linkedin

Los vinos argentinos son ideales para todo el año. Pero quedan catorce semanas para poner fin al 2018 y hay diez vinos argentinos que tienes que probar antes de que llegue el 31 de diciembre. Si eres un verdadero winelover, presta atención.

Por Diana Silva

Catorce semanas es tiempo más que suficiente para encontrar estos diez vinos argentinos, llevarlos a casa y disfrutarlos en pareja, con amigos o –mi plan favorito– en solitario, mientras escucho mi música favorita.

El panorama vitivinícola de Argentina no deja de sorprendernos: nuevas regiones aparecen en el mapa y sus nombres nos resultan cada vez más familiares. 

Los productores de vinos argentinos se animan a trabajar con uvas no tradicionales y a crear blends que ponen a prueba hasta a los paladares más curiosos.

Además, aunque el Malbec, el Cabernet Sauvignon, el Torrontés y el Chardonnay siguen siendo las apuestas seguras de las bodegas que quieren exportar vinos argentinos, los estilos se diversifican y nos ayudan a descubrir facetas inesperadas de estas cepas.

vino argentino de malvasia
Foto: Livverá Malvasía en su propio terroir / @ Escala Humana Vinos

Vinos argentinos que representan la vida local

Para aprovechar al máximo estas catorce semanas restantes de 2018, exploramos la oferta de vinos argentinos y escogimos diez vinos que representan el dinámico escenario local y permiten a nuestros sentidos entender por qué el vino es, más que una bebida, un estilo de vida.

1. Livverá Malvasía, Escala Humana Vinos:

El enólogo Germán Masera recuerda que se cruzó “con un racimo largo, parecido a un Torrontés pero con las bayas no tan gordas, en una pequeña parcela de una viña en El Zampal (Tupungato, Mendoza) que ahora va a cumplir 90 años”.

Germán estaba decidido a hacer un vino con perfume, acidez y estructura -ideal para gastronomía-, así que maceró en huevo de cemento con pieles durante 60 días y, después del prensado, lo tuvo en barrica durante 10 meses. El resultado son menos de 2000 botellas del primer y único Malvasía en el país.

2. Padma, Garnacha Rosé, Corazón del Sol:

Padma es el nombre de la flor nacional de la India, país de origen de Madaiah Revana, médico y propietario de la bodega.

Ee el enólogo Cristian Moor quien ha estado detrás del complejo proceso de elaboración de su hijo vínico, el vino argentino Padma, en el Valle de Uco.

Su aportación comienza con el trabajo diferenciado en el viñedo y llega hasta la presentación.“Decimos que nuestra uva Garnacha esperó a Corazón Del Sol para emerger en esta botella”. 

De este vino argentino rosado elaborado con la variedad garnacha existen solamente 1000 botellas y es ideal para maridar con risottos, pastas con salsas blancas, o mariscos.

vinos argentinos de garnacha
Foto: Uvas de garnacha con las que se elabora Padma / @ Corazón del Sol

3. Pedro Ximénez, Malajunta Wines:

¡Verano, verano, verano! Los vinos frescos, ligeros y frutales se imponen -aunque algunos tomamos blancos todo el año- y este ejemplar podría convertirse en el hit de la temporada

(para quienes nos leen desde España, recordar que en Argentina comienza el verano cuando en España comienza el invierno).

Una variedad poco frecuente en estas latitudes, que sin embargo ya cuenta con varios ejemplares locales excelentes, destaca en el portfolio del proyecto de dos amigos “malajunta” como su único blanco.

El enólogo Gabriel Donozo afirma que este vino, que en nariz promete ser dulce pero en boca ofrece una acidez bien marcada, “es el que define el carácter de Malajunta, una persona que parece ser de una forma pero que en realidad termina siendo de otra”.

4. Viognier, Vinyes Ocults:

“Es una uva tinta disfrazada de blanca porque tiene una piel muy gruesa, buena estructura y un gran potencial de envejecimiento entre los varietales blancos. Por eso la elegí”.

Tomás Stahringer buscaba sumar un blanco a su portfolio. Uno que representara el espíritu de su proyecto. Y lo encontró en Los Chacayes (Mendoza), una zona bastante hostil, con un suelo pobre, sin vegetación, muy expuesto a los vientos que bajan de la cordillera de Los Andes.

