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El sumiller zaragozano Guillermo Cruz vuelve a WineStyle Travel para mostrarnos algunos de los vinos que se servirán en su mesa en estas fiestas en torno al fin de año.

Por Esther Ibañez

La selección de vinos de Guillermo Cruz, como siempre, responde a la de una persona entusiasta del vino, que busca conocer cada uno de los lugares donde se elaboran los vinos y las personas que están detrás de ellos.

Con su experiencia a cargo de la parte líquida de Mugaritz, uno de los restaurantes más singulares de España, sus recomendaciones son siempre pistas sobre los vinos más sorprendentes del panorama mundial.

Guillermo Cruz no para de recibir reconocimientos por su trabajo, su dedicación al vino y su afán por comunicar sus amplios conocimientos vinícolas.

El último de ellos ha sido el galardón “Mejor Sumiller” en la última edición de los IWC Merchant Awards celebrada en octubre en Madrid.

El Jurado destacó que Guillermo Cruz es “el embajador de la pasión inteligente en el vino, el que nos sabe hacer soñar lo que solo sentimos, el que sabe que la emoción que en él despiertan los grandes vinos no sirve para nada si no es compartida»

«Un conocedor profundo y amplio, de los que se recorre el mundo en busca de la cepa diversa y del vino recóndito. Tiene el vino en su corazón, en su cabeza y en su agenda, pero lo transmite con la sencillez de los que saben que, por muy importante que el vino sea para nosotros, el vino se hace grande cuando es pequeño, cuando los demás lo beben por divertirse.

«Con esta sencillez en su mente, ha conseguido lo que nadie en su circunstancia había conseguido antes: que un gran restaurante organice sus menús en torno al vino, que investiguen el vino para hacerle ser elemento troncal en algunos platos, que el vino no sea acompañante al que se marida, sino acto de amor y presencia.”

viñedos elegidos por guillermo cruz

La lista que Guillermo Cruz nos ha elaborado para estas fechas no puede ser más tentadora. Tomaremos nota para nuestras celebraciones, para despedir el Año o celebrar la llegada del siguiente. Una lista cargada de emotividad y buenos recuerdos en torno al vino y sus hacedores.

Pascal Doquet Grand Cru Blanc de Blancs

Esta familia que es productora en Champagne desde 1982, se caracterizó allá en 2004 por una reconversión total a la biodinámica, es un cambio de rumbo, buscando encontrar un nuevo diálogo con su entorno, está vez mucho más cercano y sincero.

Fue uno de los primeros «petit vigneron» en saltar a la palestra, mostrando que no sólo las grandes casas son capaces de crear singularidad líquida.

Ulrich Allendorf Jesuitengarten Grand Cru 2012

«Cuando conocí a Ulrich en mi primer viaje a Alemania, allá por 2010, me conmovió la historia que giraba alrededor de sus botellas».

El pueblo de Winkel, en el mismo corazon del Rheingau como casa y centro de operaciones, y como buen productor alemán, elabora unos 50 vinos distintos.

Jesuitengarten, o el Jardín de los Jesuitas, es un Grand Cru ya clasificado hace cientos de años por los monjes, que debido a su cercanía al Rio Rhin produce botellas con menos acidez que otras parcelas de la zona, pero con una boca y textura que hace enloquecer.

As Sortes 2016

«Siempre fue mi blanco gallego favorito, Rafa Palacios ha sido la persona que más ha profundizado en el potencial de la Godello. De familia de productores, él decidió nadar a contracorriente, abandonar su zona de confort y marcharse a Galicia» nos cuenta Guillermo Cruz.

Rafa es una de esas personas que se deja querer y que te contagia emoción cuando habla de sus mini parcelas, de los mayores del lugar, de los suelos o de su entorno.

