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Rioja es conocida mundialmente por sus vinos tintos pero … os confieso… los blancos de esta región siempre me han entusiasmado. En especial las añadas más viejas que se presentan como tesoros en una mesa. Rioja se ha renovado y nos trae un nuevo estilo de blancos para todos los gustos.

Por Glòria Vallès

“Ponme un Rioja”, un clásico cuando alguien pide un vino en un bar. ¿Qué pensamos todos? Pues en un tinto. Pero ¿qué pasa con los vinos blancos de Rioja? Algunos son excepcionales y poco conocidos, y en los últimos diez años han ido apareciendo nuevos estilos de vinos blancos de Rioja que vas a querer descubrir.

He comenzado hablando de los vinos blancos de Rioja con más historia, de esos con madera y añadas muy antiguas difíciles de encontrar y con una sorprendente vitalidad cuando se descorchan en algunas de las catas realizadas por las bodegas centenarias.

Pero la región está abriéndose al mundo con nuevas variedades y propuestas para todos los gustos. ¿Frescos y fáciles? Sí, pero con otros perfiles también.

De estos nuevos vinos blancos de Rioja hablaremos hoy: nuevas variedades y una revolución enológica sin precedentes.

Rioja, tierra de grandes Blancos

Una zona de tintos que también lo es de vinos blancos

Reconocida por su especialización en tintos, sobre todo criados en barrica, la Denominación de Origen histórica y referente de España posee también una gran tradición elaboradora de vinos blancos y queremos hablarte de ellos.

Los blancos de Rioja llegaron a ser mayoritarios en alguna etapa histórica, como en el Siglo XVII, donde hay documentado un mayor volumen de elaboración de vinos blancos que de tintos.


PARA LOS CURIOSOS LA MALVASÍA DE RIOJA Y LA GARNACHA BLANCA SON QUIZÁS LAS VARIEDADES MÁS SORPRENDENTES 


En la actualidad, y gracias a los cambios realizados en la Deniminación de Origen en los últimos años, existe una amplia diversidad de vinos blancos en Rioja que va desde los clásicos con envejecimiento en barrica, a la gama actual de vinos más vanguardistas y complejos, pasando por los jóvenes afrutados, fermentados en barrica, monovarietales…

Desde la creación de la DOc Rioja en 1925 las variedades blancas autorizadas habían sido tres: viura, garnacha blanca y malvasía. A partir del año 2008 – 2009 se incorporan tres variedades autóctonas: maturana blanca, tempranillo blanco y turruntés, así como tres variedades internacionales: chardonnay, sauvignon blanc y verdejo.

blancos de rioja

Dime cuál es tu estado de ánimo hoy y te diré qué vino blanco de Rioja podrías abrir

Para los curiosos o en un día tranquilo con amigos : Malvasía de Rioja y garnacha blanca son quizás las variedades más sorprendentes. Locales y de cultivo minoritario, tienen un potencial excepcional. Se suma a estas dos la Maturana blanca, que ya existía en Rioja desde el S. XVII.

En un día de nostalgia o momentos en familia : Tempranillo Blanco. Las variedades de uva autóctonas reúnen diversidad y tipicidad, lo que permite mantener la originalidad y diferenciación de los vinos blancos de Rioja.

Es el caso de la variedad tempranillo blanco, fruto de una mutación genética descubierta en 1988 en una finca de Murillo de Río Leza propiedad del viticultor Jesús Galilea.

Si eres más bien tradicional : la viura (conocida como Macabeo en otras regiones) es tu mejor opción. Dos terceras partes de las plantaciones de uva blanca en DOC Rioja son Viura, así que es aquí donde encontrarás más cantidad y diversidad de vinos y marcas.

¿Cómo elegir? Pide ayuda a un experto o déjate llevar por la intuición, es imposible equivocarse cuando una región tiene una historia de calidad y prestigio como Rioja.


HAN HECHO FALTA DIEZ AÑOS DE TRABAJO PARA PODER EMPEZAR A DISFRUTAR DE LOS RESULTADOS. LAS NUEVAS VARIEDADES PLANTADAS DURANTE ESTOS AÑOS SE VAN INCORPORANDO PAULATINAMENTE A LA PRODUCCIÓN 


El buen vino necesita tiempo

 

Tiempo para nacer, para crecer y para degustar. El buen vino no es como los refrescos, no se puede decidir hoy crear un nuevo vino y mañana tenerlo listo.

Han hecho falta diez años de trabajo para poder empezar a disfrutar de los resultados. Las nuevas variedades plantadas durante estos años se van incorporando paulatinamente a la producción.

Si nos remontamos a los últimos treinta años, la superficie de viñedo de uva blanca en el año 1985 era de 9.000 hectáreas, principalmente de la variedad viura.

Frente a la expansión del cultivo de la variedad tinta tempranillo, el viñedo de uva blanca se redujo a menos de la mitad (4.000 hectáreas en 2015), con lo que la producción media obtenida resultaba una cantidad muy ajustada a la necesidad de comercialización de vinos blancos y rosados.

En la actualidad, la superficie de hectáreas plantadas con variedades blancas demuestra que no son una moda pasajera y que los bodegueros de Rioja continúan creyendo y apostando por ellas.

Larga vida al blanco 🙂

vinos blancos de rioja

Los sonidos del viñedo estarán presentes en la edición 2019 del Sónar+D, un congreso dedicado a la creatividad y la innovación en el entorno digital. Esta cita, que se celebra del 17 al 20 de julio en Barcelona, es un punto de inspiración y networking clave para el sector audiovisual, musical y creativo en distintas disciplinas.

Por Esther Ibañez

Vinophonics estará presente en el AudioTechHub del SonarHub, un espacio expositivo donde se dan a conocer ideas, herramientas y contenidos a disposición de creadores y comercializadores.

Sorprende cómo uno de los eventos tecnológicos más punteros vuelve su mirada hacia la naturaleza como fuente de inspiración.

 

Business at Sónar+D

 Pero ¿qué es exactamente Vinophonics?