La cosecha se hizo temprana para conservar fruta y frescura y el producto final es un vino de 13,4 % de alcohol, de color bastante estable, buena acidez natural, estructura y mucha personalidad.

vino argentino de barroco
Foto: Botella de Corte de la Tierra Patagonia / @ Vinos Barroco



5. Alma Gemela White Field Blend, Onofri Wines:

Mariana Onofri es amante de los vinos blancos y cada año experimenta con uvas y zonas. Esta co-fermentación de Chardonnay, Marsanne y Roussanne, viene de Los Chacayes, Mendoza -una zona de climas templados y marcada amplitud térmica-, y nació como componente del blanco emblema del proyecto, Zenith Nadir.

Sin embargo, el resultado fue tan bueno que decidió lanzarlo como parte de su línea de Alma Gemela de tintos de Chacayes. “Nos enamoró y esperamos que los enamore a ustedes también”, dice Mariana.

6. Abras Torrontés, Karim Mussi Wines:

El nuevo desafío del reconocido winemaker Karim Mussi se encuentra en Cafayate, un desierto a 2000 msnm, que genera vinos con marcada identidad, elegantes, balanceados y con buena capacidad de envejecimiento.

Este vino blanco es, en sus palabras “muy moderno, muy amable, muy sexy, por cierto”, que si bien ha sido creado mirando hacia un mercado más internacional (quienes viajen en Qatar Airways podrán pedirlo a bordo), conserva la identidad del terroir.

Karim está seguro de que “pueden llegar a disfrutarlo quienes amen la buena comida, la buena música, el momento y el lugar donde están tomando ese vino”.

7. Criolla de Parral, Proyecto las Compuertas:

Pablo y Héctor Durigutti están muy orgullosos de este vino argentino. Fermentado en huevos de cemento con levaduras nativas, para conservar la expresión del varietal y su lugar de origen, y elaborado como tinto durante la primera mitad de la fermentación, ha sido descubado y terminado como un vino blanco.

Pablo recuerda que el dueño del viñedo, Don Danielle, preservó este parral de 1 hectárea que existe desde 1943 y con el que se elaboraba el vino que consumía el pueblo de Las Compuertas, “nos emocionó esta historia y nos propusimos recuperar ese viñedo y volver a elaborar ese vino, bajo el mismo concepto que lo hacían antes… Es un homenaje a ellos”.



8. Corte de la Tierra Patagonia, Vinos Barroco:

Esta colección Corte de la Tierra fue creada para permitirle al consumidor reconocer en cada vino la tipicidad de su región, a través del contraste de los sabores del terroir.

Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Cabernet Franc se mezclan en este vino que, según Roberto Romano, creador del proyecto, “tiene aromas a bosque del sur”. ¿Quién puede resistirse a descorchar, cerrar los ojos y viajar hasta la Patagonia por un rato?

9. Sombrero Malbec, Huentala Wines:

Este vino argentino elaborado con la variedad Malbec destaca entre otros por balancear su carácter frutado y expresivo, intensidad media y la redondez que le da su paso por barricas de roble durante 9 meses y la permanencia de al menos 6 meses en botella.

Después de degustarlo junto a invitados internacionales, llegamos a la conclusión de que es el que mejor representa la frase “el vino une”, porque es social.

Este vino argentino de Huentala Wines es el vino ideal para disfrutar con amigos y que todos queden más que complacidos con este ejemplar del nuevo estilo argentino.

10. Reserva Malbec, Avarizza:

Es un Malbec de Chacayes, Tunuyan, un viñedo a 1300 msnm que expresa la mineralidad, la rocosidad de la zona. Su paso por barricas francesas nuevas y usadas lo hace untuoso y redondo, pero su correcta acidez genera un final fresco en boca.

“Este fue nuestro primer vino tinto. Tuvimos que vender nuestra moto para poder pagar todo lo invertido, así que siempre decimos que nuestra cosecha de Reserva Malbec es nuestro sueño sobre ruedas” recuerda Agostina Astegiano, propietaria y enóloga de la bodega.

 

Después de leer esta lista, comprar el “vino de siempre” e ir a lo seguro puede ser una opción. Para nosotros, la alternativa es ir a ferias y vinotecas, escuchar a los que saben y probar, probar, probar. Tal vez no lleguemos a conocer todos los vinos argentinos, ¡pero el fin de año nos va a encontrar intentándolo!

