linkedin

Si hay una bodega que sabe cómo llamar nuestra atención con propuestas distintas e interesantes es Familia Torres. Miguel Torres ha presentado hoy las nuevas añadas de los vinos más emblemáticos del grupo en el restaurante Dos Torres en Barcelona. Además de descubrirnos los resultados de su trabajo con nuevas variedades como la querol, ha explicado cómo reconvertirán toda su viticultura a agricultura regenerativa. Un paso más hacia la preservación del Planeta y la respuesta ante el cambio climático.

Glòria Vallès

Delante de un pequeño grupo de periodistas y comunicadores del vino, Miguel Torres ha hecho gala de su humildad y compromiso para hacer frente al cambio climático en la presentación de las nuevas añadas de los vinos más emblemáticos de Familia Torres. Este no es una presentación más para conocer los vinos que se lanzan al mercado, las cinco etiquetas de la firma son el testimonio de la nueva etapa que ha empezado hace un tiempo la bodega. Cada uno de estos vinos embotellados contiene dentro de sí la firme determinación de Familia Torres de actuar frente a la erosión del suelo y los cambios de temperatura causados por el cambio climático.

Estas son las nuevas añadas de los vinos más emblemáticos de Familia Torres presentadas hoy, ¡en un evento presencial! (esto sí que hace ilusión 😊) en Barcelona. La elegancia y la voluntad de elaborar vinos más frescos es su denominador común.

vinos emblemáticos Familia Torres

FOTO: Los cinco vinos emblemáticos de Familia Torres que se han catado hoy son un resumen de la esencia de la firma, todo un acierto / @Gloria Valles

Milmanda 2018, DO Conca de Barberá

Chardonnay 100%
Producción limitada a 18.813 botellas

PVP 63 €

Nacido en la ruta de castillos medievales que recuperaron el cultivo del viñedo en el S.XII, Milmanda 2018 es fruto de una meteorología marcada por un nivel de lluvia superior al habitual. La suerte fue que dicha lluvia tuvo lugar principalmente en primavera, mientras que el verano de 2018 fue suave y permitió llegar a la maduración de forma lenta. Esto implica un trabajo muy cuidadoso en el viñedo para evitar plagas pero, si se hace bien, el resultado de una maduración lenta en el Chardonnay es extraordinario (lo vemos en regiones habitualmente frías como Chablis, en Francia).

Una añada fresca para la que se inició vendimia el 20 de Septiembre, un poco tarde para lo habitual en la región y en este viñedo en particular. La uva seleccionada se recoge exclusivamente a mano, y el mosto fermenta en barrica y realiza una fermentación maloláctica parcial (máximo un 20%) seguida de una crianza con lías de 4-6 meses en madera y 10 meses en acero inoxidable. Esto le da las notas de bollería precisas sin llegar a construir un vino con excesiva estructura: en Milmanda 2018 marca más la acidez.

Vino muy fresco, con aromas cítricos, herbales y sutiles notas de pastelería. Acidez muy refrescante que sin duda augura una buena capacidad de envejecimiento. Un chardonnay muy agradable que dista de los que estamos acostumbrados a encontrar en zonas cálidas. Me ha gustado mucho, lo recomiendo para comidas y cenas de fin de semana con amigos o en cualquier encuentro romántico en el que quieras quedar bien.

 

No te pierdas la entrevista con Mireia Torres, «El cambio climático es el gran reto».

nuevas añadas vimos emblemáticos Familia Torres

FOTO: Miguel Torres ha presentado personalmente cada uno de los vinos frente una audiencia reducida y con un enfoque muy preciso hacia el cambio climático y la protección del medio ambiente / @ Glòria Vallès

Mas La Plana 2017, DO Penedés

Cabernet Sauvignon 100% 

PVP 85 €

Mas La Plana es seguramente uno de los vinos más conocidos de Familia Torres. Sus viñedos fueron plantados en 1964 y la primera cosecha se elaboró en 1970 y salió al mercado con el nombre de Gran Coronas Etiqueta Negra. La añada 2017 es la número 47 de este vino, y llega tras un año muy seco (pluviometría media 516 mm, pluviometría en 2017 de 399 mm).

