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El vino tinto es un imprescindible en la cultura gastronómica de nuestro país. El interés creciente por los vinos internacionales y la expansión de las tiendas de vinos online pone a nuestro alcance referencias procedentes de todas las regiones del mundo. Son vinos con características muy diversas capaces de sorprender y entusiasmar a los consumidores más exigentes. Pero ¿sabemos cómo reconocer un buen vino tinto?

Redacción

Disfrutar de una copa de vino es uno de los grandes placeres que nos ofrece la gastronomía. Si bien podemos elegir entre muchos tipos de vino – blanco, rosado, tinto, espumoso, fortificado… – el vino tinto representa el 72’9 % del total de vino que se consume en España. Cataluña, País Vasco y Baleares son las comunidades autónomas donde más vino se consume per capita según el informe ‘Panorama actual y perspectiva del sector vitivinícola 2017’ publicado por EAE Business School.

El consumidor está cada vez mejor informado, los cursos de cata de vinos y las webs donde podemos encontrar recomendaciones son cada vez más y mejores, y aún así a veces es difícil elegir entre tanta oferta. Necesitamos un poco de información y conocimientos básicos para poder elegir con éxito.

Cuando nos decidimos a comprar vino tinto, la elección siempre dependerá en gran medida de los gustos y preferencias personales. Podríamos decir que no hay vinos buenos o malos, sino vinos adecuados para ocasiones y públicos distinos. 

Aún así, existen algunas características comunes a cualquier vino tinto que pueden ayudarnos a descubrir los rasgos que conforman su personalidad única y saber si encajan con nuestras preferencias.

Sabiendo un poco sobre el vino que queremos comprar y conociendo nuestros propios gustos podremos elegir la mejor opción en cada ocasión.

vino tinto scala dei

Cinco pasos para descubrir el vino tinto

El vino tinto posee cinco aspectos principales que nos van a dar pistas sobre su personalidad. Además de tratar de obtener información sobre la región y el viticultor y/o bodeguero que lo elabora, para descubrir un vino tinto podemos fijarnos en su acidez, cuerpo, dulzor, fruta y taninos.

Paladares poco entrenados pueden confundir estos aspectos, por ejemplo la fruta con el dulzor, así que presta atención para saber cómo diferenciarlos 😉


EN CLIMAS FRÍOS O CON AMPLIA DIFERENCIA DE TEMPERATURA ENTRE DÍA Y NOCHE, LOS VINOS SERÁN MÁS ÁCIDOS 


ACIDEZ

En primer lugar, la acidez. La sentiremos en los laterales de la lengua y nos hará salivar más o menos en función de su intensidad.

La acidez en los vinos, en principio, viene determinada por las condiciones climáticas en las que crece la uva. Por ejemplo, en climas fríos o con amplia diferencia de temperatura entre día y noche, los vinos serán más ácidos. En climas cálidos, la acidez será normalmente menor mientras que la madurez de la fruta será superior.

En un mismo viñedo podemos encontrar distintos grados de acidez si, por ejemplo, las vides están plantadas en distintos niveles en los que el grado de insolación es diferente. Aunque este tema lo explicaremos otro día porque tiene su propia complejidad 😉

Siguiendo con la acidez del vino: si nos gustan los vinos con cuerpo, lo ideal es elegir un vino tinto de poca acidez. Cuanto más ácido sea el vino, la percepción del mismo en la boca resultará más ligera. Un ejemplo de vino tinto con cuerpo sería un vino tinto de Toro (región muy cálida), mientras que un vino tinto ligero podría ser un Pinot Noir de la Borgoña (región continental más fría).


EL CUERPO DE UN VINO SE REFIERE A LA PERCEPCIÓN DE VOLUMEN Y PESO DEL VINO EN LA BOCA


CUERPO

En segundo lugar, la percepción del cuerpo del vino nos puede ayudar a elegir. El cuerpo se refiere a la percepción de volumen y peso del vino en la boca. Depende de muchos factores, entre ellos la variedad de la uva con la que se ha elaborado el vino tinto, su graduación alcohólica y cómo ha sido el proceso de elaboración del vino (con o sin crianza, maceraciones más o menos largas, decisión de mantener azúcar residual…).

DULZOR

El tercer factor que podemos tener en cuenta es el dulzor. Podemos percibir este dulzor como una textura oleosa en el centro de la lengua.

El dulzoe está relacionado con el azúcar residual que permanece en el vino tinto tras la fermentación. Podría darse el caso de que percibimos una cierta sensación de dulzor debido a la glicerina que se produce con la fermentación.

Es decir, no es lo mismo un vino tinto dulce que se consigue parando la fermentación para obtener azúcar residual (por ejemplo un vino tinto de La Valpolicella, Italia), que un vino con elevada concentración de glicerol (glicerina), que es un tipo de alcohol. Este último aporta sensación de dulzor a los vinos secos pero no estamos hablando de un vino dulce.

Para evaluar el nivel de dulzor, los expertos recomiendan fijarse en los bordes de la copa, ya que los vinos más dulces resultan más viscosos.


LOS TANINOS SON COMPUESTOS PRESENTES EN LA PIEL Y LAS SEMILLAS DE LA UVA. EN EL VINO TINTO PUEDEN PROCEDER TAMBIÉN DE LA CRIANZA EN LA BARRICA.  


 

FRUTA Y TANINOS

Finalmente, el vino tinto contiene dos ingredientes fundamentales: la fruta y los taninos. El tipo de uva con el que está elaborado el vino tinto puede dar como resultado un vino con sabores más o menos frutales, por ejemplo los que nos recuerden a las moras silvestres en los vinos elaborados con la variedad syrah. O los clásicos aromas vegetales de la Cabernet Sauvignon, como el pimiento verde.

