaparte

Si eres de los que ama escaparse… este es el lugar ideal. Un hotel boutique con 12 habitaciones, extremadamente romántico, en el que puedes reservar un pack que incluya la cena, el wine spa, el desayuno y una visita a la bodega con degustación de vinos, además de la noche en una preciosa habitación con vistas a los viñedos y a Montserrat.

En el Acbua Spa de Can Bonastre Wine Resort podrás disfrutar de un tratamiento con esencias de vino y cava, y de unas vistas impresionantes a los viñedos y a Montserrat desde la piscina. Y contra todo pronóstico, el precio por el acceso es totalmente accesible, incluso para ir a pasar el día.

Una copa de Pinot Noir y un almuerzo en su restaurante Tribia completarán la experiencia. Celebrities como la cantante colombiana Shakira ya han disfrutado de este lugar.

En este artículo podrás saber un poco más, y reservar directamente al mejor precio garantizado: Can Bonastre Wine Resort, un hotel extremadamente romántico.

 

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shakira en Can Bonastre Wine Resort

Adernats es una de las Catedrales del Vino. Todas ellas son un conjunto considerado así por su magnitud. En común tienen varias cosas. Entre ellas, la época en que se construyeron, todas ellas a primeros del siglo XX; el estilo arquitectónico, el modernismo; son o han sido sede de las cooperativas vinícolas de la zona y todas ellas están ubicadas en diferentes poblaciones de la provincia de Tarragona.

Por Luisa Ramos

 

Una de las 18 que forma parte del conjunto es la Catedral del Vi de Nulles , obra de Cèsar Martinell quien ensambló a la perfección estética y funcionalidad. Este 2017 se celebra el centenario de su construcción. Después de 100 años, la cooperativa de Nulles sigue con su actividad de forma activa elaborando los vinos de los productores de la zona bajo la marca Adernats.

Una cooperativa que se ha mantenido en cierta forma independiente, ya que no mezcla sus vinos con los de otras. Todo lo que allí llega es de las viñas que son propiedad de los agricultores del pueblo. Bajo la supervisión del enólogo de Adernats que vigila constantemente el fruto para saber cuando están en su punto y como van evolucionando los mostos, se hacen los vinos.

Rodeada de algunos de los campos de viñas, la Catedral de Nulles está en una zona cercana al mar, solo a 12 Km de distancia. En sus alrededores hay una buena oferta turística que incuye el Monasterio de Les Santes Creus perteneciente a la ruta del Císter y la ciudad de Valls, la capital de l’Alt Camp. Pero también el turismo de playa está cercano. La Costa Daurada además de ofrecer una alternativa para los que busquen sol y playa, también provee a estas fincas de una buena marinada que atempera los veranos más calurosos, refrescando los racimos con su brisa.

Francesc nos acompaña en este paseo donde aprenderemos más sobre la tierra. Algunos datos nos dan una idea del entorno en el que estamos.

El término municipal de Nulles está compuesto por 400 hectáreas en la llamada la llanura de secano de l’Alt Camp. Las tierras se encuentran a 200 metros por encima del nivel del mar. La gran mayoría de estas hectáreas se destinan al cultivo del macabeo, el xarel.lo, algo de moscatel y alguna que otra variedad con menos representación como la parellada o el merlot. En un terreno arcilloso y calcáreo, la producción es aproximadamente de unos 8.000 kilos, más baja que en el Penedès que ronda los 12.000 kilos, según la añada.

Un paisaje con mucha diversidad de cultivo, ya que, además de las viñas, encontramos pequeñas extensiones de bosque, almendros, avellanedos, cereales u olivos. Es evidente que la agricultura es el motor económico de la zona. Toda esta riqueza en el cultivo conserva también el resto de la biodiversidad.

No siempre ha sido fácil mantener esta autenticidad. De hecho, ha habido momentos que ha estado en peligro.

EL PROYECTO DE COOPERATIVISMO CREADO POR Y PARA EL PUEBLO SE MANTIENE ACTUALMENTE

A mediados de los años 90 se pasó un gran momento de crisis. Si no hubiera existido la resistencia por parte de los ayuntamientos de la zona al boom de la construcción es posible que no nos encontráramos ahora en un entorno como este. Esta firmeza para no caer en la tentación ha ayudado a conservar la zona tal y como está. Pensemos en ese momento en el que el racimo se pagaba a un precio muy bajo. Hubiera sido muy fácil sucumbir a la oferta de vender los campos como suelo edificable. Y hubiera sido muy lícito haberlo hecho por parte de muchos campesinos dada la precariedad y el poco valor que se le daba a ser agricultor. Seguramente no compensaba lo más mínimo el sacrificio y la incertidumbre de saber cuál sería la ganancia cada año.

Pero aguantaron y ahora se ha convertido en una forma de vida admirada por muchos. El proyecto de cooperativismo creado por y para el pueblo se mantiene hoy en día ofreciendo a todos los visitantes alternativas para acoger a todo aquel que quiera conocer más. Casas rurales y restaurantes permiten pasar unos días tranquilos, relativamente lejos de la bulla de ciertas zonas cercanas, convirtiéndolo en un buen destino para hacer senderismo, turismo gastronómico y cultural.

MÁS ALLÁ DE VISITAR LA BODEGA

Uno de sus mejores planes para conocer sus vinos y todo lo que les rodea es disfrutar de un almuerzo diferente solo para algunos. Su catalogación sería difícil. ¿Es un brunch? ¿Es un aperitivo? ¿O se trata de una comida algo informal pero, a su vez, única?

Entre sus viñas y en una casa totalmente acondicionada para poder disfrutarla en cualquier época del año, te espera una mesa con vino y productos de gran calidad. Un pan ecológico recién hecho, embutidos ibéricos, quesos y un buen aceite serán los encargados de saciar el apetito. Todo ello mientras que se prueban sus vinos y cavas y se decide cuál es el mejor en cada momento.

Vinos que incluyen blancos, tintos y rosados, jóvenes y no tanto, monovarietales y coupages.

Respecto a los cavas siguen el mismo patrón, encontrando en su gama una botella para cada gusto y momento. Algunos de ellos, han estado premiados como su Adernats Reserva Brut que obtuvo la Gran Medalla de Oro y premio reelación del jurado en el Concurso Mundial de Bruselas. O su Adernats XC , un cava premium creado para la celebración de este centenario. Recogido en una botella muy elegante de edición limitada a 1917 unidades, fue premiado como el Mejor Cava del mundo por la revista 50 Great Cavas, obteniendo una puntuación de 98 sobre 100.

Esta cara más conocida de Adernats le otorga de un prestigio firma para cualquier novedad que decidan trasladar al mercado.

EL CULTIVO DEL XAREL·LO VERMELL ES MUCHO MENOR QUE EL DEL XAREL·LO BLANCO, MÁS POPULAR

Y es de una de ellas, de una de sus elaboraciones menos conocidas en la que nos fijaremos algo más: El Xarel.lo Vermell.