En síntesis, se trata de un instrumento musical capaz de interpretar los datos recogidos en un viñedo y en el blockchain.

Nos situamos en el viñedo de Costaflores, en Mendoza (Argentina). A través de distintos sensores instalados en el campo se recopilan series de datos relevantes para la viticultura: tales como la precipitación, las horas de insolación o la temperatura.

Son datos que definen un determinado viñedo. Esta información suele presentarse en gráficos y tablas, desde hace poco también se registran en el blockchain.

Mike T. Barrow, propietario de la bodega Costaflores afirma “Con estos datos queremos llegar a una autocertificación orgánica de nuestro viñedo: los datos que obtenemos son públicos y se vuelcan en blockchain, con lo cual ya nadie tiene poder de modificarlos, ni nosotros mismos”

Pero, ¿hay más modos de representar los datos obtenidos? Sí, estos datos pueden convertirse en notas musicales a través de un sintetizador llamado Antonus 2600 diseñado por el ingeniero electrónico Toni Gutiérrez basándose en el mítico Arp 2600 de los años 70.

En esto consiste Vinophonics, en emisiones musicales creadas a partir de los datos climatológicos de un viñedo que podrán escucharse vía streaming en cualquier parte del mundo.

Así, la sinfonía de un viñedo mendocino se escuchará en el Sónar de Barcelona y próximamente en otras ciudades de todo el globo, desde Montevideo a Osaka.

“Vinophonics busca encontrar nexos entre el mundo físico, sonoro y digital, es un proyecto inspirador y creativo en torno al vino”– resume Barrow.

¿Y cómo suena el viñedo de Costaflores? Así:

Vinophonics - Costaflores Organic Vineyard

Costaflores no es una bodega convencional por muchas razones. Elabora MTB (Mike Tango Bravo), un vino orgánico a partir de tres variedades: Malbec, Petit Verdot y Cabernet Sauvignon.


LA BODEGA COSTAFLORES TAMBIÉN ES PIONERA EN CREAR UNA CRIPTOMONEDA RESPALDADA EN EL VINO : UN TOKEN QUE EQUIVALE A UNA BOTELLA 


 

Y hasta aquí lo habitual. Y desde aquí lo sorprendente: se trata de la primera bodega OpenSource, es decir, toda su actividad es pública, todos sus datos de producción, costes, etc. están a disposición de cualquiera en internet.

Costaflores también es pionera en crear una criptomoneda respaldada en vino: un token que equivale a una botella. Cada año se lanza una oferta de criptomonedas basándose en la producción obtenida en la vendimia.

Una vez pasado el tiempo establecido de compra-venta y después de que el vino haya finalizado su crianza en barrica, el poseedor de la criptomoneda puede redimirla por una botella.

El precio de cada botella de MTB se establece en el mercado de la criptomoneda con las fluctuaciones de oferta y demanda que lo caracterizan.

En este vídeo lo explican de un modo muy gráfico :

Openvino and the MTB18 Wine Cryptoasset!

“El vino es la mejor metáfora para entender el funcionamiento de las criptomonedas”– apunta Mike T. Barrow. En este caso la innovación alcanza el mundo de la viticultura y el vino, sectores frecuentemente definidos por la tradición.

Si quieres conocer otras innovaciones en el sector del vino en España no te pierdas el post  ¿Existe el I+D en las bodegas españolas?

FOTOGRAFÍA : @ Vinophonics - Costaflores

El Enemigo está siempre dentro, así es como lo entiende Alejandro Vigil y por ello bautizó la bodega que fundó junto a la historiadora Adrianna Catena con este nombre. Ya hablamos de su bodega en el post Casa El Enemigo, el corazón de Alejandro Vigil, y hoy os contamos cómo es uno de sus vinos: Malbec El Enemigo 2015

Por Miquel Àngel Garrote

El Enemigo es la fantástica expresión de su esencia y su entorno: un vino tinto brillante, de profundo color rubí y ribete violáceo,  elaborado exclusivamente con uva Malbec, la uva negra cultivada por excelencia en Argentina. Este vino tinto nace a los pies de los Andes en las tierras de Maipú, en la región de Mendoza.

En nariz es limpio y con facilidad se perciben una gran retahíla de aromas en llamativa intensidad. Abundantes y cálidas notas de fruta negra madura. Moras, frambuesa, cerezas, ciruelas, licor de cassis. En segundo plano, aparecen  unos delicados recuerdos florales a violetas que se combinan tenuemente con alguna especie dulzona como la vainilla y el cacao.

A continuación se aprecian, en perfecto equilibrio con la carga frutal, agradables notas ahumadas y recuerdos balsámicos.  Sin lugar a dudas es un vino amplio en matices, complejo y en evolución.

Las expectativas son máximas y el paladar exige, de inmediato, degustar este Enemigo del 2015.

La entrada se percibe golosa, voluminosa pero a la vez delicada, maravillosamente armoniosa. La acidez es equilibrada y el alcohol untuoso, glicérico, integrado. Los taninos, muy destacables siempre en la variedad Malbec, son sedosos, redondos y jugosos.

El Enemigo Malbec 2015 es un vino con cuerpo, musculado pero estilizado. Me hace pensar en esos corredores de atletismo especialistas en 100 metros lisos, con cuerpos fuertes, bien definidos pero a la vez ágiles.

Sin apenas esfuerzo, nuestras papilas gustativas se deleitan con todas aquellas notas frutales descubiertas en la fase nasal.

Fruta negra madura en su punto óptimo de maduración, ciruelas, moras, frambuesas. Me viene a la memoria el recuerdo de aquel archiconocido bombón licoroso francés, pero también tímidamente esas notas de vainilla y sutiles ahumados.

Todo el conjunto se expande y se alarga gracias a esos deliciosos y estilizados taninos tan bien integrados y trabajados.

Este Enemigo 2015, monovarietal de Malbec se ha convertido en nuestro aliado perfecto para descubrir, y sobre todo disfrutar, de los vinos del nuevo mundo argentino. Además es un muy buen ejemplo para también adentrarse en los vinos procedentes de climas continentales cálidos, con cuantiosas cargas de fruta negra madura como protagonista principal.

