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Existe una figura muy habitual en pequeños proyectos bodegueros: en Francia se llama “vigneron”, una palabra sin traducción exacta en el español pero que cualquiera que conozca el sector del vino entiende a la perfección. Es el alma de una bodega y en La Loba ella es Ana Carazo.

Esther Ibañez

Ana Carazo es vignerona de La Loba, la persona que ha iniciado el proyecto, la que vendimia, trasiega, asiste a ferias y enseña la bodega. En la ella también suelen recaer labores como podar o recibir a importadores. Es el todo en la bodega.

 

Sus vinos La Loba y La Lobita surgen de los viñedos situados en la parte soriana de la Ribera del Duero, en la pequeña localidad de Matanza de Soria. Ana Carazo procede de una familia viticultora y se formó en la Escuela de Viticultura y Enología de Requena.

Hemos seguido a Ana Carazo durante varios días pero no esta semana, claro, estamos todo el equipo confinado en casa ¡como debe ser! Antes de que empezara la Cuarentena por el Coronavirus quisimos que Ana Carazo nos mostrara cómo es la vida de una vignerona. Tomaremos nota de la intensidad y variedad de trabajo que realiza en una semana. Las botas para ir a podar sus viñas y los zapatos para impartir una cata de sus vinos. A modo de diario, Ana nos cuenta su trabajo.

Lunes: Poda

Estamos en invierno y esta es la principal labor necesaria en las viñas. Me calzo las botas y me dirijo a una viña en minifundio, llamada El Hoyo, en la localidad de Matanza de Soria. Es la primera viña de Soria que comencé a trabajar y para mi es muy importante porque es de mi madre. Aquí tengo 960 cepas centenarias prefiloxéricas, con mezcla de Albillo y Tempranillo, una combinación muy habitual en la Ribera del Duero de Soria.

ana carazo

Martes: Visita de clientes Belgas

Tengo unos clientes belgas que vienen todos los años de vacaciones a España y pasan a visitarme siempre. Tienen una tienda de ropa de hombre en Bélgica en la que también se venden vinos. Han dispuesto una elegante barra en el centro de la tienda donde puedes tomarte un café, un vino blanco con anchoas del cantábrico o un licor exótico. Francis es el propietario de esta tienda, llamada Mensville, donde se venden muchas botellas de La Loba y La Lobita.

ana carazo

Miércoles: Oficina

Al menos un día a la semana estoy en la oficina encargándome de los papeles. Hay que estar al día con las ventas, pedidos y facturas. También aprovecho para organizarme los viajes, la asistencia a ferias y las catas que imparto. Aunque siempre voy corriendo, no me gusta tener pendientes todas estas labores.  

Jueves: Bodega y Cena Maridaje.

Hoy toca trasegar el vino La Loba 2018, que ha llegado al fin de su periodo de crianza. Lo paso a un depósito para que homogeneizarlo y proceder después a embotellarlo después de catarlo.

Por la tarde tengo una Cena Maridaje, así que ese mismo jueves por la tarde salgo hacia Bilbao. Es una presentación con otros bodegueros en el Restaurante Txakolí Simón. Somos de distintos lugares y elaboramos diferentes vinos, pero compartimos una misma filosofía, me acompañaron: Javier Arizcuren, Imanol Garay, Oxer Basteguieta, Carlos Sánchez y Javier San Pedro.

Viernes: Viaje y vuelta a la poda. 

Amanezco en Urdaibai (Bizkaia) en el Hotel Gametxo, un lugar que me encanta. Es como un balcón a la costa vasca, desde allí veo la Isla de Izaro, Bermeo y Mundaka.

Regreso a Soria, y según llego tengo que ponerme otra vez con la poda. Esta vez me toca la parcela llamada “La Ladera de La Cañada”, en el monte de Matanza de Soria. Es una viña que tengo alquilada a una familia que emigró a Barcelona. Son como unas 200 vides centenarias en minifundio, prefiloxéricas, y con unos suelos compuestos por arcilla, guijarro y arena. Es un viñedo en ladera.

 

Puedes aprender cómo se hace la Poda de Respeto en nuestra sesión ZOOM con Roc Gramona el día 14 de abril. Inscríbete aquí.

ana carazo la loba

Sábado: Sigo en la Bodega.

Esta vez le toca a la nueva añada 2019 de La Loba iniciar su estancia en barrica.

Domingo: desconexión.