Los más antiguos del lugar no reconocen este nombre para la variedad de la que hablamos, sino que le llaman Cartoixà de Marina. Realmente, se desconoce el porqué se la ha bautizado así teniendo en cuenta las diferencias que existen entre una variedad y otra. El cultivo de xarel·lo vermell es mucho menor que el de el xarel·lo blanco, más popular. Su color es rosado y es autóctona de la zona de Tarragona. Últimamente se está recuperando y estamos viendo su incorporación en algunas bodegas, con una producción escasa que lo posicionan entre los más demandados una vez se conoce.

En el grano del Xarel.lo Vermell, además de la diferencia del color, también encontramos una piel más gruesa y en ella se conserva mejor la acidez y los aromas son más cítricos.

Por menos diferencia se han considerado diferentes dos tipos de uvas.

Las 2.000 botellas aproximadamente que se han comercializado han nacido de viñas viejas, con más de 80 años, que Nulles conserva y que desde allí han decidido recuperar. Un proyecto para el que han contado con el apoyo y la implicación de dos restaurantes con Estrella Michelin de la zona.

Se dice, se rumorea que esta variedad llegó de la mano de los monjes de la Cartuja, que como buenos investigadores, iban probando y buscando variedades. Los monjes se fueron, pero la uva se quedó, aunque hasta ahora era aprovechada para mezclarse con el Xarel.lo sin darle ningún protagonismo.

En 2016 se presentó y ha tenido una gran acogida. Quizá a partir de ahora se le dedique algo más de atención a esta variedad o quizá siga manteniéndose una producción muy limitada. La segunda opción siempre lo dotará de cierto grado de exclusividad.

La imagen en su botella es sencilla y clara. No da pie a ninguna confusión. Hasta en esto quiere acaparar toda la atención.

Degustarlo en su lugar de origen mientras que se disfruta de ese momento único entre viñas agudiza la curiosidad de los que vayan hasta allí a disfrutarlo. Un vino exclusivo para un momento exclusivo.

Nulles sigue siendo una de las cooperativas más activas. No solo en la producción con la marca Adernats, sino en su tarea de promoción de la zona. Lo más difícil es conseguir ese punto de equilibrio necesario para atraer el turismo más selecto sin que la masificación provoque la bajada de calidad y la “invasión de la tierra” a favor de formatos más llamativos y más populares. En la Cooperativa que produce Adernats sienten abanderados de toda una zona, de su producción y de su personalidad.

Cien años de historia dan para mucho y también, en muchos casos, dan para acomodarse en una situación que no avanza. Por suerte, Adernats no ha caído en ese estado de confort y constantemente buscan nuevas fórmulas para compartir su historia con nuevos formatos. Por ejemplo, su Festa Major del Vi, celebrada justo ahora este mes de Julio, el día 8. Conocida como la Vinitest han hecho suya esta noche y esperada por muchos cada año. En ella la gastronomía, la música y el vino se unen.

Degustar Adernats en Nulles significa aprender más sobre el vino y hacerlo de forma amena.

Todo empezó hace unos años cuando René y Isabelle se enamoraron de Mogador. En 1978 cambiaron sus zapatillas de baile y sus reflexiones filosóficas por una tierra y por una nueva forma de vida.

Por Luisa Ramos

La historia del vino en esta tierra no empezó con ellos. Es anterior, deberíamos remontarnos a muchas generaciones atrás para encontrar el origen. Y aún así, seguro que anteriormente familias enteras de las que no hay ninguna constancia vivieron del fruto de la viña. Este paso del tiempo, esta historia humana que de forma anónima han vivido y cultivado la tierra de Priorat ha ido empapando la pizarra, filtrándose como si se tratara de agua de lluvia y agarrándose a las raíces. Este es el sentimiento que aflora cuando se visita la Finca del Mogador.


A FINALES DE LOS AÑOS 70 ALGUNOS VISIONARIOS VIERON EN EL PRIORAT UNA TIERRA ÚNICA Y NO DUDARON EN “RETOMARLA”.


Un terreno árduo que solo es válido para aquellos que tiene la pasión como motor. E s el caso de René Barbier Ferrer, Isabelle Meyer, y sus hijos René, Christian y Anderson.

A finales de los años 70 algunos visionarios vieron en el Priorat una tierra única y no dudaron en “retomarla”. Poco a poco la zona revive y se empiezan a sofisticar las elaboraciones, puliendo los vinos bastos que se vendían a granel.

Para ellos, su principal misión era conseguir la calidad que ells mismos exigían para sus vinos. Para ello, la cantidad pasaba a un segundo plano. Un trabajo pequeño y poco visible que hubiera desanimado a cualquiera. Pero ellos no se rindieron y casi agazapados, sin prisa pero sin pausa, parecían esperar su momento. Y llegó. Fue en 1999 cuando la famosa botella de Magnum de la Ermita de Álvaro Palacios se subastó en Christie’s Nueva York. De esa puja, se ganaron 68.000 pesetas de las de entonces y la mirada de muchos especialistas de todo el mundo hacia El Priorat.

Clos Mogador, el vino que nace de la Finca Mogador es ahora un vino de finca. Lo que llega a la botella nace solo en esas terrazas donde se sacrifica la cantidad y la comodidad para garantizar al amante del vino una calidad extraordinaria. Al caminar por las viñas, se percibe inmediatamente que su cultivo no es convencional. Su gran aliada es la biodiversidad, el aprovechamiento de los recursos naturales para encontrar el equilibrio. No es fácil, hace falta tiempo para conseguir que el ciclo natural vuelva a su cauce, pero no tienen prisa y dejan la tierra sin labrar, rodeada de levaduras naturales que llegan de las flores salvajes y las plantas aromáticas que rodean la viña. Todo un manjar para los insectos.


LA AGRICULTURA REGENERATIVA ES, HOY POR HOY, SU BIBLIA: ECOLÓGICA Y BIODINÁMICA


Todas las hierbas que conservan en el viñedo tienen una función beneficiosa para la uva, ya que crean una alfombra natural encima de la pizarra, evitando que se caliente en exceso y perjudique al fruto, reteniendo a su vez algo de humedad.

La agricultura regenerativa es, hoy por hoy su biblia: ecologica y biodinámica. No quiere decir que se descuiden y dejen en manos del azar el cultivo. Si hay que rectificar, se rectifica. Eso si, lo harán con los propios productos naturales que ellos mismos producen. Más que corregir, impulsan a que la misma naturaleza se autorregule, dándole un pequeño empujón cuando es necesario.

Priorat, el centro del Donut

Para explicarnos de forma gráfica la situación del Priorat, nos hablan de un donut. El Priorat sería el agujero y el Monsant, lo que le rodea. En este agujero, el protagonismo es de la pizarra, la licorella. Pero se complica algo más, ya que no sólo la hay de un tipo. Incluso la piedra tiene diferentes clases que influyen sobre todo a la hora de reterner el calor y, en consecuencia, desprenderlo después. La pizarra oscura retiene más la alta temperatura que las que son más claras o rojizas. Cuando llega la noche, ayuda a que el contraste sea menor, de forma que los racimos no sufran tanto las diferencias climáticas entre el día y la noche.

