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Santiago de Chile es una de las grandes ciudades del Cono Sur. Es la capital de un país de paisajes variopintos que se extiende más de cuatro mil kilómetros sobre el litoral pacífico. Su gastronomía está plagada de influencias europeas y de otras cocinas de América del Sur. Chile es, además, el séptimo productor de vinos mundial.

Por Esther Ibáñez

Santiago de Chile es un atractivo lugar para conocer los vinos chilenos y degustar platos con diversos orígenes. Hemos recopilado distintas direcciones en esta ciudad latinoamericana de más de seis millones de habitantes para tentar a los viajeros foodies y amantes del vino. ¿Eres uno de ellos?

Bocanariz 

En el barrio Lastarria nos encontramos con un winebar de sugerente nombre: Bocanariz. Su destacable propuesta de vinos agrada a cualquier tipo de cliente, pues incluye desde grandes clásicos elaborados con Cabernet Sauvignon a minoritarios vinos de autor y de bodegas emergentes.

La gastronomía tiene un alto nivel, ceviches de corvina, carne de wagyu, pero…” el vino es siempre el actor protagonista en nuestro teatro”– dicen sus propietarios. Así lo atestigua la gran pizarra mural que preside la estancia y que permanece intacta desde que se inauguró el winebar. Y el menú, en el que se elige según los maridajes.

Las propuestas gastronómicas también recogen los gustos de la cocina chilena tradicional. Entre sus platos, imprescindible probar el llamado “Arrollado del huaso chileno” elaborado con carne de cerdo marinado con especias y cocinado a baja temperatura , acompañado de queso cabeza (embutido chileno a base de cerdo) y encurtidos artesanales.

bocanariz en Santiago de Chile

La Misión 

La Misión es un Wine Bar dedicado a los vinos de América. Ubicado en el distrito de Vitacura, cuenta con más de 200 vinos en carta, muchos de ellos disponibles por copas.

A nosotros nos encanta su concepto de “vuelo”, es decir una degustación de varios vinos que siguen una determinada temática o tendencia. Ofrecen por ejemplo un vuelo llamado “Trío de blancos del Pacífico” compuesto por chardonnays y rieslings.

65 grados

Dos jóvenes chilenos formados en Europa -Magdalena Torrealba estudió pastelería en Italia y José Patricio Velásquez formó parte del equipo de 41o de Albert Adriá-, montaron esta cafetería, pastelería y panadería en Santiago de Chile hace unos meses.

En poco tiempo sus cafés de origen, sus panes de masa madre y sus deliciosas tartas se han convertido en grandes reclamos para los amantes del dulce.

Ubicados en la zona de La Serena, son otra de las direcciones que apuntaremos para nuestro viaje a la capital chilena.

65 grados santiago de chile

Fuente Alemana

Cuando uno es aficionado a la buena cocina, siempre es una buena idea seguir las pistas que van dando los grandes cocineros cuando viajan a una ciudad.

En este caso fue el recientemente fallecido Anthony Bourdain el que nos puso sobre aviso: el lomito de Fuente Alemana es un imprescindible en Santiago de Chile. La enseña, fundada por los hermanos Siri, cuenta con cuatro locales en la capital.

Pero volvamos al Lomito, diseccionémoslo:

Se trata de un sandwich que homenajea la influencia germana en Chile. Se elabora con lomo de cerdo asado, previamente marinado con mostaza, pimienta y ajo. Posteriormente se cuece en caldo de carne y se presenta en pan frica acompañado de aguacate y tomate. La mayonesa es opcional.

Red Luxury Bar 

Ubicado en la zona de Providencia, en el moderno THE HIP Hotel, Red Luxury Bar ha sido elegido durante varios años consecutivos el mejor bar de Chile.

En un ambiente que recuerda a los bares clandestinos que proliferaron en Norteamérica en tiempos de la Ley Seca, los llamados Speakeasy, su fuerte son los cócteles.

Los experimentados barmans que atienden la barra cuentan con más de mil referencias entre bebidas alcohólicas, zumos, refrescos y otros ingredientes de coctelería para elaborar sus combinados.

Liguria Santiago de chile

Coquinaria

Desde hace una década, esta enseña agrupa varios de los mejores delicatesen de la ciudad. En sus tiendas encontramos especialidades chilenas y también numerosos productos gourmet importados de Europa.

Cuentan con una marca propia “Coquinaria” bajo la que se ofrecen sales, miel de panal chilena y otros productos del país.

Fomentan la cultura gastronómica entre sus clientes y por ello programan frecuentemente cursos de cocina, catas de vino (llamadas Coquicatas) y degustaciones de productos.

Liguria

Cuatro locales en Santiago de Chile mantienen el espíritu de los bares italianos de antaño: camareros con mandiles largos, profusa decoración vintage y manteles de cuadros. Un lugar donde degustar cocina tradicional en un ambiente de trattoría.

Considerado un icono en la hostelería de Santiago de Chile, Liguria acaba de editar un libro que recoge sus más de 25 años de vida, sus recetas más famosas y fotos de esta emblemática casa. Esta cuidada edición fue seleccionada para representar a Chile en la última edición de los Premios Gourmand World Cookbook Awards.

Red Luxury en Santiago de Chile

Una bodega familiar en el Valle de Colchagua

Degustar un vino tinto Gran Reserva Carmenére Viu Manent del 2015 es tener entre manos un rubí claro y brillante. Su intensidad es pura, sin sorpresas, y nos advierte ya de lo que encontraremos después.