En conclusión, podríamos decir que es un muy buen vino porque muestra en primer lugar, potencia e intensidad. Un muy buen equilibrio entre la carga de fruta, el alcohol y la acidez.

Y en segundo lugar, la carnosidad de los taninos aporta volumen y persistencia al conjunto. La crianza en roble, respetuosa e integrada le confiere una armoniosa complejidad al conjunto.

Para disfrutar desde ahora y durante el próximo lustro. Este Enemigo 2015, hará buenas migas con carnes rojas a la piedra o incluso con un buen arroz de pichón, ¡qué rico!

El Enemigo Malbec 2015

Si quieres organizar una cata de vinos argentinos para un grupo privado contacta con nosotros, podrás degustar este y otros vinos : nathalie@winestyletravel.com 

El chef Fernando Rivarola revoluciona la cocina argentina

“A El Baqueano venís a ver productos y a entenderlos, a probarlos de diferentes maneras, a jugar con tus sentidos”, nos dice Fernando Rivarola al abrir la puerta de El Baqueano, una casona con amplios ventanales en una esquina del tradicional barrio de San Telmo, en Buenos Aires. 

plato gastronomia

Por Diana Silva

La cocina está tranquila, el equipo se prepara para el servicio y él se dispone a conversar con WineStyle Travel, dos días después de haber logrado el lugar 19 en los 50 Best Latam, un ranking que desde su punto de vista, ha venido a dar mayor visibilidad al proceso gastronómico de la región.

Hace 10 años, Fernando Rivarola llegó a Buenos Aires con El Baqueano -en su web descrito como “un hombre que en oportunidades busca, rastrea, acompaña, conoce, entiende y se mimetiza con la tierra… Come, se nutre, respeta la tierra”– después de haber trabajado en Europa durante varios años.

Su convicción de construir un proyecto de cocina autóctona partía de catalogar lo que había en Argentina, porque “en 2007 la única propuesta que estaba trabajando lo autóctono era Martín Molteni con Puratierra. Él fue uno de los pioneros y ya trabajaba, por ejemplo, carne de llama con esta visión regional”.

Diez años después, en El Baqueano hacen cocina autóctona contemporánea, trabajando productos de las diferentes regiones de Argentina con técnicas contemporáneas aprendidas en Europa. Su talento le ha valido el lugar 19 en la lista de Latin America’s 50 Best restaurants 2017. 

Hoy todavía hay un cuestionamiento de que no hacemos cocina argentina, pero si soy argentino, estoy en Argentina y trabajo con productos de productores argentinos, decime ¿en qué parte no hago cocina argentina?”, ilustra Fernando, al explicar por qué en su menú no ofrece preparaciones típicas del país.

“A mí me da un poco más de miedo agarrar un locro (guiso tradicional de la Cordillera de los Andes) y reversionarlo para hacerlo contemporáneo, que jugarme por una identidad distinta, descubrir algo nuevo con productos locales, sobre todo productos que no están muy trabajados… Nuestra idea es aprender, que los chicos del equipo aprendan con nosotros, que los clientes coman rico, lo pasen bien y aprendan también si quieren”.


“SI SOY ARGENTINO, ESTOY EN ARGENTINA Y TRABAJO CON PRODUCTOS DE PRODUCTORES ARGENTINOS, DECIME ¿EN QUÉ PARTE NO HAGO COCINA ARGENTINA?”


Cocina sin Fronteras

Sin embargo, este hincapié en la escena local dio paso a un enorme interés de Fernando en el movimiento gastronómico que se desarrolla en todo el continente. Cocina Sin Fronteras surgió con el objetivo de mostrar que los argentinos no son tan distintos al resto de Latinoamérica, “vos ves el continente americano y los argentinos estamos tan al sur que la gente se pregunta qué somos… Empezó con nuestros viajes, conociendo cocineros, productores, haciendo un pop up, porque en ese momento acá no teníamos ferias, no pasaba nada”.

En 2011, El Baqueano estaba de moda en Brasil, por un periodista brasileño que comió y publicó un artículo, poco después los invitaron a cocinar allá y a un congreso de gastronomía organizado por el diario Estadão, donde conocieron a Alex Atala, “y él a su vez nos presenta a otros cocineros, como Rodrigo Oliveira y Thiago Castanho. Fue una emoción porque nos sentíamos como en la película Monsters Inc., donde abres una puerta y es otro mundo. Nadie nos había contado que había congresos de divulgación gastronómica”.

Poco después, Fernando y su esposa conversaron sobre la idea de generar un movimiento similar en Argentina. El nombre fue lo primero que salió, entonces Fernando decidió avanzar escribiéndole a quince referentes de Latinoamérica, con la convicción de que si recibía respuesta de todos, Cocina Sin Fronteras sería posible.

“Le escribo a Virgilio Martínez, a Rodrigo Oliveira, a Thiago Castanho, a Alberto Landgraf, a Alex, a Pedro Miguel Schiaffino, entre otros. Y todos me responden que sí, que sabían lo que estábamos haciendo acá, que les encantaba la idea porque hasta ese momento no había ninguna especie de intercambio. Rodrigo me dijo ‘yo quiero ser el primero’ y a Alex Atala le propusimos ser el padrino del proyecto y aceptó”.

Este espacio de intercambio que empezó como una invitación a cocineros nacionales e internacionales para cocinar en Buenos Aires y generar material audiovisual para mostrar en los congresos, pero también implicó recorrer Latinoamérica para mostrar la cocina argentina, “con orgullo y humildad” destaca Fernando en el recuento. “Estamos condicionados por dos grandes ecosistemas: la Cordillera de los Andes y la Amazonia, eso es lo que define toda nuestra cocina. A los argentinos el Amazonas nos deja un poco afuera, pero es innegable el poder y la influencia que tiene sobre los otros ecosistemas… Acá tenemos pescados muy parecidos a los de la Amazonía”, me explica.