La orografía de terreno marca también la humedad y la retención de agua en caso de lluvia. ¿O deberíamos decir mejor la “no retención”?. Quizá sería mucho más adecuada esta definición teniendo en cuenta que el agua desaparece en cuanto cae. No tiene donde estancarse, la inclinación del terreno provoca que se precipite o se filtre, pero siempre hacia abajo. La superficie siempre estará seca. Las raíces buscan ese alivio y se agarran a la tierra y a la humedad con energía para sobrevivir.

La Finca Mogador son 22 hectáreas de terreno donde encontramos cariñena, garnacha, cabernet y syrah que dan racimos de grano pequeño y concentrado. Una parte del total de 40 hectáreas, no todas de viñas, en las que trabajar, vivir y aprender a diario en un terreno pobre y difícil.

Pero todo tiene su recompensa. Seguramente, al mirar algunas de sus cepas recuperadas de garnacha centenaria (de 1910) se olvidan los sacrificios hechos.

La otra parte del sufrimiento se olvidará cuando poco a poco sus vinos van tomando el cuerpo y la vida que esperan.

La vendimia, por supuesto es manual

Llega la hora de la vendimia. La llevan a cabo de forma manual en toda sus viñas. En el caso de los tintos, no añaden levadura para la fermentación. Se realiza de forma espontánea en un pie de cuba, donde la uva entra poco a poco una especie de microvinificaciones que premanecen bajo observación.

En su prensa manual, se intercalan los cofís (capazo plano de esparto) con la uva para extraer el mosto. El baremo utilizado para decir cuál es el momento idóneo para parar la presión lo indicará la experiencia del catador, que irá probando el mosto hasta que lo encuentre apropiado.

Para su blanco Nelin, utilizan el mosto flor obtenido del 90% de la producción, dejando el restante macerando con las pieles durante 12 horas aproximadamente. Para activar la fermetación, utilizan, igual que en el tinto, un pie de cuba.


CLOS MOGADOR HA SIDO EL PRIMER VINO DE ESPAÑA QUE CONSIGUIÓ EL CALIFICATIVO DE VINO DE FINCA


Manyetes se obtiene de una finca tradicional cara sur de 60 años. Debe su nombre a un paraje de Gratallops cuya principal característica es su pobreza de terreno. Situado a unos 250 metros de altitud, su suelo es pizarra negra, algo que se aprecia en su intensa mineralidad. Una superficie de 10 hectáreas trabaja para dar el grano que luego pasará 18 meses en barricas de 300 litros.

La cariñena es una variedad rústica y directa que aporta frescura a un vino nacido de los extremos. El terruño pobre y seco estresa la vid hasta su límite. En nariz recuerda al chocolate y al tabaco. Aromas de solera, con enjundia. Sin embargo, en boca sorprende por una frescura no esperada. Es el vino ideal que lleva El Priorat al paladar y que aguanta en botella todo el tiempo que decida tu paciencia.

Clos Mogador ha sido el primer vino de España que consiguió el calificativo de Vino de Finca. Es hijo de 20 hectáreas situadas a unos 350 metros de altura y es repartido en unas 31.000 botellas. Clos Mogador es el vino de gama más alta en la bodega, un cariñena directo, sincero que ataca valientemente. Con un coupage de garnacha, cariñena, syrah y cabernet sauvignon es un vino sin engaños. Y preciso, tal y como indica su porcentaje de garnacha en la añada de 2014, un 49%. Es el punto exacto que quieren otorgarle. El 50% hubiera sido lo fácil. Puede ser que esa precisión sea la razón de que, al entrar en boca sea sedoso y en apariencia domable. Pero es rebelde y al final, se revoluciona y se deja ver tal y como es, explotando en la boca. Tiene un paso de 18 meses en barricas de roble de 300 litros y en fudre de 2.000 litros. En palabras de Guillermo Cruz, sumiller jefe del Restaurante Mugaritz, “un vino donde el suelo habla y el entorno se expresa”

¿Qué se puede decir de un blanco que se cata después de los tintos y que aguanta a la perfección?

Nelin es un vino muy poco convencional que no deja indiferente. Quizá te apasione o quizá no te gustará en absoluto, pero nunca te pasará desapercibido. Un blanco que aguantaría el maridaje con cualquier plato de la nueva cocina de autor tan en auge, desmontando muchos tópicos al respecto, siendo una alternativa en este campo a los potentes tintos de El Priorat. Un vino muy untuoso elaborado con base de garnacha blanca y macabeo cuya fermentación se realiza con levaduras autóctonas. Descansa durante 16 meses en tintas de roble y tinajas de cemento antes de ver la luz en sus 7.500 botellas aproximadamente.

No se han conformado con el vino y desde Clos Mogador nos ofrecen también su aceite de oliva virgen extra de arbequina, empeltre y rojal. Como si se hubiera contagiado de sus compañeros los vinos, el aceite es potente y sabroso. Una cara más de la tierra ofrecida en otro producto que no debe despreciarse.

Clos Mogador ofrece visitas a sus tierras que incluyen degustación de sus vinos y su aceite. Eso si, en grupos reducidos que permitan apreciar en su totalidad lo que allí ofrecen y aprecian. Igual que hacen con su tierras, el respeto es lo primero.

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Foto de René Barber: @Ruth Troyano

“Més que un Priorat, un privilegi” (“Más que un Priorat, un privilegio”) es el lema de la bodega Marco Abella. Con él quieren resumir cuál es su espíritu y su sentimiento. Un claim con el que reflejan no solo sus tierras, sino toda una zona de viñedos que se ha posicionado como un lugar único en el mundo: El Priorat.

Por Luisa Ramos

La historia empezó hace muchos años. Los registros del primer censo de Catalunya, en 1497, ya tienen constancia de la finca propiedad de la familia Marco. Es de la mano de Ramón Marco Abella, nacido en 1898, cuando las fincas reviven. Su fe en estas tierras le llevaron a cultivarlas hasta que perdió la lucha contra la filoxera.

Pero sus vides no murieron, tan solo quedaron latentes, como a la espera de alguien que las rescatará de ese letargo. Fueron David y Olivia quienes, como si de un príncipe azul se tratara, besaron la licorella y las cepas para despertarlas.

Ellos heredaron las viñas de la familia en un momento en que que ya estaban en desuso, un patrón que se repite en muchas familias de El Priorat marcando el futuro de éstas. Algunas de las segundas generaciones de estas familias están ahora retomando las tierras que cayeron en el abandono, movidos quizá por el romanticismo de hacer vino o por recuperar un cultivo que les ayude a salir de la vorágine de Barcelona, huyendo de aquello que en su momento fue la salvación de sus abuelos. Una vida rural más llena de sentido, espacio y paz que en las grandes ciudades no podemos lograr.

David y Olivia pasaban los veranos en el campo, en sus tierras y cuando llegaba la hora de volver a la rutina siempre lo hacían con cierta pena y con una asignatura pendiente: “deberíamos hacer algo con todo esto…”

Y llegó el momento y así fue. Decidieron tomar las riendas de su futuro y apostar por revivir la viña de su finca de El Priorat, para volver a hacer vinos en las tierras de su familia. Así fue el renacer de la propiedad que es hoy Marco Abella.