Después del trajín habitual de toda la semana, el domingo suele ser sinónimo de descanso y de paseos con mi perra Negra, una Chow chow. ¿A que es preciosa?

 

Ana Carazo es el ejemplo perfecto de jóvenes que deciden apostar por su lugar de origen, recuperar las tradiciones y revivir la vida rural. Sus vides prefiloxéricas en minifundio son casi un milagro, y sin duda sus vinos la Loba y la Lobita son imprescindibles en tu vinoteca si eres de los que te encanta descubrir nuevos proyectos apasionantes y de mucha calidad. 

ana carazo la loba

Solo una arbusto tan tenaz como la vid es capaz de dar gran calidad de fruto cuando crece en un suelo tan pobre como este páramo vallisoletano. Así ocurre en la Finca La Revilla, donde nacen los vinos de Valtravieso. Esta bodega se sitúa junto al límite norte de la Denominación de Origen Ribera del Duero, algo apartada del resto de bodegas.

Esther Ibañez

¿Has probado alguna vez los vinos de Valtravieso? Nosotros, de Valtravieso conocemos sus vinos por su característica profundidad y elegancia.

Nos cuentan que la enología en Valtravieso siempre ha querido respetar la frescura y la acidez natural que proporcionan las uvas, minimizando la presencia de la madera. Y así lo sentimos en la copa.

Desde los plurivarietales en los que la Merlot y la Cabernet Sauvignon acompañan a la variedad Tinto Fino, hasta el monovarietal VT Tinta Fina de Valtravieso que tantas alegrías y reconocimiento ha llevado a esta bodega ribereña.

VT Tinta Fina de Valtravieso es un tinto directo, complejo, con potencia y elegancia, que procede de viñedos viejos con rendimientos muy bajos y una crianza de 16 meses en barricas de roble francés. Un vino de producción limitada de tan sólo 10.000 botellas con un gran potencial de guarda.

(Recordemos : para que un vino tenga gran potencial de guarda necesita calidad de taninos, de fruta y una elevada acidez. Todo ello hace que la vida del vino sea larga y bonita 😉 )

Valtravieso : bodega y viñedo todo en uno

Es una suerte cuando los viñedos rodean la propia bodega: las vendimias se simplifican, los traslados se reducen al mínimo y las uvas pueden llegar a la bodega recién vendimiadas.

Así ocurre en Valtravieso, donde desde el edificio de elaboración se divisan las vides. Anexas están las salas de crianza, embotellado y expedición, con lo que se facilita todo el proceso que lleva desde la uva a la botella. Y… ¡no hay que perderse su sala de catas, pues tiene las mejores vistas de toda la bodega!

La bodega se provee principalmente de sus 60 hectáreas en propiedad en la mencionada Finca La Revilla, de viticultores fidelizados y de otras 9 hectáreas en propiedad en otro viñedo próximo a la localidad de Piñel de Arriba.

Este viñedo llamado “Santa María” se asienta a 850m sobre una ladera de suelos arcillosos y se trata de vides más jóvenes, sobre los 15 años de edad.

Las cepas de la Finca La Revilla tienen una media de edad de 25 años, algunas de ellas alcanzan incluso los 37 años. Ambas fincas se manejan de un modo ecológico y sus viticultores son conscientes de la importancia del viñedo de cara a lograr grandes vinos.

Valtravieso

Viñedo de altura : menos temperatura, mayor acidez… ¡más calidad!

La altura es un factor que cada vez se asocia más a la calidad de los vinos. La altitud a la que se encuentran las uvas ofrece numerosas ventajas, comenzando por una mayor amplitud térmica entre la noche y el día, un condicionante necesario para lograr una buena acidez en las uvas.

Por otra parte, la maduración es progresiva y lenta, ganando en matices sápidos las uvas. Además, el constante aumento de la temperatura global como consecuencia del cambio climático hace cada vez más atractivos estos viñedos situados en cotas altas, pues están más preparados de cara a las condiciones climáticas de las próximas décadas.

Los viñedos de Valtravieso se cuentan entre los más altos de la Denominación de origen Ribera del Duero, pues están a 915 metros sobre el nivel del mar.

Los suelos pobres, mayormente calizos del páramo donde hunden sus raíces las cepas de Valtravieso son frecuentemente azotados por vientos, que cuando soplan moderados son buenos aliados para mejorar la sanidad del cultivo, ventilan y mantienen alejadas algunas plagas fúngicas.

Los 900 metro