“En los últimos dos años participamos en un congreso de sostenibilidad Amazónica para entender lo que pasa dentro del Amazonas y extrapolar experiencias”. El objetivo es encontrar formas de ayudar a las comunidades locales sin generar una influencia externa que termine afectándolos negativamente, “mi trabajo como cocinero argentino es intentar encontrar la conexión de Argentina con la Amazonía y, si hay algún producto de la Amazonía que se puede exponer y promocionar a través de la gastronomía, bienvenido sea”.

Las carnes de caza no siempre se sirven con vino tinto

Y, ante tanta diversidad, ¿qué es lo que come Fernando Rivarola? “Conmigo no se salva ninguna especie del reino animal ni vegetal porque estuve expuesto a una diversidad de carnes desde chico. Para mí era normal que las milanesas fueran de caballo, no de vaca… Me acuerdo la primera vez que trajeron un ñandú, un bicho todo apretujado en el baúl tirando plumas. Después lo cocinaban y muchas veces no nos decían qué era hasta después de comerlo”.

Ante la consulta de qué comería en El Baqueano si no fuera el dueño, la sorpresa se refleja en su rostro, para luego dar paso a una gran sonrisa, “nunca lo había pensado, hace poco vinieron unos amigos y me senté a comer con ellos. Me sorprendió lo rico que estaba todo el conjunto… Eso sí, el crudo de llama me parece que es un platazo”.


“ME ENCANTA QUE HAYA VINOS BLANCOS Y QUE LA GENTE CUESTIONE ‘LAS CARNES DE CAZA LLEVAN TINTO’”.


restaurante el baqueano

Gabriela, sommelier y copropietaria del restaurante, se acerca a la conversación, pero deja que sea él quien también cuente el lugar que ocupa el vino, en El Baqueano y en sus vidas. Llama la atención que de siete u ocho vinos que están en el menú, por lo menos seis son blancos, cuando él mismo asegura haber sido el típico prejuicioso que creía que el blanco era un vino que no servía para comer, aunque hoy “me encanta que haya vinos blancos y que la gente cuestione ‘las carnes de caza llevan tinto’. Lo hemos desmitificado completamente, por un análisis degustativo te puedo asegurar que el noventa por ciento de las carnes van con vinos blancos. Lo que sí influye mucho es la salsa o el acompañamiento”.

Ambos comparten la pasión por los vinos de Alemania y Francia, pero hacen especial mención a recientes descubrimientos que hicieron de Nueva Zelanda y Chile y a pequeños proyectos locales que cada vez más trabajan con cepas blancas.

Se acerca la hora de abrir el restaurante y los ruidos y aromas de la cocina se intensifican, también el entusiasmo del equipo, multicultural, comprometido y curioso, como la experiencia que Fernando y Gabriela han logrado adquirir después de años de intercambios, viajes y mucho trabajo.

“Lo que a nosotros nos interesa es que cada día exista un ámbito de mayor pluralidad. Si queremos cambiar la gastronomía de nuestro país, no va a ser a través de cocinar platos sino de visibilizar a los pequeños productores y a la microeconomía del país. Que exista no el cocinero estrella sino el productor estrella”. Y entonces comienza nuevamente la batalla de educar y sorprender a los comensales, un plato y una copa de vino a la vez.

Si quieres saber más sobre maridajes, te recomendamos leer esta entrevista al sommelier Ferran Centelles, autor del libro “Qué vino con este pato” que recibió el prestigioso Gourmand Awards en la categoría de World’s Best in Food and Wine.

¿Quieres viajar a Argentina? Contáctanos y te contamos quien puede diseñarte el mejor viaje a esta región: hola@winestyletravel.com 

plato el baqueano

Llegar a The Vines of Mendoza Resort & Spa es dejarse seducir por el paisaje. Los Andes predominan imponentes frente a una finca nueva y rodeada de más de 600 hectáreas de viñedos. Y aunque las uvas y los vinos son nuestro motor, no podemos dejar de admirar esos Andes que, de lejos, susurran al oído y te absorben sin darte cuenta.

Por Glòria Vallès

Atardecer, amanecer, a pleno sol… cualquier momento del día es el ideal para disfrutar de este lugar espectacular que es The Vines of Mendoza.

El Resort The Vines, miembro de la prestigiosa cadena The Leading hotels of the World, se asenta en lo que era antes el desierto del Valle de Uco.

Un milagro que hoy es fértil y ofrece frutos de la tierra, gracias en parte al sistema de conducción de aguas que los Incas empezaron a construir para desviar las aguas del deshielo de los Andes.

The Vines of Mendoza ofrece clases de yoga, vuelos en helicóptero, tratamientos de belleza y relajación, bañera de hidromasaje entre viñedos, cenas románticas al aire libre, catas de vino y, lo más original que hemos visto hasta ahora: la posibilidad de comprar varias hectáreas de viñedo y elaborar aquí tus propios vinos.

Pero si algo llama la atención de The Vines of Mendoza es el restaurante regentado por el archiconocido chef Francis Mallman, el artista del fuego y la cocina al aire libre.

Francis Mallman, que ha lo largo de su vida ha tenido gran influencia de la cultura de la Patagonia, y ha crecido fascinado por las posibilidades que ofrece el fuego en distintas formas de cocción, trae a The Vines of Mendoza siete formas de cocinar al fuego. Siete Fuegos. Literalmente. En el restaurante de The Vines of Mendoza se puede cocinar con siete fuegos diferentes, todos ellos al aire libre.


EN SIETE FUEGOS LA COCCIÓN CON FUEGO SE HACE CON PRECISIÓN, DELICADEZA Y GRAN CREATIVIDAD


Francis Mallman elabora aquí sus platos exactamente con siete tipos de fuego diferentes, lo que convierten a cualquier asado argentino en un juego de niños. En Siete Fuegos la cocción al fuego es con precisión, delicadeza y gran creatividad.