Un vino con trabajo en barrica y lías, para dar más textura a un Valdeorras embotellado, la esencia del purismo fruto de una perfecta sinergia entre hombre y paisaje.

as sortes elegido por guillermo cruz

Ignios Baboso Negro 2016

«Borja Pérez junto con Jonathan García son los referentes indiscutibles en Tenerife, aunque para mi también lo son en el mundo» opina Guillermo Cruz.

Situado en Ycodem Daute Isora, en ese paraíso repleto de suelos volcánicos y variedades autóctonas, muchas de ellas procedentes de Portugal, aunque con otro nombre.

La Baboso es una de esas variedades que estuvo a punto de desaparecer, por la dificultad de trabajarla y sus escasos rendimientos. Borja consigue llevar estar variedad al máximo exponente, pocas botellas, una sola parcela. Un vino precioso.

Cream Solera 1847 González Byass

Ya que estamos, quizás, en la época más dulce del año, no podía faltar un vino de Jerez, de las históricas mezclas entre PX y Oloroso.

«Este en particular, obra del gran Antonio Flores, el hombre de Jerez, aquel que lleva el nombre de su tierra hasta el lugar más recóndito del mundo, poeta, persona y amigo».

Solera que arranca en 1847, un vino viejo, que nos hace recordar que el tiempo, es el mayor de los lujos y aquellas botellas que se alían con este tiempo, para trascender, se convierten en inolvidables.

 

Estos son los vinos que eligió Guillermo Cruz las Navidades pasadas, ¿tienes curiosidad para seguir leyendo?

ignios por guillermo cruz

Si el vino tiene una magia especial frente a otras bebidas es por su capacidad para armonizar aromas y sabores de forma excepcional. Hemos catado Celeste Crianza de bodega “Pago del Cielo” para Winestyle Travel y estos son los tres acordes que te recomiendo para disfrutar las Navidades con Celeste Crianza.

Por David Seijas

La armonización regional o clásica: cochinillo al horno

Una de mis recomendaciones más repetidas cuando imparto cursos de cata o charlas sobre maridajes, armonías o acordes  (Acordes es una palabra adaptada del vocabulario francés y es la que más me gusta utilizar, por su dulzura sonora) es sin duda la siguiente:

¡Disfrutad siempre de los vinos y la gastronomía de la misma zona! ¡Nunca falla!

En el momento de decidir los acordes, el paso de los años y la sabiduría de los lugareños no pueden equivocarse. Históricamente, siempre ha sido una gran gozada degustar un vino de la zona con algún plato típico de producto local, ambos se entienden a las mil maravillas.

En este caso, tanto si vais a viajar a la maravillosa Ribera del Duero, como si tenéis previsto cocinar en casa los días de Navidad, no podéis perderos una armonía excepcional: Celeste Crianza con cochinillo al horno.

El frescor de Celeste Crianza limpia la textura grasa del cochinillo, fundiéndose en boca. Además, suaviza los taninos y gana en cremosidad, creando así una sinergia insuperable. Si os atrevéis, probad a especiar y condimentar el plato con pimientas o hierbas aromáticas para potenciar el juego aromático.

Acorde estacional navideño: confit de pato, con salsa de arándanos y “chips de patata”

 Otra tendencia en acordes que siempre funciona, aunque sin darnos cuenta, es la de la estacionalidad.

Son aquellos platos, productos y vinos que más apetecen en una época especial del año. Por ejemplo, platos ligeros y frescos en verano, con vinos afrutados, cítricos y vivaces.

O platos de cocciones largas, de hora de “chup-chup” y paciencia y potajes en invierno, con vinos más cálidos, tánicos, oscuros…

Navidad es época de cocinar pluma: patos, ocas, pavos… Se comparten y disfrutan en muchas mesas de nuestro país.

En este caso, la textura y untuosidad del pato también crean una sinergia única con el frescor y el tanino bien fundido de Celeste Crianza.

La salsa de arándanos crea un juego aromático espectacular con la sensación de frutas maduras de vino y la patata “chip” aporta crujiente a la combinación, otorgando una nueva dimensión de texturas y diversión en el paladar.

