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La bodega Conde de los Andes en Rioja Alta nos brinda la oportunidad de conocer la historia del vino de otra época, aquella en la que hasta Ernest Hemingway se interesó por los vinos elaborados aquí.

Por Glòria Vallès

Hace unos días viajé hasta La Rioja Alta para adentrarme en el corazón de una nueva bodega, Conde de los Andes, a través de sus galerías excavadas siglo tras siglo.

Varios metros bajo tierra, la visita transcurre entre frías paredes donde todavía se nota la marca del pico de los canteros que, metro a metro, fueron abriéndose paso por la roca de arenisca del cerro Churrumendi.

Estamos en Ollauri, un pequeño pueblo de casas solariegas y callejones ocres en el centro de la Rioja Alta, donde se encuentran los “calaos” de Conde de Los Andes.

“Calao” es una palabra muy riojana, que en toda la región se utiliza con el significado de galería excavada para guardar barricas y botellas.

hemingway visita conde de los andes

Patrimonio y mucha historia en este lugar único

El lugar es excepcional. Después de viajar por todo el mundo visitando bodegas y viñedos, puedo afirmaros que muy pocas bodegas tienen la historia y el patrimonio que se encuentra en los calaos de Conde de los Andes. Es una de las estructuras subterráneas más extensas del panorama vitivinícola en España y sin duda vale la pena visitarla.

Antes de catar algunas de sus añadas más excepcionales (incluido un vino blanco de 1983), recorremos sus pasillos más antiguos en un viaje temporal hasta la baja Edad Media.

En esa época la Rioja Alta, gracias a los primeros excedentes procedentes del comercio, empezó a vivir un auge de la viticultura y de la elaboración de vino.

El crecimiento del negocio llevó a los pequeños propietarios a ampliar sus propiedades. Una de las familias locales, los Paternina, prosperaron generosamente en el negocio del vino y decidieron así extender sus calaos. Contrataron para ello a los más expertos “excavadores” que ha dado la Península Ibérica: los canteros gallegos.

Acostumbrados a picar en el duro granito de su tierra de origen, para los trabajadores gallegos las arcillas y piedras de arena riojanas fueron tarea fácil. A principios del siglo XVIII ya habían horadado cientos de metros de galerías de forma cuadrangular.

Los llamados “Calaos de los Gallegos” que hoy encontramos en Conde de los Andes contrastan vivamente con la parte más antigua, excavada seguramente a partir del siglo XV, cuya estructura revela influencias mudéjares.

ollauri conde de los andes

Frente a los ojos de Ernest Hemingway

Fue en el verano de 1956 cuando la bodega acogió a un invitado ilustre: Ernest Hemingway.

El célebre periodista y escritor norteamericano, que había conseguido el Premio Nobel de Literatura solo dos años antes, se desplazó de Pamplona a La Rioja para conocer algunas bodegas. Este iba a ser su penúltimo viaje por España.

Como yo misma durante la visita de hace unos días, Hemingway quedó maravillado por los calaos de la entonces Paternina, donde cató in situ algunas cosechas.

La resurrección de Conde de los Andes

Los calaos fueron languideciendo y entre los años 1970 y 2000 pasaron por varias manos. Nadie consiguió devolverles su antiguo esplendor.

Fue en 2014, cuando Julián y Javier Murúa, propietarios del grupo Muriel Wines se hicieron con los edificios de la bodega, el stock de botellas antiguas y la marca Conde de los Andes.

Así resurgió el pasado dorado de esta bodega histórica, y desde este mismo año ya podemos disfrutar no solamente de los primeros vinos que se producen en la bodega de Ollauri desde 1920, sino también de una visita extraordinaria.

La bodega se ha convertido en uno de los puntos de interés que no puede perderse ningún amante del vino en España.

Vinos que cuentan una historia tradicional de La Rioja, una visita única y bajo tierra, y un proyecto social extraordinario: Fundación Maga, destinada a impulsar proyectos de ayuda a la población infantil en países subdesarrollados.

Cuando las bodegas tienen historia, alma y corazón, quedan en mi memoria para siempre. Te recomiendo que si viajas a La Rioja, te acerques para enamorarte de Conde de Los Andes tu también.

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