De la magia de la gastronomía a la magia del entorno en The Vines

Tras la cena en el restaurante, nos alojamos en una de las Villas de The Vines – preferiblemente las que tienen vistas a Los Andes -, y disfrutamos del arte de vivir del argentino.

Amplios espacios decorados con alfombras y almohadas de piel, todos siguiendo un exquisito gusto por las tonalidades neutras. Piedra, piel y madera convierten la estancia en un placer acogedor, y transforman el interior y el exterior de la Villa en una conversación constante, casi en un susurro que nos obliga a desconectar y dejarnos llevar.

Nos sentimos como en casa, en un lugar realmente espectacular donde la Cordillera de los Andes es omnipresentes.

Vinos de más de 190 propietarios

La bodega de The Vines no es un lugar donde, como en tantos otros, te ofrecen botellas etiquetadas. En The Vines of Mendoza, más de 190 propietarios de parcelas elaboran vinos a su gusto, junto con los enólogos de la casa.

Micro vinificaciones con un mínimo de 300 litros por propietario hasta lo que el cliente decida. Ni hace falta decir que aquí las vendimias más que un reto son un puzzle de millones de piezas, en el que todo debe encajar a la perfección para que cada botella lleve la etiqueta y el vino de su propietario sin margen de error.

Para ser propietario de la tierra los precios comienzan a partir de 100,000 $ por 0’4 hectáreas de viñedo plantado a medida y 130,000 $ para viñedos que ya están en producción. El precio incluye título y escrituración del viñedo, consultoría con el enólogo Santiago Achaval, proceso de vinificación personalizado en viñedo, servicio de venta de excedentes de uva y 50% de descuento para 3 noches de alojamiento al año en el Resort.

Toda una propuesta pensada en gran medida para los clientes de Estados Unidos, aunque también hay propietarios de otros países en estos momentos.

Si te alojas en The Vines pero no tienes pensado elaborar tu propio vinos, puedes aprovechar la estancia para visitar otras bodegas fantásticas en la región, como  Clos de los Siete o Casa El Enemigo.

¿Y quién fundó este lugar, en medio del desierto del Valle de Uco?

En el año 2005, Pablo Giménez Riili y Michael Evans reconocieron el enorme potencial del Valle de Uco, en Mendoza, y decidieron crear un proyecto innovador en la región. Fue entonces que, con el deseo de ayudar a los amantes del vino a alcanzar su sueño de ser dueños de su propio viñedo y elaborar vinos de alta gama, fundaron The Vines of Mendoza.

The Vines es una empresa de origen americano con sede en Argentina, combina lo mejor de ambos mundos: el conocimiento local del terroir y de las técnicas de vinicación, y el rigor y la excelencia de las prácticas comerciales americanas.

Sin duda The Vines of Mendoza es el lugar donde me quedaría a vivir por temporadas largas. Está lo suficientemente aislado y lo suficientemente conectado con el mundo a la vez, como para que puedas sentir la fuerza de la Naturaleza a la vez que disfrutas de una clase de Yoga con vistas a los Andes, y una copa de vino sin prisa al atardecer.

Si quieres viajar a Mendoza escríbenos a hola@winestyletravel.com y te diremos quien puede organizar tu mejor viaje gastronómico a la región. 

Tarde de primavera en Mendoza, calidez en el aire, una copa de vino tinto en la mano y vistas a los Andes. ¿Qué más se puede pedir? Pues ya que nos lo preguntan, pediríamos un tratamiento de vinoterapia en el Spa del hotel Cavas Wine Lodge. Ese sería el detalle que acabaría de convertir este momento en perfección.

Por Glòria Vallès

Cavas Wine Lodge es un precioso hotel familiar considerado uno de los mejores hoteles del mundo por la revista Travel + Leisure y miembro de la firma Relais & Chateaux.

Y no es para menos. Sus lujosos bungalows entre viñedos hacen de la estancia toda una experiencia. El paisaje incluye casi como una postal la vista a los Andes, la montaña que separa Argentina de Chile, no sólo físicamente sino también y por alguna casualidad o mística, de manera espiritual.

Desde Cavas Wine Lodge es fácil visitar la región de Mendoza, la zona vinícola más conocida de Argentina, donde se producen algunos de los mejores Malbec.

La uva Malbec es hoy una institución nacional desde que el productor Ricardo Santos empezó a exportar esta variedad al resto del mundo.

Si estamos en Mendoza no podemos dejar de pasear por sus viñedos en bicicleta, a caballo o con un chofer que nos permita degustar los vinos sin pensar en la carretera. Además, bodegas como Casa el Enemigo o Clos de los Siete son visitas de altísima calidad.

Recomendamos también reservar un día para ir hasta el Parque del Aconcagua y el Puente del Inca, para después volver al hotel y relajarse disfrutando de la gastronomía en la terraza del restaurante.

Lo hemos visto, lo hemos disfrutado y lo recomendamos. Y si te animas, aquí podrás ver nuestro viaje a medida a Argentina.

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habitación cavas wine lodge

Hay que venir hasta el Valle de Uco para comprender por qué cuando llegas aquí, te enamoras del lugar. Esa es la parte romántica de plantar viñedo en el sur de Mendoza, en Argentina. La explicación más técnica sería la altitud de 1,200 metros y las temperaturas extremas con grandes cambios de día y noche.

Por Glòria Vallès

Además de la altitud, un ambiente seco y con poca lluvia, y la exposición permanente al sol de los viñedos plantados en orientación sur/suroeste, favorecen el cultivo de la vid. Clos de los Siete incluye 850 hectáreas de viñedos en Vista Flores, Tunuyán, 120 km al sur de la ciudad de Mendoza. Una propiedad con un microclima ideal para no tener que preocuparse en exceso de la maduración precipitada debido al cambio climático, y de las contaminaciones por hongos en el viñedo debido a la humedad.

Pero sí, volvamos al sueño porque son los sueños los que nos mueven en la vida, los que nos hacen sentir y tomar decisiones arriesgadas. El prestigioso enólogo Michel Rolland, originario de Burdeos, tomó una de esas decisiones junto a otros nombres de alto nivel en la viticultura francesa, y entre todos crearon Clos de los Siete.