Digamos que no fue un buen año para la producción : las temperaturas durante el verano fueron excesivamente elevadas y se llegó a perder un 30% de la uva. La buena noticia es que a pesar de la sequía la vendimia fue sana.

Mas La Plana 2017 es el resultado de unir Cabernet Sauvignon de distintas parcelas en un ensamblaje único. El vino pasa 18 meses en barrica de roble francés (60% barrica nueva), y en esta elaboración se ha reducido la cantidad de roble respecto a añadas anteriores – usando fudres de 4 y 5 mil litros -. Esta reducción de la estructura de tanino para dar más protagonismo a la acidez me ha parecido muy acertada. El 2017 me ha gustado más que las añadas anteriores, es más fresco y sutil, mostrando la elegancia de la Cabernet Sauvignon bien elaborada.

vinos emblemáticos Familia Torres

FOTO: Vinos emblemáticos de Familia Torres/ @ Glòria Vallès

Reserva Real 2017, DO Penedès

61% Cabernet Sauvignon, 13% Merlot y 26% Cabernet Franc
Producción limitada a 4288 botellas.

PVP: 282 €

El más tradicional de los vinos catados, Reserva Real 2017 nace en suelos de pizarra únicos en la región del Penedés.  Este tipo de suelo singular drena rápidamente, y en  2017 supuso sufrir en el viñedo por sequedad ya que hubo un 40% menos de precipitaciones de lo habitual.

Este blend se elabora con más porcentaje de Merlot en años más frescos, mientras que si son muy calurosos se aumenta la proporción de Cabernet Fran. La Cabernet Franc responde mejor a altas temperaturas, es una variedad herbácea, con matices balsámicos, y aporta un tono refrescante.  

La presencia de madera es más marcada en este vino, que pasa 18 meses de crianza en roble nuevo, en barricas de 225 y 300. En él encontramos una robustez que contrasta con la ligereza del Mas La Plana.

Grans Muralles 2017, DO Conca de Barberá

44% Cariñena, 38% Garnacha, 10% Querol, 5% Monastrell, 3% Garró. Producción limitada a 6.300 botellas.
PVP 174 €

Grans Muralles debe su nombre a las murallas que protegen el Monasterio de Poblet y su sello de identidad lo encontramos nuevamente en los suelos de licorella y granito paleozoico. A ello se suma la originalidad de un coupage que incluye variedades autóctonas como la Querol y la Garró, recuperadas por Familia Torres e incorporadas a la esencia de este vino.

Nuevamente encontramos aquí los resultados de un año de mucha sequía, especialmente durante el ciclo vegetativo, que fue cálido y terminó con una maduración final más fresca de lo habitual.

La variedad Querol todavía no tiene una gran presencia en el coupage, pero en los próximos años podrá ganar más protagonismo así que habrá que seguir la evolución de cada una de estas botellas para poder compararlas en una futura cata vertical.

Miguel Torres

FOTO: Miguel Torres Maczassek, quinta generación de Familia Torres, y Josep Sabarich, director técnico / @ Familia Torres

Vinos que nacen en un contexto de respeto al medio ambiente

La lucha contra la emergencia climática es, desde 2008, uno de los ejes de actuación de esta empresa bodeguera, mediante acciones de adaptación y mitigación para reducir las emisiones de CO2. “Nos preguntábamos qué podíamos hacer a nivel de viticultura para mitigar el cambio climático” y también “por qué la viticultura tradicional, ecológica o biodinámica no habla de las emisiones de carbónico” comentaba Miguel Torres durante la cata.

Familia Torres tiene como objetivo convertir todas sus fincas a agricultura regenerativa, por ello crearon «un grupo de trabajo en la empresa para entender cómo estaban trabajando otros sectores agrícolas para poder incorporar la transición a agricultura regenerativa en la viticultura».