Si quieres viajar a Argentina, no te pierdas los Diez Hoteles del Vino y la Gastronomía de Argentina

Si te gusta la gastronomía y los vinos, puedes viajar con nosotros a los mejores viñedos, bodegas, hoteles y destinos gastronómicos del mundo. Contacta con nosotros si lo que te interesa es que diseñemos un viaje a medida: hola@winestyletravel.com 

vinos de argentina wine folly
Foto: Mapa de las regiones del vino de Argentina / @ Wine Folly

Dos grandes apellidos del mundo del vino se unen para elaborar vino tinto en Mendoza, Argentina: Catena y Rotchild

Rotchild y Catena forman una unión mágica en una de las bodegas imprescindibles de Mendoza: Bodegas CARO. Las dos familias elaboran un gran vino tinto con Malbec y Cabernet Sauvignon. 

Por Glòria Vallès

Buscando la mejor combinación para elaborar un gran vino tinto con Malbec y Cabernet Sauvignon, en 1999 nació la unión de Domaines Barons de Rothschild, propietarios del emblemático Chateau Lafite en Burdeos, y la familia Catena, propietaria de Catena Zapata en Mendoza.

Dos culturas, la francesa y la argentina, y dos cepas para vino tinto, la Malbec y la Cabernet Sauvignon, nos demuestran que quien no se entiende es porque no quiere. En una sola botella encontramos la esencia de dos regiones importantes en el mundo del vino: la histórica Burdeos y la atractiva Mendoza. Un matrimonio en perfecta harmonía.

En los años 70 y 80 la Argentina producía grandes cantidades de vino de calidad media y baja. Fue Nicolás Catena, en un viaje a Calfornia en los 80, quien descubrió nuevas técnicas para la viticultura y la producción de calidad y las importó a su región.

Nicolás Catena regresó a su tierra para empezar a trabajar con los viñedos de altura (a más de 1400 metros) y aplicar todo lo que había aprendido en California. Él fue también el primero en importar barricas de 225 litros a Mendoza, así como el sistema de riego por goteo.

botellas de vino tinto de Bodegas CARO

Bodegas CARO, una unión de éxito para elaborar vino tinto en Mendoza

En los años 90, los vinos de Catena Zapata se empezaron a vender en el mercado internacional. Fue el primer vino argentino en lograr los 15 dólares la botella de vino tinto, un gran éxito para un vino de la América del Sur.

Fue así como el legendario Barón Éric de Rothschild, propietario de uno de los Chateâu más importantes de Médoc, en Burdeos, conectó con Nicolás Catena para visitar su propiedad en Mendoza.

Rotchild estaba en Chile para visitar su propiedad Viña Los Vascos, y el vuelo de Santiago de Chile a Mendoza no dura más de 50 minutos, de modo que la visita era cercana si tenemos en cuenta que ya había cruzado el Atlántico desde Burdeos.

Aquí nació una alianza que hasta hoy se enfoca a la producción de vinos de alta calidad en Mendoza.


CHATEAU LAFITE ROTCHILD ES UNO DE LOS GRANDES PREMIER CRU CLASSÉ DE PAUILLAC, EN MÉDOC, FRANCIA. MADAME POMPADOUR LO SERVÍA EN SUS CENAS Y ERA EL VINO DE LA REALEZA FRANCESA EN LA ÉPOCA DE LUIS XV


En esta nueva aventura vitivinícola que dio luz a su primer vino en el año 2000: Catena aportaba el conocimiento de los viñedos de altura (sus viñedos están ubicados a más de 800 metros de altura, y hasta 1.400) y de la variedad local Malbec. Rothschild aportaba la habilidad para crear vinos de altísima calidad mediante el ensamblaje con Cabernet Sauvignon.

vino tinto de Bodegas CARO

Técnicas de viticultura francesa en el Nuevo Mundo

En una época en la que el Malbec – variedad principal para elaborar vino tinto en Mendoza – no gozaba de la notoriedad internacional actual, trabajar con cortes de variedades conocidas como la Cabernet Sauvignon, clásica uva de los vinos de Burdeos, resultaba indispensable para salir a vender a los mercados internacionales a un precio digno.

Desde el comienzo del proyecto, Domaines Barons de Rothschild (Lafite) y la familia Catena han realizado un gran esfuerzo para seleccionar las mejores parcelas de viñedos en la región de Mendoza que les permitan elaborar grandes vinos en Bodegas CARO.

