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Celeste Crianza 2016 para las comidas navideñas, de inicio a fin

20 noviembre, 2019

¿Habéis comenzado a pensar en los menús de estas Navidades? Las fechas ya se van acercando y es buena idea ir concretando. ¿Os toca este año preparar la comida para la familia? En todas las casas sucede el momento en el que hay un relevo generacional y quien ha estado al frente de los menús navideños cede el testigo a nuevos y nuevas cocineras. A veces, se comienza sólo llevando el vino.

Por Esther Ibañez

Si a ti te toca llevar el vino, tenemos un buen consejo que darte: busca un vino que guste a todos y que sea capaz de acompañar un almuerzo de inicio a fin. Como Celeste Crianza 2016. Este tinto que elabora la bodega Pago del Cielo en Ribera del Duero es tremendamente versátil.

Con el frío del invierno y la calidez de nuestro hogar, apetece mucho un tinto en la copa. La temperatura de degustación se hace perfecta para que el vino exprese todos sus aromas a frutos negros, como las moras, y nos regale matices tostados en el paladar. ¡También el vino está cómodo en nuestra casa!

Puesta en escena

Suena el timbre. Comienzan a llegar los invitados. Sirvamos una copa de vino Celeste Crianza 2016 como bienvenida. Desde la cocina llegan un par de platos de jamón ibérico y frutos secos.

Una tabla de quesos es una gran idea para contentar a todo tipo de comensales. Para estos entrantes lácteos buscaremos desde los suaves a los más curados. De leche cruda y pasteurizados. Interesa ofrecer la mayor variedad posible: quesos de oveja, de cabra y los más neutros: de leche de vaca.

Atreveros con algunos quesos internacionales: franceses, italianos… ¿Y si sorprendéis con un queso ahumado? La copa de Celeste Crianza 2016 sigue con nosotros y va a acompañar perfectamente cada uno de ellos. Y con el ahumado el placer se multiplica.

Para el plato principal tenemos muchas opciones que se llevarán bien con el vino, aves, carnes, pescados grasos. Aquí nuestro vino todo-terreno está comodísimo.

El tinto aligera la sensación grasa de los platos e invita a seguir disfrutando de la comida. David Seijas nos recomendaba hasta tres platos principales para maridar con Celeste Crianza en este post : cochinillo, confit de pato y hasta trucha con jamón.

Torres Celeste

¿Y el postre?

Con el postre llega la sorpresa. En muchas casas los pasteles, tartas y turrones tienen prohibida la entrada. Hay una opción que consigue el visado: el chocolate negro, mucho más saludable que el chocolate con leche.

Elegimos un chocolate de calidad y lo cortamos en onzas, sobre cada una de ellas añadimos unas escamas de sal y servimos sin miedo otra copa de Celeste Crianza para acompañarlo. Es un maridaje perfecto. Los aromas tostados del vino y el cacao juegan a fundirse en el paladar.

¿Y qué pasa si cocinamos con Celeste Crianza? Pues que nos sale un postre sorprendente. Calentamos hasta el hervor el vino con una corteza de naranja, otra de limón, clavo, canela y azúcar. Lo dejamos templar 24 horas. Cortamos pan de molde en triángulos y los mojamos en el vino. Lo acompañamos de fresas laminadas. ¡Esto sí que nadie lo esperaba! Hemos triunfado con nuestra elección de vino, Celeste Crianza, de principio a fin.

celeste crianza

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