Las primeras pruebas se están haciendo en Mas La Plana en DO Penedés y Mas de la Rosa en DOQ Priorat, porque «en los viñedos viejos no hay tanta competencia por la cobertura vegetal, por ello nos resulta más fácil empezar aquí”.

Familia Torres es miembro de las Primum Familiae Vini, asociación que integra doce de las familias centenarias elaboradoras de vino más prestigiosas de Europa, y fundadora de International Wineries for Climate Action, que impulsa la descarbonización del sector.

No te pierdas el post Vino y cambio climático, la sostenibilidad es necesidad.

La [cruda] realidad del cambio climático en tu copa.

Por Rafa Moreno

Las consecuencias del progresivo aumento de temperaturas para con la vid, causado por el cambio climático, suponen una seria amenaza. Obliga a elaboradores y viticultores a volver a mirar al pasado, para de la mano de esa suerte de viticultura heroica y de supervivencia de sus abuelos reconciliarse con nuestro entorno y obtener así lo mejor de él. Al fin y al cabo, la respuesta siempre estuvo ahí. En la tierra. Nuestra tierra.

La Revolución como respuesta al cambio climático

¿Cómo hará frente la viticultura al cambio climático? Para responderlo, hay que ir hacia atrás. Que el buen vino surge en el viñedo parece una obviedad; pero si atendemos a razones e hitos ocurridos durante los dos últimos siglos veremos que, en suma, es un axioma del todo revolucionario:

Durante los últimos dos cientos años la viticultura ha hecho frente a grandes crisis, bien en forma de temibles plagas como la filoxera; o bien mediante la destructiva mano del hombre que convirtió la Europa de la primera mitad del s. XX en un campo de batalla cruel y desolador. De modo que ante este gris panorama el objetivo de los productores de la época no era otro que la alta productividad; por lo que el abuso de productos químicos para garantizar una cosecha rica en kilos (y paupérrima en calidad) estaba a la orden del día.

Pero de igual manera que el injerto del pie americano en las vides europeas logró detener la plaga; a partir de la década de los 70 del pasado siglo, elaboradores y viticultores apostaron por la restricción del rendimiento en aras de lograr una mayor calidad. Ya en los noventa, la selección de la uva y una mayor profundización en el estudio y cuidado del terroir situaron a los grandes vinos en cotas más elevadas de prestigio social.


ES PARADIGMÁTICO OBSERVAR COMO LOS GRANDES AVANCES HAN SIDO PRECEDIDOS DE CRISIS QUE HABÍAN SITUADO A LA VITICULTURA EN UN PUNTO DE NO RETORNO.


Vino y Cambio Climático: No hay vuelta atrás

La vitis vinifera es una planta extremadamente sensible a los cambios de temperatura. El aumento de un grado del que hemos sido testigos en el Penedès en los últimos 40 años, ha provocado que la vendimia se lleve a cabo diez días antes que hace dos décadas, y esta tendencia para que se mantiene.


UN AUMENTO DE 1º EN LAS TEMPERATURAS EN LOS ÚLTIMOS 40 AÑOS HA BASTADO PARA SITUAR A LA VITICULTURA ANTE UN NUEVO ESCENARIO


Las predicciones para el s.XXI no parecen muy halagüeñas: Se estima un incremento de la temperatura de 4 a 5 grados para el año 2100, según los expertos. En el arco Mediterráneo las previsiones son peores. Al aumento de las temperaturas se suma la previsión de un acusado descenso de lluvias, particularmente nocivo en una región con un inherente déficit hídrico, o de, llamémosle, un mal llover.

Mea culpa, mea máxima culpa…. Y es que las causas antropogénicas, como la sobre explotación de combustibles fósiles, dibujan un aura de culpabilidad que pende sobre nuestras cabezas:

Las emisiones de CO2 han aumentado exponencialmente en los últimos 40 años, prueba de ello es que se ha demostrado que los niveles de CO2, la deforestación y los niveles de temperatura han variado de manera simultánea.

viñedo de Gramona

¿Qué ocurre en la viña y cómo afecta al vino el cambio climático?