Un aroma también intenso, en el que la fruta madura y las especies destacan por encima de todo lo demás. Si bien encontraremos los tostados, el chocolate y el tabaco procedentes de la crianza en barrica, la fruta dominará toda la copa durante la degustación. Ella misma nos sugiere la procedencia del vino, una zona cálida que conocemos por la etiqueta: Valle de Colchagua, en Chile.

En boca, el Viu Manent es fresco

Estamos compartiendo nuestro tiempo con un vino tinto seco, en el que la presencia de la madera se nota rápidamente en boca pero con un tanino suave, agradable, muy bien equilibrado con la fruta roja de cerezas, moras y arándanos que sentimos constantemente en el centro del paladar. Es un vino fresco en el que la acidez y el alcohol están bien integrados, y en el que la vainilla aparece tímidamente casi al final, en retronasal.

Estamos en el Nuevo Mundo, ese por el que tanto nos gusta viajar, esas regiones que a menudo nos dan vinos frescos y nerviosos, con energía y gran presencia en la mesa. En Chile el clima es mediterráneo, y especialmente en Valparaíso y el Valle de Colchagua, este último ubicado a 180 kilómetros al sur de la capital, Santiago de Chile. Viu Manent nació como marca en 1935, y como elaborador de vinos en 1966 en una finca de 150 hectáreas de viñedos prefiloxéricos.

Si quieres visitar esta zona vitivinícola de Chile no lo dudes, alójate en este hotel: Viña Vik. Y si lo que buscas es un experto que organice tu viaje ponte en contacto con nosotros: hola@winestyletravel.com 

bodega viu manent

Un hotel boutique lleno de lujo, paz y arquitectura moderna: Chile ofrece con Viña Vik Hotel una propuesta de turismo gastronómico de altísima calidad, al mismo nivel que los más prestigiosos hoteles del vino a nivel internacional.

Por Glòria Vallès

Escribo estas líneas todavía desde Viña Vik, frente a las vistas extraordinarias del Valle de Millahue, a dos horas al sur de Santiago de Chile, y escuchando como cae el agua de la infinity pool desde la terraza. Sol de invierno que acompaña este día de relajación y buena gastronomía en Viña Vik. Estoy muy cerca de San Vicente de Tagua Tagua, en una finca rodeada de Naturaleza.

Viña Vik es un hotel boutique con diseño muy moderno, en el que el arte y el interiorismo tienen un gran protagonismo. El lugar para descansar dos días rodeado de 4,325 hectáreas propiedad de la familia de Alexander Vik.

La bodega Viña Vik nació en 2006 con el objetivo de elaborar vinos de calidad en el mejor terroir de Sudamérica. Así se lo planteó Alexander Vik, que reunió a enólogos, geólogos, agricultores y especialistas en clima para que encontraran las mejores tierras para elaborar vinos. Y así llegó la inversión al Valle de Millahue, denominado por los indígenas mapuches, el “Lugar de Oro”.

La estructura arquitectónica del hotel recuerda un poco al Museo Gugenheim de Bilbao, en España: líneas modernas y sinuosas que se alzan en lo alto de una colina rodeado por todos sus viñedos y bosques.

Un hotel vanguardista en el que el exterior y el interior se acompañan: son modernos y a la vez cálidos. Viña Vik es un templo del diseño de interiores, en el que sus 22 suites son totalmente diferentes, con propuestas tan originales como su bañera con forma de canoa diseñada por Splinter Works. Otros artistas como el argentino Antonio Segui y James Turrell, un artista americano que ha trabajado principalmente con la luz y el espacio en su carrera. Ambos, junto a otros artistas, han aportado su inspiración a este lugar de encanto.

En el Wine Spa, Nancy nos atiende cariñosa y con un trato muy profesional. Si vas a alojarte en este hotel, pide un tratamiento con ella. Te recomendamos la Vinoterapia con productos Caudalie o el Thalaso Detox, un completo tratamiento con exfoliación, algas y nutrición que te dejará la piel suave y bien hidratada.

No sólo en el Spa se respira profesionalidad. Todo el equipo humano de Viña Vik trabaja con determinación, calidez y con ganas de llevar al cliente a una experiencia única. Son profesionales jóvenes listos para elevar los estándares de hospitalidad de la región.

Entre las actividades que te ofrecerán están las clases de yoga, los paseos a caballo o en bicicleta, las rutas en el huerto o la bodega, clases de cocina y una tarde relajada en su piscina con maravillosas vistas al Valle. Este es un hotel para quedarse, relajarse, y disfrutar.

Viñedos de alta densidad y gastronomía de proximidad

Los viñedos de Vik tienen una plantación de alta densidad (entre 7,518 y 8,333 plantas por hectárea). En ellas crece principalmente Carménère, Cabernet Sauvignon, Syrah, Cabernet Franc y Merlot, variedades que forman parte de sus coupage, siendo Vik 2012 el que más nos ha gustado de los vinos degustados.

Son vinos que acompañan la gastronomía del chef Rodrigo Acuña, a cargo de los fogones de Viña Vik. Huevos orgánicos, verduras cultivadas en el propio huerto, panes frescos de distintos tipos (también para celíacos)… Todo lo que esperas de un establecimiento que trabaja con producto fresco de proximidad.

Rodrigo recupera para los dos restaurantes de este hotel boutique (Milla Milla y Pavillon) los productos olvidados de la zona, como el tomate rosado, y trabaja con agricultores de la comunidad para ofrecer producto local y fresco.

La despedida que nos brinda el equipo de cocina es como toda la estancia: brillante. Un asado de tira tradicional de la casa, con zumo fresco de naranja, zanahoria y jengibre. Listo para disfrutar y despedirnos de este pequeño paraíso.

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