Entre los socios del proyecto se encuentra Laurent Dassault, propietario entre otras empresas de Mirage, líder en el sector de la aviación; Jean Guy Cuvelier heredero de una familia de Burdeos con más de 100 años de tradición vitivinícola y propietario en Mendoza de Cuvelier los Andes; y Catherine Pére-Vergé, propietaria de Chateau Le Gay en Burdeos, quien creó la bodega Monteviejo. Finalmente, Jean- Jacques Bonnie, propietario de Chateau Malartic Lagraviere, abrió DiamAndes.

En Clos de los Siete actualmente hay cuatro bodegas y un vino en común: el Clos de los Siete, elaborado con las mejores uvas de Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Petit Verdot de las cuatro bodegas. El 50% de la producción de todas ellas se destina a elaborar un ícono de gran reconocimiento mundial: el vino Clos de los Siete, marca con la que el flying winemaker más famoso del mundo, Michel Rolland, apostó por plantar viñedo en Mendoza, Argentina.

MICHEL ROLLAND FUE UNO DE LOS PRIMEROS EN APOSTAR POR ELABORAR VINOS DE CALIDAD EN ARGENTINA, DONDE TIENE SU PROPIA BODEGA, ROLLAND WINES, DENTRO DEL PROYECTO CLOS DE LOS SIETE

“Discutirán las formas, pero no el fondo. Sospecharán de sus motivaciones, pero no de sus logros. Criticarán su estilo, pero no su éxito”. Así comienza la entrevista que Andrea del Río, editora de Clase Ejecutiva (revista lifestyle líder en Argentina) le hizo a Michell Roland para celebrar los 30 años de su proyecto en Mendoza. Y es que el enólogo tiene amantes y detractores en todo el mundo, pero si algo es evidente, es que su forma de ser y trabajar lo han llevado al éxito profesional.

En concreto, Michel Rolland fue uno de los primeros en apostar por elaborar vinos de calidad en Argentina, donde tiene su propia bodega Rolland Wines. Y Clos de los Siete es hoy un referente internacional de la región. “En Rolland Wines elaboramos también otros vinos, de los que solamente se producen 1,500 botellas de cada vino”, nos cuenta José Seballe, Hospitality Manager de la firma, “por ello muchos clientes los compran directamente aquí y se los llevan a sus países”.

Otras marcas nacen del mismo entorno y proyecto Clos de los Siete, pero con enólogos distintos:

DiamAndes, propiedad de la familia Bonnie, quien tiene el reconocido Château Malartic-Lagravière (Grand Cru Classé de Graves) y del Château Gazin Rocquencourt (Pessac- Léognan) en Burdeos. Destaca su Grande Reserve elaborado mayoritariamente con malbec y completado con el clásico cabernet sauvignon. De estilo afrancesado – como todo el proyecto de Clos de los Siete -, es intenso y elegante. De las cuatro bodegas, seguramente la más impactante de visitar. Aún así, nuestra preferencia durante la cata ha sido el Viognier 2016, elaborado con las mismas técnicas que los vinos blancos de Graves.

Monteviejo, liderada por la familia de Catherine Père Vergé desde finales de los años 90, esta bodega destaca no solamente por sus excelentes vinos, sino por el proyecto enoturístico que incluye un restaurante con la chef Nada Harón, de orígenes españoles e instalada en Mendoza desde hace 12 años. La gastronomía y las vistas son el complemento ideal para disfrutar de una visita a esta bodega.

Cuvelier de los Andes, conocido por elaborar un 100% Malbec que representa todos los valores de la Argentina, el Grand Malbec, con 94 puntos Parker en su añada 2009.

“En toda la finca se riega por goteo y se controla la producción de la cantidad de uva”, comenta Seballe. “La idea de Clos de los Siete es trabajar de forma conjunta, para que las bodegas colaboren entre sí en la oferta de visitas y también dándose apoyo en la producción”.

No hay duda de que Clos de los Siete es un proyecto único en el mundo, que une los esfuerzos, la tradición y la experiencia de cuatro empresas bodegueras con ganas de posicionar Mendoza en el mundo del vino de alta calidad, y capacidad económica y profesional para lograrlo.

Comer en el restaurante Pura Tierra es mucho más que una experiencia gastronómica. Al prestar cuidadosa atención, los ingredientes presentes en cada plato revelan la identidad de un chef, de su equipo y del país al que representan.

Por Diana Silva

 

Una casona con entrada discreta. Un portón de madera que se abre para acoger a cincuenta comensales y hacerlos sentir casi como en casa. Es el escenario donde noche a noche, Martín Molteni y su equipo trascienden la acción de cocinar para desplegar una mezcla de historia, geografía, cultura y productos que alimenta a quienes los visitan. En Pura Tierra investigan, experimentan y crean platos que representan a la Argentina de norte a sur, privilegiando la estacionalidad e incorporando ocasionalmente ingredientes exóticos.

 


“NOS GUSTA QUE LOS PRODUCTOS MANTENGAN SU CARÁCTER” Martín Molteni


Molteni, dueño y chef, está orgulloso del trabajo de su equipo y de la madurez que ha alcanzado el restaurante -ha cumplido 10 años-. En sus inicios, Martín se fue a Australia a estudiar cocina, convencido de que el país no tenía nada que ofrecerle al mundo: “no supe apreciar lo que teníamos cuando era joven” recuerda. Volvió y, en su necesidad de establecer una identidad local, comenzó a investigar culturas y costumbres originarias, los productos autóctonos y cómo los usaban, para encontrar la raíz de la cocina argentina.

 

Un pejerrey curado, con vinagre, lima y jengibre, quinoa, emulsión de ají mirasol y brotes llega a nuestra mesa a sorprendernos. Le sigue una molleja con miel de caña acompañada de papas crocantes y en puré, además de papa azul.