Fueron paso a paso. Primero empezaron replantando y vendiendo la uva a otros productores, convirtiéndose en un producto muy solicitado gracias a su alta calidad. Esta gran demanda les animó a intentar hacer sus propios vinos. Un intento que a día de hoy se ha demostrado que fue todo un acierto.

Progresivamente decidieron dejar de vender la producción, entrando cada vez más uva en su propia bodega para elaborar vinos propios, y empezaron dedicando esta uva a su primer hijo “Clos Abella”.

Fue un nacimiento bien recibido por parte de todos. La frescura de este vino tinto aportada por la altitud de la viña (las más altas de El Priorat) y la identidad del terroir en este primogénito le otorga en muy poco tiempo de un gran prestigio que les anima a seguir adelante su proyecto con paso firme.

Solo les faltaba el apoyo de sus vecinos de Porrera, quienes después de ver el resultado final les sedujeron para seguir adelante con el proyecto: “… mejor venderos toda nuestra producción a vosotros que a los (considerados) forasteros…”

Desde entonces hasta ahora, todo ha sido trabajar, aumentar su producción y su gama, y recibir premios y reconocimientos en todo el mundo. El último, el otorgado por Wine Enthusiast  como mejor vino español en 2016. Todo un reconocimiento a la firma y la gran llabor que llevan a cabo en sus viñedos.

David y Olivia decidieron dar el empujón final y compraron más tierras, llegando a las 30 hectáreas que tienen en propiedad actualmente en 6 parcelas dispersas por todo el municipio de Porrera. Todas estas hectáreas todavía no son productivas en su totalidad.

Con un fantástico proyecto arquitectónico diseñaron el edificio de la bodega, que aprovecha el desnivel que las terrazas de El Priorat poseen y, en consecuencia, aprovechando la fuerza de la gravedad para las diferentes fases del proceso de elaboración del vino, sin tener que utilizar prácticamente el bombeo.


LA ORIENTACIÓN Y LA ALTURA DE LAS FINCAS DE MARCO ABELLA PROVOCA UNA DIFERENCIA DE MADURACIÓN ENTRE UVAS LO SUFICIENTEMENTE IMPORANTE COMO PARA QUE SEA OBLIGATORIO TRABAJAR POR BANCALES Y NO POR VIÑAS


Nuestro contacto con la tierra en un primer paseo por las viñas nos lleva a ver las primeras losas de pizarra roja que garantizarán algo de homogeneidad en la temperatura. Ellas serán las encargadas de atemperar la noche, irradiando el calor recogido durante el día, cuidando así la uva por la noche para que no sufra el contraste térmico. El viente también tiene su papel. Soplando de forma constante ventila la viña durante el día y refresca la uva.

La orientación y la altura de sus fincas provoca una diferencia de maduración entre uvas lo suficientemente importante como para que sea obligatorio trabajar por bancales y no por viñas. Para ello separan la uva teniendo en cuenta las orientaciones y las alturas, incluso tratándose de la misma variedad. De esta forma elaboran microvinificaciones por subzonas de cada parcela, diferenciándolas incluso por barricas.

Un reflejo de que la elaboración de sus vinos es cuidada y estudiada. Nada nace de la espontaneidad, del trabajar sobre la marcha. Aunque es cierto que hoy sería difícil dejarlo todo en manos de la improvisación, dada la tecnología y los conocimientos que se poseen sobre el vino, no hay que quitar mérito a aquellos que, aún la complicidad de todo eso, van más allá y no cesan en la búsqueda del equilibrio absoluto.

La gama de vinos de la bodega Marco Abella intenta abarcar todo lo posible, desde vinos blancos frescos hasta vinos tintos de crianza y alta complejidad. Quién conozca y haya probado sus vinos seguro que habrán apreciado la diversidad que les otorga el terreno. Si no los habéis probado, os recomendamos hacerlo pronto. No os dejarán indiferentes.

Loidana, vino al que califican como un Priorat amable y fácil, pensado incluso para ser servido por copas, es su vino más generalista. Un ensamblaje de garnacha y carignan con el que quieren representar toda la identidad de la zona, no solamente de Porrera.


EN CLOS ABELLA SE JUNTA LO MEJOR DE TODAS SUS VIÑAS, QUE SUELE COINCIDIR CON LAS DE MÁS ALTURA. ES SU VINO EMBLEMA, EL JUGO DE PORRERA.


Mas Mallola nace del fruto de una única finca homónima cultivada de forma ecológica. En él se repiten las variedades emblemáticas que también utilizan en Loidana. Su 2014 acaba de salir al mercado con un coupage 70% garnacha 30% samsó y su paso por barrica de roble francés durante 20 meses que le dan una crianza equilibrada que huye de la simpleza. Fruta y una acidez algo rebelde que se calmará sin duda en un par de meses.

En Clos Abella se junta lo mejor de todas sus viñas, que suele coincidir con las de más altura. Es su vino emblema, el jugo de Porrera. Su paso por barrica se acaba moldeando con dos años más de botella antes de salir al mercado. Fue considerado como el mejor vino del mundo en 2014 por Wine in China Magazine. Con este vino tinto buscan la máxima complejidad, con la uva que da más acidez tiene y la que más capacidad para envejecer. Las especias no pasan desapercibidas.

Su Òlbia no es nada despreciable. Un vino blanco de El Priorat por si solo merece toda la atención, que se acentúa si además os explicamos que su producción se limita a un número entre 800 y 1.200 botellas por cosecha. Parte de su garnacha blanca y macabeo es la combinación que otorga a este vino de los matices necesarios para acompañar cualquier arroz.

Pero aún quedan las dos joyas de la corona, los dos grandes: Roca Roja y Perrer. Unos vinos exclusivos pensados y elaborados sólo con la máxima exigencia posible. Roca Roja hereda el mismo nombre de la finca donde se cultiva la garnacha con la que se elabora. Un racimo dulce, agradable y fresco que no da más que 800 gramos por cepa. Una joya que puede llegar a ser un conjunto perfecto si añadimos Perrer, monovarietal de samsó. Su producción se limita a 400 botellas de cada uno. Únicamente si da la talla verá la luz. Y, cuando lo haga, sólo unos privilegiados podrán catarlo.

Marco Abella exporta gran parte de su producción. En la lista de 25 países donde viaja, China y EEUU se sitúan en las primeras posiciones y con gran demanda. Desde su primeros pasos, se han asentado como unos vinos de calidad, bien elaborados y muy apreciados.

La visita a Marco Abella provoca una reflexión. Sin gran esfuerzo imaginativo, es fácil trasladarse a finales de Octubre, cuando suelen vendimiar. Las terrazas no facilitan el trabajo para la primera selección manual en la recolección de cada racimo. Ya en bodega, una segunda selección decidirá el destino de cada variedad. Ese momento es el pistoletazo de salida para una nueva temporada de trabajo: la incertidumbre de no saber el resultado final, las evoluciones que tomará cada barrica y el tiempo y la vigilancia dedicados solo pueden saberlo ellos. No bajarán la guardia, no pueden ni quieren hacerlo. Como si de un embarazo se tratase, hasta que no llegue la hora del parto, la ecografía será casi diaria.