Los mejores terroirs que han seleccionado para CARO son capaces de dar vida a grandes Malbec y Cabernet Sauvignon que hoy en día ya se venden etiquetados con la firma de la bodega.  Están ubicados en VistalbaLa ConsultaTupungato y Agrelo.

La cosecha en Bodegas CARO es siempre manual y los racimos se escogen en la mesa de selección antes de proceder al despalillado. Se trabaja con viñedos que tienen un promedio de 30 años de vida, de modo que no se puede desperdiciar la alta calidad de la uvba que producen con una cosecha mecanizada o sin selección previa al prensado.

La vinificación se lleva a cabo de manera tradicional, con remontajes moderados seguidos de un periodo de maceración de duración variable según la cepa y el año.

Técnicas clásicas para terrenos nuevos.

Conocer Mendoza, Argentina, la tierra del vino tinto Malbec

El turismo del vino en Mendoza está cada vez más desarrollado, y podemos encontrar propuestas de enoturismo realmente interesantes. Una tierra ubicada a los pies de Los Andes, que antiguamente había sido un desierto, promete mucho. Y no decepciona.

En la carretera que discurre ente la ciudad de Mendoza y el elevado valle de Uco, encontramos hoteles preciosos como Cavas Wine Lodge, Entre Cielos, The Vines of Mendoza o Casa de Uco.  Entre las bodegas que podemos visitar, Catena Zapata, Norton, Trapiche, Casa El Enemigo o Clos de Los Siete.

Y aunque el principal atractivo de la región es el vino y la gastronomía, no podemos perdernos la visita al Parque Nacional del Aconcagua, y si tenemos tiempo, volar a Santiago de Chile para pasar dos noches en el espectacular Viña Vik.

Si quieres conocer un proyecto personal del enólogo de Catena Zapata en Mendoza, no te pierdas el artículo de Casa el Enemigo.

¿Quieres viajar a Francia o a Argentina? Contáctanos y te contamos quien puede diseñarte el mejor viaje a esta región: hola@winestyletravel.com 

sala de barricas en Bodegas CARO

Hay que venir hasta el Valle de Uco para comprender por qué cuando llegas aquí, te enamoras del lugar. Esa es la parte romántica de plantar viñedo en el sur de Mendoza, en Argentina. La explicación más técnica sería la altitud de 1,200 metros y las temperaturas extremas con grandes cambios de día y noche.

Por Glòria Vallès

Además de la altitud, un ambiente seco y con poca lluvia, y la exposición permanente al sol de los viñedos plantados en orientación sur/suroeste, favorecen el cultivo de la vid. Clos de los Siete incluye 850 hectáreas de viñedos en Vista Flores, Tunuyán, 120 km al sur de la ciudad de Mendoza. Una propiedad con un microclima ideal para no tener que preocuparse en exceso de la maduración precipitada debido al cambio climático, y de las contaminaciones por hongos en el viñedo debido a la humedad.

Pero sí, volvamos al sueño porque son los sueños los que nos mueven en la vida, los que nos hacen sentir y tomar decisiones arriesgadas. El prestigioso enólogo Michel Rolland, originario de Burdeos, tomó una de esas decisiones junto a otros nombres de alto nivel en la viticultura francesa, y entre todos crearon Clos de los Siete.

Entre los socios del proyecto se encuentra Laurent Dassault, propietario entre otras empresas de Mirage, líder en el sector de la aviación; Jean Guy Cuvelier heredero de una familia de Burdeos con más de 100 años de tradición vitivinícola y propietario en Mendoza de Cuvelier los Andes; y Catherine Pére-Vergé, propietaria de Chateau Le Gay en Burdeos, quien creó la bodega Monteviejo. Finalmente, Jean- Jacques Bonnie, propietario de Chateau Malartic Lagraviere, abrió DiamAndes.

En Clos de los Siete actualmente hay cuatro bodegas y un vino en común: el Clos de los Siete, elaborado con las mejores uvas de Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Petit Verdot de las cuatro bodegas. El 50% de la producción de todas ellas se destina a elaborar un ícono de gran reconocimiento mundial: el vino Clos de los Siete, marca con la que el flying winemaker más famoso del mundo, Michel Rolland, apostó por plantar viñedo en Mendoza, Argentina.