En síntesis, el aumento de las temperaturas afecta a los aspectos fenológicos de la viña, provocando desequilibrios durante el proceso de maduración:

  • Las bayas alcanzan una elevada concentración de azúcar mucho antes, sin embargo, las pieles y las semillas maduran más lentamente. Este desequilibrio se traduce en copa en un aumento significativo del grado de alcohol y a la vez con un tanino verde, poco maduro, agresivo y astringente.
  • Las altas temperaturas también provocan un aumento del PH de la uva, lo que provoca una dramática disminución de la acidez, acelerando el envejecimiento de los vinos, con los ulteriores problemas de conservación que esto conlleva.

 

A modo de resumen, toma nota:

  • Aumento del grado de alcohol
  • Disminución de la acidez
  • Fragilidad en la estructura
  • Envejecimiento acelerado
  • Problemas de conservación
uvas de Jerez

La [re]adaptación es la nueva revolución

Este nuevo contexto climático demanda un cambio en las reglas del juego; un nuevo paradigma de las relaciones del ser humano con su entorno.

Así, una gestión ética de la tierra y respetuosa con el entorno ya no es una opción. De ella dependen, no solo rendimientos y productividad, sino la supervivencia del sector tal y como hoy lo conocemos.

Hoy son muchas las bodegas que llevan a cabo acciones para adaptarse a las nuevas reglas del juego, aunque con mayor o menor convicción, huelga decir. Y es que, al fin y al cabo, a día de hoy la ‘viticultura sostenible’ parece un mero un acto de fe para los que buscan resultados cortoplacistas.

Pero esta es una carrera de fondo y conviene mirar más allá de nuestro horizonte para, solo entonces, desandar lo andado y comprender que todo puede empezar hoy, ahora.

«La viticultura se deberá adaptar a las nuevas circunstancias climáticas, desplazando las viñas hacia el Norte, buscando altitud y temperatura más frías. En Torres, lo hemos estado haciendo los últimos 20 años en toda Cataluña. Como en el Pre Pirineo, donde hemos adquirido terrenos a 1200m de altitud. Hoy, todavía no es posible el cultivo de la vid, pero estamos convencidos que en el futuro este marco será una gran oportunidad para determinadas variedades de uva.»

Miguel A. Torres (presidente de Bodegas Torres)

A vueltas con el presente, huelga decir que el mundo del vino es y ha sido uno de los primeros sectores en levantar la voz ante este nuevo contexto climático amenazante; un escenario que arrastra consigo nuevas tendencias de consumo más responsables. Hoy los winelovers buscamos en nuestros vinos poco grado y tratamientos responsables para con la vid y su fruto.

Grandes bodegas y pequeños vignerons han comprendido que dar un paso atrás, en ocasiones, permite dar tres pasos adelante. Así, una puesta al día de las viejas variedades ancestrales recuperadas del olvido, encabeza una tendencia que, no solo cimienta y enriquece nuestro patrimonio ampelográfico; sino que además llevan en su ADN una mayor resistencia ante la sequía y las altas temperaturas. Y es entonces cuando vemos claro:

Hoy, como siempre, la respuesta es Ayer.

 

En la entrevista con Xavier Nadal, Presidente de Pimecava, y la conversación con Xavier Gramona, ya avanzamos cómo el cambio climático estaba obligando a cambiar procesos en la viticultura. Esperamos recibir noticias positivas en los próximos años. 

 

 

Esta web utiliza cookies propias con la finalidad de facilitar el uso de nuestra web. Si continúa navegando entendemos que acepta su uso. Más información

Los ajustes de cookies de esta web están configurados para "permitir cookies" y así ofrecerte la mejor experiencia de navegación posible. Si sigues utilizando esta web sin cambiar tus ajustes de cookies o haces clic en "Aceptar" estarás dando tu consentimiento a esto.

Cerrar