Son sus hijos, son la nueva añada de sus esperados vinos en todo el mundo. La tensión para cumplir expectativas debe ser muy alta y necesaria…

Pero ahí estarán, para no defraudar a nadie. Fieles a un estilo de vida y a unas tierras que consideran un privilegio: El Priorat.

Cavas Gramona: el sentir de la Naturaleza

Para alguien que ha crecido entre viñedos como yo, pensar en Gramona es inmediatamente pensar en Imperial. Y ha tenido que ser Julia Salsas, fundadora de las ConSentidas, quien me ha brindado la oportunidad de descubrir que Gramona es más que Imperial y Tres Lustros. Es biodinámica, naturaleza, un estilo de vida de sentir el tiempo y vivir en coherencia con el entorno.

Por Glòria Vallès

Si algo me enorgullece profundamente en mi carrera profesional es ver cómo, con un granito de arena que hemos ido poniendo cada uno de nosotros, hemos logrado construir un nuevo futuro para el mundo del vino y del cava gracias al turismo.

El vino ya no es aquello que compro en el supermercado o en la tienda gourmet, el vino es un producto que me acerca a la naturaleza, a la agricultura y a un estilo de vida que, si me apetece, puedo vivir aunque sea solamente por un día.

Y así ha sido esta experiencia en Gramona con las ConSentidas, el movimiento que ha creado Julia Salsas junto a otras colaboradoras y que ya mueve a más de 1,200 mujeres en España, para demostrar que efectivamente el mundo puede tener Sentido.

Lluís Prats, director comercial de Gramona, nos ha recibido con los brazos abiertos y las copas de cava bien frío a punto para el brindis. Un día en Gramona – en este caso 29 de Junio de 2017 – lleno de silencio, buenos vinos y ni una gota de Imperial.

Ni tampoco visita a la bodega con barricas, acero inoxidable y despalilladoras. ¡Gracias! Porque el turismo del vino es esto: vivir la experiencia, sentir el paisaje, inspirar el aroma, respirar la pureza. Y no aprender cómo se fermenta una uva… que también, pero eso ya lo podemos leer en Wikipedia.

director comercial gramona

La actividad transcurre en paz y silencio a pesar de contar con la participación de 30 mujeres con muchas ganas de hablar. Y es que la fuerza de la historia tiene magnetismo y nos hace escuchar mucho y hablar poco.


“RENUNCIÉ A UN TERCIO DE MIS BENEFICIOS PARA ASEGURARLE A MIS HIJOS QUE TENDRÁN VIÑEDO EN EL FUTURO”. XAVIER GRAMONA.


Paseamos por los viñedos de Gramona, cruzamos el establo de los caballos, pasamos frente a la depuradora de agua, y llegamos a una zona tranquila entre pinos y vides, con vistas a la mágica montaña de Montserrat.

Y allí, sin esfuerzo alguno, nos sentamos a meditar. A respirar el espacio y el tiempo. Eso que Gramona domina tan bien, el arte del tiempo, gracias a las cinco generaciones familiares que han ido traspasando la marca y los sueños de unos a otros.

Menos beneficio, más sostenibilidad

Gramona se encuentra en la región del Alt Penedés, a 30 km al sur de Barcelona. El clima es típicamente mediterráneo, de veranos calurosos y secos e inviernos moderados.

Sus suelos son básicamente franco–arcillosos y calcáreos, puntualmente de aluvión, junto al río Noia, y pizarrosos a medida que nos acercamos a Montserrat. Se caracterizan además por la presencia de têtes de poupées, aglomeraciones calcáreas de origen bacteriano, que mineralizan, refrescan y enriquecen el subsuelo y, por tanto, la vid.

Después de trabajar con técnicas tradicionales en el viñedo, y tras una reflexión profunda sobre cuál sería el futuro del viñedo en caso de seguir con las técnicas tradicionales, Gramona optó por el cultivo biodinámico.

“Renuncié a un tercio de mis beneficios para asegurarle a mis hijos que tendrán viñedo en el futuro” nos cuenta un Xavier Gramona pausado y reflexivo, quien se ha unido al grupo al final de la meditación para compartir su visión de la viticultura y la producción de espumosos.

meditación en gramona

La biodinámica ha implicado la recuperación e integración del universo que compone el entorno – la tierra, el reino vegetal, el reino animal, la influencia de los astros y el ser humano- en el viñedo.

“Nosotros no fuimos visionarios, hubo agricultores que nunca abandonaron el sistema más tradicional de viticultura, mientras que nosotros estábamos dentro de una rueda de enriquecimiento y de creación de marca”.


COMO OCURRE MUCHAS VECES EN LA VIDA, LOS CAMBIOS SURGEN DE LA DIFICULTAD: “LAS VIDES ESTABAN MUY DÉBILES, NO TENÍAN DEFENSAS”


Me sorprende y a la vez me encanta escuchar a alguien como Xavier Gramona hablar así de su nueva filosofía y enfoque de trabajo, futuro y respeto al medio ambiente. “El campo tenía que darnos lo que tenía que darnos”, sigue explicando, pero “hubo un accidente histórico, las sequías del año 1999, 2000 y 2001, que hicieron que nuestras vides estuvieran mucho más sensibles a las enfermedades”.

Como muchas veces en la vida, los cambios surgen de la dificultad: “Las vides estaban muy débiles, no tenían defensas” así que Gramona cambió su rumbo y empezó su nueva trayectoria a partir de la agricultura ecológica para más adelante abrazar la biodinámica.

“Hemos pasado unos años de un cierto sufrimiento, de admitir que los rendimientos son mucho más bajos y que dependes mucho más del clima, las cosechas son distintas y ya no hay la constancia de antes”. Escuchar a Xavier Gramona hablando de plantas felices nos transmite esperanza y felicidad, además de una sensación de plenitud gracias al aperitivo de quesos, jamón ibérico y pan rústico con aceite de oliva extra virgen que nos han servido al final de la actividad.

Sin duda una bodega a la que habrá que dar seguimiento y volver a visitar en unos meses.

Y antes de acabar, una recomendación para disfrutar de una copa de vino en silencio: PinoTeAmo, mi gran descubrimiento del día y un vino que sin duda me ha llegado al corazón. Un homenaje a las Pinot. Esta fue la primera variedad de uva que descubrí en la infancia, curioseando entre la colección de vinos de mi abuelo, y viendo cómo él sonreía cada vez que tenía un Pinot Noir de Nuits de Saint George en las manos.

vino pinot de Gramona

Un imprescindible en Jerez de la Frontera, Andalucía

Bodegas Lustau, en la calle Arcos del centro de Jerez de la Frontera, es una de las firmas tradicionales del Marco de Jerez que expresa su identidad a través de vinos con carácter.Gracias a su labor de combinar la tradición con la innovación desde que se creara en 1896 se ha convertido en un referente de vinos de calidad en Jerez.

Por Glòria Vallès

Emilio Lustau pertenece hoy al grupo Caballero, pero lo que hace de esta bodega una bodega singular es su historia y su esfuerzo por elaborar vinos de primera calidad:  tuvo un inicio modesto en el S.XIX, cuando Don José Ruíz-Berdejo cultivaba la viña en sus tierras de Jerez y almancenaba vinos para venderlos a las bodegas exportadoras del Marco. A partir de 1950 comenzó a exportar vinos con su propia marca y comenzó a crecer. Hoy en día, Bodegas Lustau elabora más de cuarenta vinos en las tres localidades que conforman el Marco de Jerez: Sanlúcar de Barrameda, Jerez de la Frontera y Puerto de Santa María.