MICHEL ROLLAND FUE UNO DE LOS PRIMEROS EN APOSTAR POR ELABORAR VINOS DE CALIDAD EN ARGENTINA, DONDE TIENE SU PROPIA BODEGA, ROLLAND WINES, DENTRO DEL PROYECTO CLOS DE LOS SIETE

“Discutirán las formas, pero no el fondo. Sospecharán de sus motivaciones, pero no de sus logros. Criticarán su estilo, pero no su éxito”. Así comienza la entrevista que Andrea del Río, editora de Clase Ejecutiva (revista lifestyle líder en Argentina) le hizo a Michell Roland para celebrar los 30 años de su proyecto en Mendoza. Y es que el enólogo tiene amantes y detractores en todo el mundo, pero si algo es evidente, es que su forma de ser y trabajar lo han llevado al éxito profesional.

En concreto, Michel Rolland fue uno de los primeros en apostar por elaborar vinos de calidad en Argentina, donde tiene su propia bodega Rolland Wines. Y Clos de los Siete es hoy un referente internacional de la región. “En Rolland Wines elaboramos también otros vinos, de los que solamente se producen 1,500 botellas de cada vino”, nos cuenta José Seballe, Hospitality Manager de la firma, “por ello muchos clientes los compran directamente aquí y se los llevan a sus países”.

Otras marcas nacen del mismo entorno y proyecto Clos de los Siete, pero con enólogos distintos:

DiamAndes, propiedad de la familia Bonnie, quien tiene el reconocido Château Malartic-Lagravière (Grand Cru Classé de Graves) y del Château Gazin Rocquencourt (Pessac- Léognan) en Burdeos. Destaca su Grande Reserve elaborado mayoritariamente con malbec y completado con el clásico cabernet sauvignon. De estilo afrancesado – como todo el proyecto de Clos de los Siete -, es intenso y elegante. De las cuatro bodegas, seguramente la más impactante de visitar. Aún así, nuestra preferencia durante la cata ha sido el Viognier 2016, elaborado con las mismas técnicas que los vinos blancos de Graves.

Monteviejo, liderada por la familia de Catherine Père Vergé desde finales de los años 90, esta bodega destaca no solamente por sus excelentes vinos, sino por el proyecto enoturístico que incluye un restaurante con la chef Nada Harón, de orígenes españoles e instalada en Mendoza desde hace 12 años. La gastronomía y las vistas son el complemento ideal para disfrutar de una visita a esta bodega.

Cuvelier de los Andes, conocido por elaborar un 100% Malbec que representa todos los valores de la Argentina, el Grand Malbec, con 94 puntos Parker en su añada 2009.

“En toda la finca se riega por goteo y se controla la producción de la cantidad de uva”, comenta Seballe. “La idea de Clos de los Siete es trabajar de forma conjunta, para que las bodegas colaboren entre sí en la oferta de visitas y también dándose apoyo en la producción”.

No hay duda de que Clos de los Siete es un proyecto único en el mundo, que une los esfuerzos, la tradición y la experiencia de cuatro empresas bodegueras con ganas de posicionar Mendoza en el mundo del vino de alta calidad, y capacidad económica y profesional para lograrlo.

“Mis vinos son productos que te hacen recordar más al viñedo que a la bodega, son vinos frutales, casi comestibles”.

Por Diana Silva Franco

Entre las cosas mágicas que tiene Buenos Aires, destacan los asados. En sus mesas se mezclan personajes de distinto calibre que a veces, incluso sorprenden compartiendo un vino de su mejor añada sin pretensiones de reconocimiento o aplausos.

El 2016 me encontró en una cena con Ricardo Santos, “El señor del Malbec”, el argentino responsable de la primera exportación de la reconocida cepa a Estados Unidos en 1972 y mente maestra de la Bodega Norton -propiedad de su familia hasta 1989. Tras la venta de la bodega, Santos compró un viñedo en Russell, Maipú, Mendoza, para continuar haciendo lo que hizo toda su vida: producir vinos de la más alta calidad comparables con los mejores del mundo.

Al día de hoy, conversar sobre los más variados tópicos con Ricardo Santos es garantía no solo de afirmaciones contundentes sino de una comprensión más amplia de la industria, el consumidor y las necesidades presentes y futuras del negocio del vino.

