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¿Cuál es el mejor maridaje? ¿Cómo puedo saber que estoy eligiendo bien el vino para la comida? ¿Qué vino tengo que servir con este plato? Estas son quizás las preguntas que más me han hecho a lo largo de mi carrera. Te cuento mis 5 secretos para saber maridar (para principiantes).

Por Glòria Vallès 

Si quieres ser un experto en maridajes, este artículo no es para ti. Te convendría más leer “Qué vino con este pato” del fantástico sumiller Ferran Centelles. Ferran sí es un especialista en maridajes 🙂 También deberías comprar “La cocina aromática” del gran experto en esta materia, François Chartier.

Pero si lo que buscas son algunas ideas básicas para principiantes, con las que por fin saber cómo puedes elegir el vino para la comida que vas a servir, este artículo lo he escrito para ti. En pocos minutos aprenderás las reglas básicas para quedar bien con tus invitados cuando eres tu quien elige el vino.


SI QUIERES SER UN EXPERTO EN MARIDAJES DEBERÍAS LEER A FERRAN CENTELLES Y A FRANÇOIS CHARTIER


El maridaje es una ciencia inexacta, en la que aspectos como la subjetividad de la percepción o el gusto personal tienen mucho que aportar.

Es difícil hablar del maridaje perfecto, la elección perfecta del vino para la comida, pero tampoco sería este mi objetivo. Lo que quiero es dar respuesta a todas esas personas que me preguntan ¿cómo puedo elegir el vino para la comida sin equivocarme?

Tienen poca o ninguna experiencia en el mundo del vino – y ninguna pretensión de convertirse en expertos –  y buscan respuestas fáciles para aplicar en el día a día, en casa o saliendo a cenar con los amigos.

Cada sumiller tiene su propuesta de maridaje perfecto. Por ejemplo puedes leer la idea de maridaje perfecto del sumiller Unai Mata en este post, o conocer nuestras sugerencias para acompañar los platos de pasta aquí.

A grandes rasgos, estos son mis 5 secretos (a voces) para elegir un vino para la comida

vino para la comida



1. La sal de la vida

Una comida preparada con un toque salado, en general es fácil de maridar. Los vinos se mostrarán menos astringentes, menos amargos y menos ácidos. Por el contrario, su cuerpo parecerá mayor.

Los platos en los que domina el gusto salado son por lo tanto de bajo riesgo. Si no queremos equivocarnos, vayamos por aquí 🙂

2. No sin mi ácido

Al vino le gustan las comidas ácidas. Si servimos un plato que tiene toques de acidez (un ceviche, por ejemplo), el vino en general reaccionará mostrándose con más cuerpo, más fruta y lo notaremos un poco más dulce.

Hay que tener en cuenta que si la comida es muy ácida, sentiremos una menor acidez en el vino, así que en estos casos quizás nos conviene servir un blanco de regiones frías, por ejemplo Alemania o Austria, que no contengan azúcar residual.

Nuevamente, la acidez del plato puede ser una gran aliada a la hora de elegir el vino.


LOS PLATOS EN LOS QUE DOMINAN LOS SABORES SALADO O ÁCIDO SON MENOS ARRIESGADOS QUE LOS PLATOS DULCES O AMARGOS


ceviche y vino

3. Entre el dulce y el amargo

Aquí ya entramos en terrenos pantanosos. Elegir un vino para un plato dulce o una receta en la que domina el amargo puede ser tarea complicada. Pensemos por ejemplo en los pasteles o el chocolate amargo: ¿conocemos algún vino que pueda acompañarlos y no salir perjudicado?

Mi recomendación: vayamos a por un vino dulce. La comida dulce provoca una sensación de mayor amargor, astringencia y acidez en los vinos (los sentiremos más duros en el paladar). Probablemente la percepción del alcohol también será mayor.

Por el contrario, perderemos sensación de cuerpo, dulzor y fruta, así que vale la pena prestar atención. Conclusión: con los platos dulces, vinos dulces.

Si no has probado nunca un chocolate amargo con un vino Oporto, no sabes de lo que estoy hablando. Toma nota y no te lo pierdas porque la combinación es deliciosa.


EL PICANTE ES QUIZÁS EL SABOR MÁS ARRIESGADO A LA HORA DE ELEGIR UN VINO


3. Red Hot Chili Peppers

Además de un grupo de música, los red hot chili peppers son pimientos rojos picantes. Y el picante es complicado cuando de maridajes se trata.

Los platos picantes, por ejemplo los tradicionales de la comida coreana o la mexicana, provocarán una sensación de elevada astringencia y acidez en los vinos.