Un amontillado que enamora

De todos los vinos que elabora Bodegas Lustau, nos gusta especialmente el Amontillado de Sanlúcar de Barrameda, de la gama Almacenista, en la que la bodega se encarga de elaborar y comercializar los vinos de pequeños agricultores. “Almacenista” concentra para nosotros las joyas de la firma. Tenemos también predilección por su Pedro Ximenez San Emilio, y es que la originalidad de esta variedad, su elaboración con uvas maduradas y soleadas y el resultado dulce y elegante que se consigue, es un manjar para acompañar el final de cualquier buena comida.

Una cata al final de la visita a Bodegas Lustau es siempre amplia e incluye bastantes vinos. Quizás a nosotros nos gusta más centrarnos en cuatro o cinco productos de alta gama para experimentar al máximo los aromas y la complejidad de cada uno de ellos. Especialmente en visitantes inexpertos, recomendamos reducir la cantidad de vinos a degustar, para poder apreciar esa gama Premium que Lustau elabora tan bien.

Bodegas Lustau en 2011 fue reconocida como “Mejor Bodega Española” en Londres por la International Wine & Spirit Competition, y desde entonces sigue trabajando por su identidad. Hemos querido seleccionarla como Bodega Winestyle porque reúne varios conceptos que nos encantan: vinos de calidad, visita a la bodega muy personalizada, espacios muy bien cuidados y en los que el visitante aprende no solamente de la marca, sino también de la elaboración del vino de Jerez, y una ubicación excelente en pleno centro de la ciudad.

fino de bodegas lustau

La Bodega Vega Aixalà y Tófona de la Conca ofrecen una experiencia única entre viñedos

Hablar de vinos y de visita a bodegas es siempre agradable aunque no novedoso, ya que como buscar setas, el enoturismo está cada vez más en auge. Pero si concretamos algo más, veréis que la experiencia en Vega Aixalá, DO Conca de Barberá, es algo único que posiblemente pocos, muy pocos, habréis podido vivir, sobre todo en Catalunya.

recoger trufa

Por Luisa Ramos

Sobre la seta que nos ocupa, os diremos que hablamos de trufa y sobre la visita a una bodega, diremos que es un viñedo único en el que se mezcla el terreno, el clima y la iniciativa de un propietario, conjugando lo mejor de cada elemento.

El trufiturismo es relativamente habitual en Australia y en Italia, pero en nuestro país no lo es tanto. Es cierto que en algunas zonas donde se da la proliferación de trufas puede haber alguna actividad relacionada pensada para el turismo, pero no en Catalunya.

Hemos buscado dónde poder hacerlo y nos hemos trasladado a la zona de Vimbodí i Poblet, un municipio perteneciente a la comarca de La Conca de Barberà en la provincia de Tarragona. Allí es donde encontramos Tòfona de la Conca, empresa familiar dedicada a la recolección de trufas en sus fincas durante generaciones.


LA TRUFA ES UN HONGO QUE VIVE EN SIMBIOSIS CON UN ORGANISMO VEGETAL COMO ENCINAS, ROBLES, AVELLANEDOS Y ALGÚN CASTAÑEDO


Su experiencia y su cordialidad despiertan enseguida el interés para aprender más sobre este hongo. Una curiosidad que se verá saciada con las explicaciones que se van dando al mismo tiempo que se lleva a cabo la actividad.

La trufa es un hongo que vive en simbiosis con un organismo vegetal como encinas, robles, avellanedos y algún castañedo. El hongo coloniza las raíces de la planta, provocando un efecto parecido al de un herbicida natural. De esta forma crea un círculo en el suelo donde no crece ninguna hierba que es llamado calvero. Así la trufa protege “su terreno”, dejándolo libre para instalar sus nidos.

La técnica para encontrar y desenterrar las trufas

A la orden de “busca” los perros se activan y marcan la zona donde está enterrada la trufa. No fallan, la indicación de los animales es de un acierto casi pleno. Solo en algún caso podemos no encontrar, pero si es así, sin duda antes la ha habido y ha dejado la tierra impregnada de su olor. El olfato animal no falla.

Una vez identificado el lugar donde encontraremos el pequeño tesoro, debe excavarse un poco y, con mucho cuidado ir sacando la tierra con un puñal, vigilando que no esté enganchada a ninguna raíz y, así poder sacar la pieza entera. Para desenterrar bien la trufa siempre es mejor por un lado, ya que solo vemos una parte de la trufa sin saber cómo es de grande. Poco a poco se va descalzando hasta descubrir cual es su tamaño y poder sacarla sin dañarla.


EN CATALUNYA HAY UNAS 25 VARIEDADES DE TRUFA, PERO SOLAMENTE 4 SON COMERCIALIZABLES


Una vez extraída hay que volver a tapar el agujero para que el micelio no se seque y vuelva a procrear nuevos hongos.

En Catalunya hay unas 25 variedades de trufa, pero solo 4 de ellas son comercializables. La época del año marcará el tipo de trufa que se puede encontrar. Del 1 de mayo al 1 de Agosto, será la Tuber Aestivum, conocida como trufa de verano. La identificaremos por su color negro externo y el color beige en su interior.

Del 15 noviembre al 15 Marzo, es el tiempo de la trufa de invierno, Tuber melanosporum, toda de color negro y más preciada que la de verano, ya que está enterrada más profundamente y, por lo tanto, está más protegida. La trufa de verano, al ser más superficial está más expuesta a posibles agresiones que las puedan estropear.

En cualquier caso, eso no debe preocuparnos. La tutela constante del recolector nos enseña cómo saber si su estado es el correcto.

¿Por qué la trufa está tan valorada?

Seguramente, porque aún no se controla el por qué fructifica ni cuándo fructifica. Ser tan salvaje la dota de cierto halo de misterio, sin dejar nunca de lado sus características organolépticas. Esa rebeldía junto a su preciado aroma y sabor se magnifica cuando se puede vivir en propia piel su búsqueda. Poder conocer más sobre la trufa en su lugar de origen, mientras que vamos acompañados de los perros adiestrados que son los guías que indican dónde está enterrada la trufa, la actividad permite aprender mucho más sobre este tesoro.

Aunque no olvidamos la trufa, la actividad continua centrándose en otro producto: el vino.

La bodega Vega Aixalà nació hace 15 años cuando recuperan una viña que tenían en propiedad. En una zona donde el principal cultivo es la avellana, su viña se encuentra a 900 metros de altura, Cara Norte. Las condiciones del terreno, el clima, la intuición del propietario y, porque no decirlo, algo de romanicismo provoca que apuesten por variedades de ciclo corto. Atrevidos, muy atrevidos, pero con el buen resultado de un vino muy especial: un Pinot Noir fruto de esta valentía y de la sugerencia de su enólogo Martí Magriñà que han podido elaborar durante 5 añadas.