 

“Nos gusta que los productos mantengan su carácter” comenta el chef Molteni, “nosotros queremos interpretar lo que nos pasa con ellos para luego llevar eso al plato”. Esa interpretación los lleva a sostener una relación muy estrecha con los productores, a los que también dan formación, pues están convencidos de que a mayor cantidad y mejor calidad de productores y productos también habrá mayor posibilidad de matices y texturas.

 

La poesía que despliega la cocina de Pura Tierra alcanza su máxima expresión en el tercer plato, un cordero en cocción larga con pickle de cebolla, polenta blanca y espárrago, sabores que pueden ser más o menos potentes por separado, pero que juntos logran complementariedad y destacan al cordero, que se deshace al tocarlo con el tenedor.

 

La noche se acerca a su fin; un mousse de chocolate con lluvia de cacao amargo y toques de frutos rojos es el cierre. Mientras lo pruebo, recuerdo las últimas palabras que dijo Martín Molteni antes de despedirse y volver a la cocina: “en Pura Tierra amamos dar placer”. Estos cuatro platos han sido una irrefutable prueba de eso.

 

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Vinos con personalidad propia en una Mendoza, Argentina, dominada por la variedad Malbec.

Por Diana Silva

El encanto de dejarme llevar por la ciudad me empujó a una vinoteca tan famosa como escondida, donde se presentó una nueva línea de vinos que juega la cepa característica de Argentina: el Malbec.

Flâneur (Charles Baudelaire) Significa ‘paseante’, ‘callejero’, su actividad es vagar por las calles, callejear sin rumbo, sin objetivo, abierto a todas las vicisitudes y las impresiones que le salen al paso.

En el país del Malbec, es una sorpresa encontrar nuevos productores que se atrevan a irrumpir en el mercado. Hay que estar muy seguro de que el o los productos son realmente capaces de competir contra etiquetas arraigadas y respetadas pero, además, hace falta atraer la atención del consumidor para luego ganar su confianza.


EL ÚLTIMO DE SUS PRODUCTOS ES UN ROSADO RADIANTE, QUE GRITA ROSADO DESDE LA BOTELLA 


Silvina y Hernán tienen la experiencia. Han comercializado vinos durante 14 años con Wine Marchands y sus proyectos son muy específicos, “vinos con corazón, con un gran futuro por delante y alta calidad” dicen casi al unísono. En diciembre del 2013 compraron 4 hectáreas en Lujan de Cuyo junto a otros amigos y empezaron a delinear su siguiente paso. La sensibilidad histórica y el aspecto curatorial de Silvina -quien es licenciada en Historia del Arte- fueron fundamentales para crear el concepto de Flâneur.

“Todos nuestros vinos tienen una impronta personal, además de un balance entre conocimiento de mercado y poesía”, explican, como hablando de verdaderas obras de arte, “el espumante muestra fidelidad con el terroir, queríamos algo 100% de nuestra tierra y muy gustoso. Con Flâneur 970 hicimos lo mismo, malbec 100% de nuestra tierra”. En el proceso surgió el concepto de Single Vineyard y para mostrar los perfiles compraron uvas de otro viñedo, “cosechadas, vinificadas y tratadas el mismo día, en el mismo lugar y con las mismas posibilidades, así surgió Flâneur 1170”. El último de sus productos es un rosado radiante, que grita verano desde la botella, “el Flâneur Rosado fue una locura del momento, nos parecía divertido hacer algo dulce y estamos muy sorprendidos y orgullosos de él”, asegura sonriente Silvina.

Sumar al mercado dos nuevos Malbecs puede parecer una jugada arriesgada, pero no estamos ante un proyecto convencional. Flâneur 970 2014 indica la altura de su viñedo en Perdriel, es producto de su primera cosecha como dueños y presenta muchos aromas a frutos rojos y negros, taninos suaves y redondos, una excelente acidez y leves aportes de vainilla que le proporcionaron 12 meses en roble francés. Su gemelo, el Flâneur 1170 2014, proviene de Gualtallary, una región cuya cosecha 2014 fue excelente. Con los mismos 12 meses en roble francés, expone aromas a frutas maduras, color y sabor muy concentrado y una acidez muy equilibrada, un ejemplar fiel de la expresión de este terroir.

El cambio es una constante y, en el mundo del vino, no es una excepción. Silvina y Hernán perciben las nuevas tendencias con olfato experto y optimismo. “Por un lado, los nuevos puntos de venta -vinotecas cerradas, librerías vinotecas- promueven y convocan nuevos clientes. Por otro, el consumidor se encuentra en busca de proyectos nuevos, joyas que estén en crecimiento, productores que los hagan volver al mundo romántico de la tierra, de la pequeña producción y de la labor cercana. Ellos le dan al vino una historia, una identidad”. Y a mí me dan la impresión de que en esa última frase se describen sin querer, mientras el concepto de Flâneur se desprende de la botella y se va conmigo, a recorrer otra vez las calles de Buenos Aires.

El informe Shaping the Future of Luxury 2030 afirma que las experiencias hoy son la clave de la industria del turismo de lujo. Los empresarios hoteleros están al tanto de esto y atienden las expectativas individuales, además de apelar a aspectos emocionales, para ofrecer momentos que el dinero puede comprar solo para pocos. Estos diez alojamientos elegidos en Argentina garantizan una experiencia holística, una conexión real con la cultura local y el entorno natural, y la posibilidad de personalizar todos los detalles.

Por Diana Silva Franco

 

1. Correntoso Lake & River Hotel (Villa La Angostura, Neuquén)

Un hotel fundado a principios del siglo pasado como refugio de montaña para los pioneros que se aventuraban en la patagonia argentina, hoy destaca por sus modernas habitaciones con vistas panorámicas a la Cordillera de Los Andes. El Herbal Hammam y Spa es ideal para disfrutar de tratamientos especializados, del ritual del Hammam o de una clase de yoga matutina. Cuatro propuestas gastronómicas, que parte de la informalidad en Puerto Correntoso hasta la amplia oferta de más de 200 etiquetas en el Wine Bar, exponen a los huéspedes a los mejores sabores nacionales y regionales.