Por otro lado, los taninos son compuestos presentes en la piel y las semillas de la uva que aportan estructura al vino tinto. Los taninos también pueden proceder de la crianza en barrica, y en ambos casos pueden ser maduros y sedosos o más bien secantes.

Todo dependerá de en qué grado de madurez se ha vendimiado la uva, Cómo y por cuánto tiempo se ha macerado y cómo es la madera en la que se ha criado. 

En cata, podemos apreciar los taninos como un amargor en la parte frontal de la lengua. La presencia de estos elementos fenólicos tiene múltiples efectos beneficiosos para el organismo.

Según los últimos estudios relacionados con un consumo moderado de vino tinto, los taninos aportan propiedades antioxidantes, astringentes y antiinflamatorias, ayudan a reducir el colesterol y prevenir enfermedades degenerativas.

Con tantas posibilidades a nuestro alcance, ¿cómo acertar a la hora de comprar vino tinto? Lo ideal es que tu bodega o tienda de vinos habitual pueda ofrecerte una cata en la que evaluar de primera mano las características de cada vino.

Si optas por una tienda de vinos online, presta atención a las especificaciones que ofrecen en relación a la variedad, añada, etc., y no dudes en pedir información adicional que pueda ayudarte a conocer más a fondo cada referencia. Cada vino tinto es un mundo, listo para ser descubierto y disfrutado. Atrévete a embarcarte en este viaje apasionante.

Contenido patrocinado por grauonline.es

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uvas de vino tinto

Vivimos un momento climático muy cambiante y el viñedo lo sufre. La falta de agua es un gran problema, pero el exceso de lluvias también puede llegar a serlo. Os contamos qué pasa en el viñedo cuando se da un exceso de lluvia y de humedad.

Redacción

El agua es imprescindible para el viñedo. Junto con los nutrientes, la luz del sol, el dióxido de carbono y una temperatura adecuada, el agua logra que la vid pueda desarrollarse y darnos uva.

Sin agua, la vid no crece. ¿Pero qué pasa cuando el viñedo recibe exceso de agua? Si llueve demasiado, especialmente en épocas concretas del año, los problemas para los agricultores pueden multiplicarse.

¿Cuándo no debería caer lluvia excesiva?

Durante la época de crecimiento de la vid, el exceso de agua puede ser perjudicial.

Esto es entre marzo y mayo en el hemisferio norte, en regiones como Italia, España y Francia. Y entre septiembre y noviembre en el hemisferio sur, en regiones como Sudáfrica, Chile o Argentina.

Si llueve demasiado en esta época, la parte verde planta se concentra en crecer y crecer, y se olvida de destinar azúcar a la formación y crecimiento de la fruta.

Además, el desarrollo excesivo de hojas, zarcillos y sarmientos creará un exceso de sombra en el viñedo, que a su vez también limita el crecimiento de la uva y facilitará el crecimiento de hongos.

Los hongos como el mildiu pondrán en riesgo la salud de la vid, que entre otras cosas producirá uvas sin aromas afrutados y posiblemente con sabores amargos.

En casos muy extremos, las raíces de la vid podrían llegar a saturarse de agua y morir si en el viñedo llueve mucho y la tierra no tiene tiempo suficiente para drenar el exceso de agua.

gotas de lluvia en el viñedo

Agua y humedad no siempre son lo mismo en el viñedo

Si bien el exceso de agua no es bueno para el viñedo, la humedad puede llegar a ser positiva en determinadas regiones y en unas condiciones climáticas específicas.

Es el caso de los vinos elaborados con Podredumbre Noble, una podredumbre de la fruta causada por el hongo Botrytis cinerea. Esto ocurre por ejemplo en la región de Tokaj, en Hungría, en varias regiones de Alemania y Austria, o en Sauternes, Francia.

En estas zonas las condiciones climáticas son ideales porque las mañanas son nubladas y húmedas y las tardes soleadas y secas.

El exceso de humedad durante la mañana es justamente lo que favorece el desarrollo del hongo tan deseado, pero tiene que ir acompañada del sol y las tardes secas.

Vinos como el Oremus Tokaj Aszú de Vega Sicilia se elaboran con este tipo de uvas.

viñedo con podredumbre noble tokaj

Frente a la lluvia, prevención

La mejor forma de hacer frente al exceso de lluvias es la prevención. En regiones donde habitualmente llueve, el agricultor ya tiene en cuenta este factor y diseña la plantación del viñedo para hacerle frente.

En estas regiones, las vides se trabajan de forma que se garantice una buena aireación entre hojas y frutas, evitando así las temidas infecciones por hongos.

Otro elemento que utilizan los agricultores en regiones muy fértiles donde el agua no escasea y a menudo es abundante, es plantar las vides con elevada densidad. Es decir, plantar más vides por hectárea.

En una zona poco fértil y seca haríamos lo contrario, con el objetivo de que las plantas tuvieran más acceso a nutrientes y agua. Pero cuando el agua abunda, lo que buscamos es que las vides compitan entre sí.

En definitiva, el gran problema se encuentra en viñedos que han sido pensados para aclimatarse a una región seca, y por cambios de climatología en esta región llueve mucho de forma intensiva en época de crecimiento.

El cambio climático es sin duda un gran reto para la producción de vino (y para la agricultura en general), y si bien la mayor amenaza es el aumento de las temperaturas y la sequía, en determinados casos el exceso de lluvia puede llegar a convertirse también en un problema.

Si quieres saber más sobre el impacto del cambio climático en el viñedo puedes leer este artículo.

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