Actualmente, la producción de esta bodega ronda las 25.000 botellas, asegurándose un vino de calidad. El trabajo es duro, más aún si tenemos en cuenta que todo lo hacen ellos: sin químicos, de forma manual y con el único apoyo de brigadas para la vendimia que vuelven repetidamente año tras año.

Mientras subimos a la viña, imaginamos la dificultad de la vendimia, la vigilancia de los racimos día a día y es inevitable la reflexión de que no valoramos el vino como se merece. Nos llega embotellado, preparado para su disfrute pero sin ningún atisbo que nos haga pensar la dureza que hay antes de la copa. No deja de ser un indicador de la profesionalidad de muchos bodegueros no transmitirnos la parte más dura y presentarnos siempre con la mayor ilusión, el resultado de ésta.

Para degustar las trufas descorchamos los vinos

Llega el momento de unir las dos experiencias en un lugar único donde las vistas captan parte de nuestra atención. Allí los dos productores unen sus fuerzas para ofrecernos lo mejor de cada uno.

La mejor manera de saborear un producto como la trufa es la más sencilla: una tostada de pan, trufa, aceite y sal.

“Así se aprecia todo su sabor y potencia” nos dicen, mientras que nos sugieren platos los que lucirnos de forma fácil. Como distinguir cual es la mejor trufa, qué parámetros marcan su precio y que precauciones debemos tener cuando vamos a comprarla son algunos consejos recibidos. Saber cuáles son destinadas a restauración o cuales a la elaboración de productos y porqué son algunas de los secretos que se desvelan.

La trufa ya está preparada, posiblemente no sea la primera vez que la tomemos, pero si es muy probable que sea una de las únicas oportunidades de tomar una trufa tan fresca, recién recolectada.

Para disfrutar con toda plenitud, los vinos van descorchándose. Son los elegidos en cada ocasión para armonizar este momento.

Empezamos la cata mientras que degustamos la trufa. Como si siguiéramos buscando tesoros, ahora toda nuestra atención se centra en buscar un buen maridaje. Si pensamos en un maridaje por afinidad, para la trufa siempre es mejor un vino tinto. El olor a especies, a madurez, el sabor de la tierra y de raíces se unen en la boca para conseguir la potencia máxima de los dos sabores.


LA ALIANZA DE LA TÓFONA DE LA CONCA CON VEGA AIXALÀ ES MÁGICA


No se tomará solo uno, la cata debe dar más de una oportunidad a que cada persona encuentre la opción más gratificante. Porque al final, los maridajes son más sencillos de lo que parecen: el que más nos gusta es el mejor.

La alianza de La Tòfona de la Conca con Vega Aixalà es mágica. Nos enseñan como, en una comarca única, que preserva su autenticidad las familias que transforman lo que la tierra les provee, acuerdan abrirnos las puertas de sus casas. Porque hablamos de casas de pequeñas instalaciones que comparten con todos aquellos que aprecian su producto y quieren tienen interés en aprender más sobre él. Nada de masificaciones. Si hay algo que quieren seguir conservando, además de su tierra, es su identidad.

Vinos de inspiración natural en Stellenbosch

Sudáfrica elabora vinos desde el Siglo XVII y es conocida mundialmente por sus Sauvignon Blanc frescos y aromáticos. Adentrarse en sus tierras vitivinícolas es caer rendido a los pies de este magnífico país que es Sudáfrica. No solamente por la calidad creciente de los vinos que elabora, sino por su gastronomía, la amabilidad de los sudafricanos y una auténtica revolución en el ámbito del turismo gastronómico que está atrayendo a turistas de todo el mundo.

Por Glòria Vallès

Una visita más que memorable. Así podemos definir nuestro paso por Reyneke Wines en Stellenbosch, segunda región productora de vinos de Sudáfrica. La bodega de Johan Reyneke fue la primera en el país en recibir el certificado de producción biodinámica en 2004, y sus vinos no dejan indiferente. Todo el trabajo en la finca es manual y las técnicas que se utilizan en la elaboración siguen los criterios propios de una elaboración biodinámica: sin químicos (ni herbicidas, ni pesticidas ni fungicidas), sin avances tecnológicos y con un gran respeto por la tierra y el entorno.

Con ello además de lograr ser una bodega sostenible, Reyneke Wines ofrece trabajo a un buen número de trabajadores – el trabajo es escaso en Sudáfrica – y elaborar un vino que rinde homenaje a todas las mujeres y hombres que cuidan el viñedo de Reyneke Wines con sus manos: Cornestone. Esta gama de vinos es en sí misma un proyecto de desarrollo local, que además de garantizar un buen vino para los consumidores, permite a las familias de trabajadores en la finca recibir ciertos beneficios sociales. Tanto en esta gama como en las demás certificadas como biodinámicas, se utilizan fórmulas minerales y orgánicas para combatir las plagas mediante la mejora del suelo y el aumento de la vida animal.

terroir reyneke

LA BODEGA DE JOHAN REYNEKE FUE LA PRIMERA EN RECIBIR EL CERTIFICADO DE PRODUCCIÓN BIODINÁMICA EN SUDÁFRICA, EN EL AÑO 2004.


En el contexto de Sudáfrica, donde las casas y el trabajo son limitadas, gran parte de la población es legalmente libre pero estructuralmente esclavizada. Para mantenerse en una finca y disponer de vivienda hay que trabajar en ella. Si pierde el trabajo, se pierde el hogar. Por ello los beneficios de Cornestone se destinan a proyectos que benefician a los trabajadores y a sus familias. Hasta la fecha, cuatro familias de trabajadores se han visto recompensados ​​recibiendo una casa a su nombre, algo que permite a sus hijos elegir su futuro profesional, sin que ello ponga en riesgo la pérdida de la vivienda familiar.

reyneke wines

Los vinos de Reyneke, especialmente la gama biodinámica que es la que nos ha enamorado, son elaborados sin ningún tipo de aditivo en la bodega, siguiendo el trabajo natural que se lleva a cabo en el campo. El Sauvignon Blanc 2015 y el Syrah 2015 son dos de los mejores vinos que hemos probado en nuestro viaje a Sudáfrica durante el mes de Noviembre de 2016. Una gran bodega donde vale la pena para y catar, y un proyecto 100% Winestyle.

Puedes leer el post de Jancis Robinson sobre Reyneke aquí.

Vinos excepcionales en el Massís del Garraf, Cataluña

Can Rafols dels Caus es un templo de arte, arquitectura, paisaje y grandes vinos. Bien merece perderse una mañana entre sus viñedos y su historia, copa de vino en mano.

Por Glòria Vallès

Can Rafols dels Caus es una bodega peculiar en pleno Massís del Garraf, Catalunya. Llena de historia, de piezas de arte elegidas una a una, de paisaje conservado y, por supuesto, de grandes vinos. Me cautiva especialmente el trabajo que hacen con el Xarel·lo y el Sumoll, variedades autóctonas de la región Penedés que Carlos Esteva, propietario de la finca y la bodega, ha sabido recuperar y transformar. Una variedad como el Xarel·lo, que hace unos años prácticamente ni se valoraba, hoy nos puede llegar a emocionar. Como lo hizo una botella del 2008 de Xarel·lo Pairal servida casi por casualidad al final de la cata comentada en nuestra última visita. Una botella que desprendía magia y amor por la tierra.