Sentiremos una mayor presencia de alcohol y perderemos la fruta y la riqueza del vino. Así que atención con las combinaciones. Y en determinados casos, no hay nada de malo en tomarnos una cerveza con las cenas picantes 😉

5. Hay vinos más fáciles que otros

Si no quieres fallar en tu elección, en el momento de elegir un vino para la comida, busca vinos versátiles.

¿Suena fácil verdad? Pues lo es: vinos que hayan pasado poco o ningún tiempo de crianza en madera, y vinos sin azúcar residual.

Evita los vinos muy estructurados y con elevados niveles de taninos, a no ser que vayas a servir un cordero lechal o un plato igual de completo en sabores y con una buena dosis de grasa (el churrasco también encajaría aquí).

 

Y finalmente, un clásico: elegir vinos de la región donde estás es siempre recomendable (doy por hecho que no vives en la selva amazónica). No solamente porque seguramente son buenos, sino porque así contribuimos a la sostenibilidad del planeta y al desarrollo rural.

No es un tópico: los vinos locales servidos en la misma región requieren menos consumo de combustibles para el transporte y ayudan a las pequeñas y medianas empresas a obtener un precio justo por sus productos.

Si te gusta la gastronomía y los vinos, puedes viajar con nosotros a los mejores viñedos, bodegas, hoteles y destinos gastronómicos del mundo. Diseñamos tu viaje a medida para ir a La Champagne: hola@winestyletravel.com 

comida y vino

¿Qué es el maridaje perfecto? La gran mayoría de los sumilleres aseguran que no existe un solo maridaje “perfecto”, una fórmula única, una pareja inamovible. El sumiller Unai Mata Falcó ha conseguido “la armonización perfecta”, entre su labor y la del joven chef Raúl Roig Sanmartin.

Por Isabel Acevedo. 

El maridaje perfecto lo han conseguido en el restaurante Osmosis (Aribau, 100, Barcelona). No se trata de ofrecer al comensal el clásico “menú maridaje”, sino la fusión entre la pasión, maestría y teatralidad del sumiller, con la técnica, la perfección y la coquinaria del chef.

En Osmosis, el comensal no solamente saborea cocina catalana actualizada, sino también vive una experiencia sensorial. Es gracias a los sabores auténticos de cada una de las especialidades culinarias, y los vinos que se eligen para ensalzar cada plato. De hecho, a veces, es el vino el que marca la receta, y no al revés. 


UNAI MATA FALCÓ RECUPERA EL PROTAGONISMO DEL SUMILLER Y EL JEFE DE SALA EN OSMOSIS


En este establecimiento de la capital catalana el comensal encuentra el mejor producto (venga de donde venga, huyendo de la tendencia Km 0) y un servicio con el que se aprende, con el que se disfruta más aún si cabe cada bocado y cada sorbo.

Y todo ello, en parte, gracias al sello personal y único de Unai Mata Falcó. Este joven vasco (Irún, 1984), aunque barcelonés de adopción (lleva en Barcelona varios años), recupera el protagonismo que el sumiller y jefe de sala nunca debió perder en un restaurante.

chef y sumiller en osmosis

1. Unai, ¿Cómo pasa alguien de las Bellas Artes, a la cocina y de la cocina a los vinos? ¿Qué hace que tu camino haya tenido como punto de destino la sumillería y el servicio en sala?

Comencé vendiendo destilados y vinos en las tiendas de la frontera francesa, sin tener mucha idea de lo que vendía con solo 16 años y un permiso paterno. La verdad es que para mí era algo divertido, un juego. Pero atender a la gente me gustaba mucho.

Bellas Artes fue la carrera que seguí, siempre pensando en que algún día contaría historias. Pero tras descubrir que aquello exigía dedicación, paciencia, nervio, y estar quieto frente a un ordenador 16 horas, decidí dedicarme a lo que había sido un hobby hasta la fecha; la cocina.

Durante varios años entre fogones y pucheros aprendí lo importante que es el trabajo en equipo (hasta la fecha, era muy individualista).

Pero, tantas horas de trabajo para no ver el resultado de tu trabajo… Estaba convencido de que podría aportar algo en la sala. Vi que mis habilidades no eran lo suficiente para estar entre grandes fogones, y con la mochila llena del conocimiento de cocina, decidí que podría darle al cliente un servicio más detallado y a la par.


¿QUÉ ES UN MARIDAJE? ES EL ACTO DE COMBINAR DOS ELEMENTOS, QUE SE COMPLEMENTEN EL UNO AL OTRO, Y ASÍ GENERAR UNA NUEVA EXPERIENCIA.


2. En Osmosis, junto a Raúl Roig, ofreces algo más que un maridaje ¿no es así?

Esa es la intención, aunque ¿Qué es un maridaje? Es el acto de combinar dos elementos, que se complementen el uno al otro, y así generar una nueva experiencia. Nuestro esfuerzo va en la combinación del cariño y conocimiento de Raúl, con mi puesta en escena, para generar el ambiente óptimo donde dejarse llevar por el placer.