Mientras disfrutábamos de su reconocido Malbec cosecha 2000 -el mejor de su bodega según varios críticos- inicié la entrevista preguntándole sobre el dominio del Malbec a nivel local.

¿El Malbec continúa reinando o eso está cambiando?

Las importaciones de vino argentino representan entre un tres y un cinco por ciento en el mundo y de eso, solo un poco más de la mitad es de Malbec. Cuando alguien me dice que hay que buscar una solución para diversificar las exportaciones pienso ‘¡Si la gente ni sabe lo que es Malbec!, ¿cómo vamos a buscar otra cosa?’. Decir que el malbec cumplió ya una etapa es un disparate, no pueden pretender que de un día para el otro los Bonarda o Torrontés se posicionen, porque todavía estamos en un 2% de las importaciones mundiales con el Malbec, ¿se dan cuenta de todo lo que queda por hacer?

¿Hace cuántos años se empezó a trabajar sobre el Malbec?

Nosotros en bodega Norton hicimos la primera exportación como varietal a Estados Unidos, un malbec del año 71, por elección del importador que vino y dijo “quiero llevarme este vino”. Digamos que ahí empezamos -había un montón de gente haciendo lo mismo- pero en los 80 empezó a aparecer el Malbec en el mundo.

Y produce Semillón también, una cepa que no es tan frecuente en Argentina…

Hace 30 años atrás, el 80 o 90 por ciento de los vinos blancos que se hacían en la Argentina eran semillón. Después se pusieron de moda el Chardonnay y el Sauvignon Blanc y, esto es absolutamente personal, ambas cepas son excesivamente aromáticas, algo que yo disfruto un día de calor en el jardín, pero no acompañan ninguna comida.

Con mis hijos un día dijimos ‘Che, ¿y si volvemos al semillón?’ y Roberto Azaretto que figura en la etiqueta como dueño del viñedo, amigo al que le comprábamos la uva, fue quien empezó a ver una movilización hacia el semillón, hacia el chenin, vinos que son afrutados, de buen peso, que además produce muy buenos vinos dulces.

¿Sus hijos hacen otros vinos?

Ellos y otros socios, hacen la línea Tercos -Sangiovese, Malbec, Bonarda, Torrontés y Cabernet Sauvignon- y después hacen algunos vinos para terceros, pero se mantienen dentro del estilo de Ricardo Santos: mis vinos son productos que te hacen recordar más al viñedo que a la bodega, son vinos frutales, casi comestibles. En cuanto al roble, es una cosa espléndida, siempre y cuando no digas “esto tiene roble”, cuando llega a eso está saborizado, es el resultado de alguien que no sabe hacer vinos y necesita ponerle algo más para esconder sus defectos.


UNA VEZ JANCIS ROBINSON ME PREGUNTÓ: “RICARDO, CÓMO SE AÑEJA TU VINO?” Y YO LE CONTESTÉ “¿PARA QUÉ?”, ELLA ME RESPONDIÓ “TOUCHÉ”. 


¿Cree en los críticos?

Sí, son necesarios. Una de las cosas más importantes que hace es introducir a aquellos que todavía no se sienten seguros en el vino. El tipo que ya eligió a lo mejor hasta se ríe de una crítica. Pero para otros, el crítico es como la frazada del bebé, los hace sentir seguros. Eso sí, toda crítica es subjetiva.

¿Y qué vino le gusta a Ricardo Santos?

Yo te voy a contar una anécdota: Jancis Robinson escribió en la revista Decanter una vez, hace muchos años, que la habían invitado a comer unos amigos y había acompañado esa comida con un vino blanco francés espectacular, lo mejor que pudo haber en esa copa, en ese momento. Un par de meses después recibe una carta del correo de lectores que decía que ella le hizo horribles críticas a ese vino y ella contestó que efectivamente era así, pero que una cosa es una crítica o una degustación de vinos y otra cosa es acompañar una excelente comida con grandes amigos y, en ese momento, no había mejor vino que ese que estaba tomando.

Qué es lo que a mí me gusta… Depende del momento, depende de la compañía. Yo no creo en maridajes, en que un tipo me diga qué es lo que yo tengo que comer o tomar. ¿Hasta dónde le importa eso al consumidor? Sí, lo escuchan o leen y se sorprenden, pero si no les gusta el vino…ahí se termina todo.

PHOTO CREDIT: @Pablo Zuazo