2. The Vines Hotel & Spa (Valle de Uco, Mendoza)

Ubicado en el terroir más reconocido y alabado de Argentina: el Valle de Uco, la infraestructura del hotel acoge 22 villas que combinan rústica elegancia y confort, con una distribución que aprovecha al máximo las espléndidas vistas a la Cordillera de Los Andes y los viñedos. Atrae por razones gastronómicas y enológicas. El restaurante Siete Fuegos propone sabores rústicos inspirados en la cocina regional creados por el legendario chef Francis Mallmann y, de la mano de Santiago Achával, es posible cosechar uvas o embarcarse en la maravillosa experiencia de la producción de vino.

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3. El Casco Art Hotel (San Carlos de Bariloche, Río Negro)

El primer hotel dedicado al arte en el país, tiene más de 400 obras maestras de los mejores artistas argentinos y dedica cada una de sus 33 habitaciones a un artista. Su restaurante gourmet El Casco se apoya en ingredientes y sabores locales para garantizar al visitante una experiencia de altura y auténtica. Catas de vino en el Wine Bar y una oferta que supera las 600 etiquetas nacionales complementan una estadía gourmet.

4. CasaSur Hotel Recoleta (Recoleta, Buenos Aires)

Atención personalizada y ubicación estratégica son las cartas de presentación este hotel de 36 habitaciones, que se destacan por la luz natural que ingresa desde sus balcones. Comer en el restaurante Bengal byCasaSur, disfrutar de una degustación de vinos o relajarse con los tratamientos del Spa son algunas de las alternativas que ofrece el hotel, después de un largo día o antes de salir a vibrar con la vida nocturna de la ciudad.

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5. Four Seasons (Barrio Norte, Buenos Aires)

Una recepción bañada en el azul profundo del ágata anticipa una de las experiencias de lujo más exclusivas de la ciudad. Funciona en dos estructuras: una torre contemporánea y la mansión Belle Epoque, separadas por una piscina climatizada al aire libre que permite a los visitantes nadar, incluso durante el invierno austral. 138 habitaciones y 27 suites, spa, gimnasio y un centro de negocios completan la oferta de servicios. Sus restaurantes Elena y Nuestro Secreto garantizan una inmersión en la gastronomía local, mientras que el bar Pony Line -favorito de los porteños- ofrece tragos de autor y clásicos en un ambiente vivaz.

6. Park Hyatt Palacio Duhau (Recoleta, Buenos Aires)

Aquí se respira arte, en sus espacios comunes, en las 165 habitaciones y en la galería que une al antiguo palacio francés con el edificio contemporáneo y promueve el trabajo de artistas argentinos. Su imponente jardín es escenario de eventos como el Park Hyatt Masters of Food and Wine y atravesándolo se accede a los restaurantes Gioia y Piano Nobile. Las degustaciones de vinos y quesos en el Duhau Restaurante y Vinoteca son un must, también disfrutar de un cóctel y un habano de la amplia colección del Oak Bar. ¿Una curiosidad? El hotel tiene una floristería in-house que se ocupa de sus delicados arreglos y de atender requerimientos de los huéspedes.

7. Club Tapiz (Maipú, Mendoza)

Dormir entre viñedos, el sueño de todo winelover, se realiza en Club Tapiz. Rodeada por 14 hectáreas de viñedos y olivos se eleva una finca con siete habitaciones lujosamente equipadas, declarada Patrimonio Histórico, Arquitectónico y Turístico local y cuyas prácticas sostenibles han obtenido reconocimientos internacionales. El restaurante Club Tapiz Hotel & Restó -donde se pueden recibir clases de cocina regional- trabaja con productos de su huerta y fincas propias, y en la bodega Tapiz, la planta olivícola y la cava de espumantes se realizan degustaciones.

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8. Patios de Cafayate (Cafayate, Salta)

El estilo colonial de su arquitectura -que acoge 31 habitaciones con mobiliario de época- y de los antiguos patios impacta tanto como la vista espectacular de los viñedos de Bodega El Esteco. La filosofía de su WineSpa es “promover la relajación, el placer y el rejuvenecimiento aplicando tratamientos basados en la cultura y la riqueza tradicional de los Valles Calchaquíes”. En su restaurante La Rosa es posible disfrutar de una cocina que fusiona sabores autóctonos e internacionales, siempre maridados con exquisitos vinos locales.

PATIOS DE CAFAYATE HOTEL

9. Alvear Palace (Recoleta, Buenos Aires)

La Reina de los Países Bajos, la Familia Imperial de Japón, el Príncipe Carlos de Inglaterra y el Rey Felipe de España han sido huéspedes en este edificio Belle Epoque. Son 191 habitaciones decoradas en estilo Imperio y Luis XV, y una amplia variedad de servicios -destaca el Alvear Spa and Fitness Center, que cuenta servicio de té con exclusivos blends, y amenities de Hermès de París. La experiencia se complementa con 7 espacios gastronómicos: el Lobby Bar y el Champagne Bar, La Cave y La Taste Vins que concentran las actividades enológicas, L’Orangerie y el Jardín D’Hiver donde se sirven el famoso Té del Alvear y el sunday brunch, y La Bourgogne, restaurante ícono del hotel dedicado la cocina francesa.

hotel alvear palace

10. Los Cauquenes (Ushuaia, Tierra del Fuego)

Llegar al fin del mundo es una experiencia mágica y este resort de lujo, construido a orillas del Canal Beagle y con la Cordillera de los Andes a sus espaldas, lo demuestra. Sus instalaciones incluyen 54 habitaciones, 2 Senior Suite y 3 Junior Suite, un Spa con piscina in/out, hidromasajes, sauna y gimnasio, además de una atractiva oferta gastronómica que hace hincapié en productos locales. El hotel propone diversas experiencias personalizables: desde una clase de cocina patagónica o navegación por el Canal Beagle con cena, hasta una expedición por la Bahía Lapataia o trekking en el Glaciar Martial.

hotel los cauquenes

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