 

3. El maridaje perfecto, entre Raúl y Unai, entre cocina y vinos, entre vinos y cocina… ¿Cuál es para ti el “maridaje perfecto”?

Encontrar el punto de conexión con el cliente, su manera de entender la gastronomía.

Desde el principio el cliente nos dará señales de sus preferencias, su manera de ser, su manera de sentarse, caminar, vestir… pero la prueba definitiva es, a la hora de preguntarles por el tipo de experiencia que quieren vivir.

Su reacción lo definirá todo. Será la clave para encontrar la manera en que quieren que, maridemos la experiencia que esperan que sea esta noche. Al final, buscamos crear momentos inolvidables.

VINOS PARA MARIDAJE EN OSMOSIS

4. Cuando el Km0 es la tendencia, en Osmosis ampliáis miras y no os quedáis con el producto local ¿por qué?

Km0 es posible hasta cierto punto. En nuestro entorno no existen todos los ingredientes de diversas temporadas. De casa, tratamos de escoger lo mejor (y le buscamos un protagonismo), pero si queremos calidad, no creo que resulte un problema buscarla fuera.


UNA CARTA FRESCA, DONDE LOS BLANCOS REINAN, LOS TINTOS SON SUTILES, LOS ROSADOS SON GAMBERROS CON PERSONALIDAD Y LOS ESPUMOSOS, LA ELEGANCIA HECHA VINO. UNA CARTA MUY ATÍPICA Y CANALLA.


5. ¿Cómo definirías la carta de vinos de Osmosis? ¿Cómo y quiénes la creáis?

Una carta fresca, donde los blancos reinan, los tintos son sutiles, los rosados son gamberros con personalidad, y los espumosos, la elegancia hecha vino. Una carta muy atípica y canalla.

6. ¿Cómo se trabaja una carta de vinos en un restaurante cuya carta cambia cada 15 días?

Exige constancia y dedicación. Tanto por parte de cocina, en lo que a elaboraciones, técnicas y producto se refiere, en una constante búsqueda. Como por la parte de los vinos, de estar constantemente renovando y probando.

Hemos ideado una carta de 100 referencias, que se renuevan completamente cada 6 meses para poder ofrecer vinos acordes con la temporada. El resumen, sería; un trabajo muy interesante, en el que no te puedes dormir.

postre maridaje osmosis

7. Cuéntanos sobre los “vinos a medida”, los vinos que Osmosis elabora en colaboración con diferentes bodegas españolas.

En nuestra carta entran los vinos que nos han encantado, y suelen ser bodegas que intentamos visitar para poder conocer a las personas que hay detrás de todo ese esfuerzo.

A veces, nos enamoramos de esos vinos, esas bodegas, esa manera de entender el placer… y si la bodega tiene infraestructura para ello, valoramos si pueden hacer vinos en base a lo que ellos perciben de nosotros.

8. ¿Cuál es el “vino ideal” de Unai Mata?

Honesto. Natural o químico, me da igual, pero que sea honesto.

No quiero que la gran empresa me venda su vino “de la familia”, por que no me creo que un conglomerado empresarial tenga ninguna familia. Que me vendan su vino más puntero, más tecnológico, eso sí que lo entiendo.

Del mismo modo, uno que va al viñedo 3 veces a la semana y me dice que sus vinos “fermentan en libertad”, no me lo creo. El vino natural exige mucho trabajo y dedicación, estar constantemente encima, y ese trabajo, ese sí que me lo creo.

9. ¿Qué llevas en la maleta cuando viajas?

Lo que no falla nunca es alguna botella de vino que quiero que algún amigo mío pruebe.

10. ¿Un destino?

Son tantos… pero al que tengo ganas de volver es a las laderas del río Dordoña, en la Aquitania francesa.

A la altura del pueblo fortificado de Beynac-et-Cazenac. Es un lugar de ensueño, sacado de los cuentos de hadas, y a medio camino entre Toulouse y Bordeaux. Vamos, que vino no me faltará.

11. Una recomendación para el turista que llega a Barcelona.

Barcelona, como todas las grandes ciudades, tiene secretos que solo son desvelados por aquellos que los conocen. Por ello, el espíritu del turista debe ser el de un explorador.

Es importante visitar los lugares más destacados, pero debemos poder tener dentro de nuestro recorrido tiempo para perdernos, mezclarnos entre quienes viven el día a día de la ciudad. Y perder la vergüenza de entrar en esos rincones perdidos.

Si te gusta la gastronomía y los vinos, puedes viajar con nosotros a los mejores viñedos, bodegas, hoteles y destinos gastronómicos del mundo. Diseñamos tu viaje a medida para ir a La Champagne: hola@winestyletravel.com