CAN RÁFOLS DELS CAUS SIGNIFICA MÁS QUE BUENOS VINOS, ES UN LUGAR DONDE PODEMOS DISFRUTAR DE LAS TRADICIONES ANTIGUAS Y VER CÓMO ERAN LAS FINCAS CATALANAS DE ANTAÑO


Carlos Esteva nos recibe con gran amabilidad en su casa, que es también su empresa y la finca que ha rehabilitado con mucho esfuerzo desde 1979 (los documentos más antiguos sobre esta masía se remontan al año 992 y la primera mención a Caus está fechada en 1478). Un proyecto vital. Compartimos con Carlos Esteva el amor por el arte, la rehabilitación de las fincas antiguas y la creación y disfrute de los grandes vinos. Y este compartir hace que nos muestre con orgullo y paciencia todos los detalles de la casa.

Can Rafols dels Caus es más que buenos vinos, es un lugar donde podemos disfrutar de las tradiciones antiguas y ver cómo eran las fincas catalanas de antaño: horno de leña –que todavía está activo y con el que podemos hacer pan al sarmiento -, cocina antigua de hierro, filtro de agua a la piedra, hoguera central dentro de la propia finca, alrededor de la cual puedes sentarte y compartir un buen vino mientras se cocina el almuerzo… Y todo ello combinado con obras de arte modernas al gusto del propietario y con unas instalaciones a punto de ser inauguradas que convierten el terroir en elemento arquitectónico y la gravedad en la gran aliada de la elaboración.

Y sí, ahora ya vamos a los vinos. Nacidos en el Massís del Garraf, los vinos de Can Rafols dels Caus expresan su carácter mediterráneo y de un terroir muy particular. El suelo consiste en estratos de calizas dolomías asentados sobre subsuelos de rocas y arcillas blancas o arcillas con nódulos de cal, denominados “cerebros de gato”. Se trata de un suelo poco profundo, de unos 40cm, y con contenidos de hasta un 40% de cal activa, características que limitan la producción. Esta riqueza fósil proporciona microelementos y minerales absorbibles por la planta, que confieren una mayor personalidad al vino, más potencial de envejecimiento y conservación de la acidez. Prueba de ello es La Calma 2012, un Chenin Blanc fermentado en barrica de roble francés, en la que reposa durante 4 meses con las lías: un vino que casi conserva el frescor y acidez propios de un blanco joven.


EL MASSÍS DEL GARRAF ES UNA GRAN MASA CALCÁREA LIMITADA POR EL SISTEMA PRELITORAL, LA SIERRA DEL ORDAL, LOS LLANOS DEL PENEDÉS Y DEL GARRAF Y EL MAR MEDITERRÁNEO


Viñedos equilibrados, en los que no se usan insecticidas y donde se preserva la cultura milenaria del paisaje del Massís del Garraf. Con 28 variedades distintas, una vendimia manual y el uso de técnicas ecológicas y biodinámicas en el viñedo, los vinos de Can Rafols dels Caus prometen, y después cumplen. Nuestras expectativas en la visita, más que superadas, por ello podemos decir que Can Rafols dels Caus es una bodega Winestyle.

carlos esteva can rafols

Vinos con personalidad propia en una Mendoza, Argentina, dominada por la variedad Malbec.

Por Diana Silva

El encanto de dejarme llevar por la ciudad me empujó a una vinoteca tan famosa como escondida, donde se presentó una nueva línea de vinos que juega la cepa característica de Argentina: el Malbec.

Flâneur (Charles Baudelaire) Significa ‘paseante’, ‘callejero’, su actividad es vagar por las calles, callejear sin rumbo, sin objetivo, abierto a todas las vicisitudes y las impresiones que le salen al paso.

En el país del Malbec, es una sorpresa encontrar nuevos productores que se atrevan a irrumpir en el mercado. Hay que estar muy seguro de que el o los productos son realmente capaces de competir contra etiquetas arraigadas y respetadas pero, además, hace falta atraer la atención del consumidor para luego ganar su confianza.


EL ÚLTIMO DE SUS PRODUCTOS ES UN ROSADO RADIANTE, QUE GRITA ROSADO DESDE LA BOTELLA 


Silvina y Hernán tienen la experiencia. Han comercializado vinos durante 14 años con Wine Marchands y sus proyectos son muy específicos, “vinos con corazón, con un gran futuro por delante y alta calidad” dicen casi al unísono. En diciembre del 2013 compraron 4 hectáreas en Lujan de Cuyo junto a otros amigos y empezaron a delinear su siguiente paso. La sensibilidad histórica y el aspecto curatorial de Silvina -quien es licenciada en Historia del Arte- fueron fundamentales para crear el concepto de Flâneur.

“Todos nuestros vinos tienen una impronta personal, además de un balance entre conocimiento de mercado y poesía”, explican, como hablando de verdaderas obras de arte, “el espumante muestra fidelidad con el terroir, queríamos algo 100% de nuestra tierra y muy gustoso. Con Flâneur 970 hicimos lo mismo, malbec 100% de nuestra tierra”. En el proceso surgió el concepto de Single Vineyard y para mostrar los perfiles compraron uvas de otro viñedo, “cosechadas, vinificadas y tratadas el mismo día, en el mismo lugar y con las mismas posibilidades, así surgió Flâneur 1170”. El último de sus productos es un rosado radiante, que grita verano desde la botella, “el Flâneur Rosado fue una locura del momento, nos parecía divertido hacer algo dulce y estamos muy sorprendidos y orgullosos de él”, asegura sonriente Silvina.

Sumar al mercado dos nuevos Malbecs puede parecer una jugada arriesgada, pero no estamos ante un proyecto convencional. Flâneur 970 2014 indica la altura de su viñedo en Perdriel, es producto de su primera cosecha como dueños y presenta muchos aromas a frutos rojos y negros, taninos suaves y redondos, una excelente acidez y leves aportes de vainilla que le proporcionaron 12 meses en roble francés. Su gemelo, el Flâneur 1170 2014, proviene de Gualtallary, una región cuya cosecha 2014 fue excelente. Con los mismos 12 meses en roble francés, expone aromas a frutas maduras, color y sabor muy concentrado y una acidez muy equilibrada, un ejemplar fiel de la expresión de este terroir.

El cambio es una constante y, en el mundo del vino, no es una excepción. Silvina y Hernán perciben las nuevas tendencias con olfato experto y optimismo. “Por un lado, los nuevos puntos de venta -vinotecas cerradas, librerías vinotecas- promueven y convocan nuevos clientes. Por otro, el consumidor se encuentra en busca de proyectos nuevos, joyas que estén en crecimiento, productores que los hagan volver al mundo romántico de la tierra, de la pequeña producción y de la labor cercana. Ellos le dan al vino una historia, una identidad”. Y a mí me dan la impresión de que en esa última frase se describen sin querer, mientras el concepto de Flâneur se desprende de la botella y se va conmigo, a recorrer otra vez las calles de Buenos Aires.