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Esto es lo que comerán en Palma de Mallorca el día de Todos los Santos

30 octubre, 2019

Palma de Mallorca

En Palma de Mallorca lo pagano se mezcla con lo religioso el día 1 de Noviembre. El denominador común entre las costumbres de divinos y herejes son los confites típicos de Todos los Santos, que endulzan las celebraciones con delicias típicas mallorquinas para todos los gustos.

Redacción

El origen de la fiesta de Todos los Santos puede encontrarse en la celebración celta del Samhain, momento en que se celebraba el inicio del año nuevo, el 1 de noviembre. Estos días abrían el periodo de oscuridad en que la frontera entre vivos y muertos desaparecía y los espíritus volvían a la Tierra, se hacían profecías, hogueras, sacrificios, estruendos y aquelarres.

Posteriormente, durante los 400 años de la dominación romana en tierras celtas, la tradición del Samhain se combinó con dos festivales que ensalzaban por un lado a los difuntos y por otro a la diosa Pomona.

A principios del siglo VII, el papa Bonifacio IV cristianizó la celebración y designó el 1 de noviembre como día de Todos los Santos (All Hallows) y la noche de Samhain pasó a llamarse Noche de Todos los Santos o All-Hallows Eve (más tarde Halloween).

FOTO : @Jaime Juaneda Mendez

La Noche de las Almas, día de Todos los Santos y Día de los Difuntos en Palma

En la tradición mallorquina, la verbena de Todos los Santos es una fiesta popular conocida como la ‘Nit de les Ànimes’ (la Noche de las Almas), que nació por la creencia de que en estas fechas las almas de los antepasados volvían al hogar donde habían nacido.

Por ello era costumbre encender velas, a menudo en el interior de cántaros y frutas de temporada, como las calabazas, que se solían decorar y se colocaban en la puerta de las casas, en las habitaciones o en la cocina para que las pequeñas almas encontraran el camino, así como otras prácticas para guiar a los difuntos durante su visita.

Por otra parte, de acuerdo con el calendario litúrgico, el 1 de noviembre -Día de Todos los Santos-, se celebra la memoria de todos los santos que dedicaron sus vidas a la propagación y defensa de la fe cristiana.

Ya desde la antigüedad se realizaban ceremonias y oraciones, se ofrecían velas, se rezaba el rosario y se tocaban las campanas durante toda la noche para que los difuntos que no habían alcanzado la paz encontraran el camino.

Así, este día está marcado por la visita al cementerio por ser la jornada en que se recuerdan a los difuntos, visten y engalanan sus tumbas con flores y se prenden velas en recuerdo suyo.

Por último, el día 2 de noviembre -Día de los Difuntos o Día de los Muertos- tenían lugar tres misas y era costumbre ir a la iglesia a rezar por los difuntos de cada familia.

Tianna Negre per Tots Sants

FOTO : @ Tianna Negre

“Rosaris ensucrats”, “panellets” y “bunyols”, dulces tradiciones mallorquinas

La gastronomía típica de Todos los Santos que se disfruta cada año en Palma es rica y variada y está elaborada con los productos propios de la temporada: nísperos, bellotas, setas, manzanas, peras, granadas, uvas, castañas, calabazas, membrillos, mandarinas, legumbres, coles, boniatos o caquis, entre muchos otros.

La tradición manda servirlos acompañados de vino rancio, aunque sin duda os recomendamos probar otras armonías con los vinos de las bodegas isleñas, como Ànima Negra , Tianna Negre,  o Can Majoral entre otros.

Durante estas fechas, las pastelerías de Palma se llenan del aroma y el color de los típicos rosarios de caramelos, llamados rosaris ensucrats. Y es que, además de honrar a los difuntos con las habituales ofrendas florales, la tradición dedica un capítulo especial a los más bajitos de la casa.

Así, este día los niños son obsequiados por sus padrinos o madrinas con unos grandes collares elaborados con golosinas, caramelos de distintos colores, bombones y que van personalizados con una figurita de papel.

De todos los tamaños en función de las edades, los rosaris ensucrats alegran los escaparates de las pastelerías baleares, que los cuelgan de sus paredes y ventanas para atraer la atención de los más pequeños. Antiguamente las Ave María se hacían con los “panellets” y los Padre Nuestro con frutas confitadas o azucaradas.

En estas tierras, los rosarios y “panellets” de Todos los Santos tienen origen de una costumbre medieval. Se llamaban “panetets de la mort” o panecillos de la muerte y el día de Todos los Santos se depositaban en las tumbas y en las iglesias, junto con una luminaria encendida. Más tarde esos “panes” se ofrecían como limosna.

Parece que, en el pasado, cada pieza del rosario era un “panellet de mort” o panecillo dulce, elaborado con harina y frutos típicos de la época como castañas, almendras, piñones, calabaza, etc. Otras especialidades típicas de esta celebración son los huesos de santo, los “panellets”, els “bunyols” (buñuelos), los boniatos y las tradicionales castañas.

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Todos los Santos en Palma

FOTO : @ Roberto Pazzi

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