Maridaje de contraste: trucha de río con jamón salteado

Normalmente, si nos preguntan sobre maridajes, lo primero que nos viene a la cabeza es identificar la estructura del plato.

Después, buscaríamos un vino con más o menos la misma potencia de dicha elaboración y así, encontraríamos un acorde por intensidad-afinidad.

Esta es una de las primeras piedras angulares de las tendencias actuales de la mayoría de los expertos sobre maridajes y armonizaciones.

Pero, lo que también es cierto, es que la mayoría de los expertos, sommeliers y wine lovers a los que he preguntado, el acorde que más recuerdan de sus vidas ¡suele ser el de contraste!

Alguna de las más memorables sinergias que he tenido el placer de degustar son en las que a priori, el plato y el vino, ¡se parecen como un huevo a una castaña!

Aquí va uno de estos. ¿Un señor vino de Ribera del Duero con un pescado? Se preguntarán… ¡Pues sí!

La buena integración de la madera, la buena textura frutal y la vivacidad de Celeste Crianza, nos permiten disfrutar de una buena trucha de río.

La idea es que la cocinen con jamón salteado, ya que la sal a dosis proporcionadas es una gran amiga de los vinos, los cuales se vuelven más sabrosos y suculentos.

Aquí os dejo estas tres elaboraciones para que puedan festejar de mejor manera, si cabe, estas fiestas que se avecinan.

Uzbekistán acaba de convertirse en miembro de la Organización Internacional de la Viña y el Vino, una institución con sede en París que agrupa a los principales países productores de vino en el mundo. Con la incorporación de esta república, son ya 47 países miembros de la OIV.

Por Esther Ibáñez

La reciente noticia sobre la incorporación de Uzbekistán,  país de la Ruta de la Seda, a la OIV nos ha hecho preguntarnos por la viticultura en este exótico país centroasiático.

Ha sido toda una sorpresa constatar que es el líder en la producción de uva en toda la región de Asia Central. ¿Y por qué entonces apenas sabemos nada de los vinos de Uzbekistán?

Uzbekistán no tiene sección propia en ninguno de nuestros frecuentes libros de consulta, André Dominé en su extensísimo libro “El Vino” (Editorial Könemann) le dedica unas pocas líneas.

La explicación de esta ausencia se debe a que, al igual que en otros países que fueron dominados por el Islam, las inmensa mayoría de las uvas que se cultivan en uno de los países de la Ruta de la Seda están destinadas a su consumo en fresco o se secan para elaborar pasas.

Sobre la Ruta de la Seda

La cultura vinícola floreció en Uzbekistán siglos atrás, favorecida sin duda, por ser el lugar de paso de las rutas comerciales que atravesaban Asia Central.

Numerosos vestigios arqueológicos (vasijas, cerámicas…) apuntan al comercio de vino como una de las actividades frecuentes entre las caravanas que pasaban por estas tierras. Concretamente el vino que se producía en el Valle de Ferghana llegó a tener una considerable fama en el siglo II a. C.

La zona productora de vinos se concentraba en el Sur del país, donde también se halla la hermosa Samarkanda, una de las ciudades clave en la Ruta de la Seda y considerada una de las ciudades más antiguas del mundo todavía habitadas. Se estima que fue fundada hace 2.700 años y fue declarada patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2001.

El incansable viajero veneciano Marco Polo dejó apuntado en sus diarios los buenos vinos que se tomaba con la población local en Samarkanda y destacaba la multitud de jardines y viñedos que adornaban sus calles.

También en la actualidad la viticultura se concentra en la zona sur del país, sobre todo la región de Surkahandarya y en el valle de Ferghana que goza de un clima templado desde primavera a otoño que la hacen propicia para el cultivo de la uva, tanto para su consumo en fresco como para la vinificación.

Desde hace unas décadas los gobiernos uzbekos han potenciado el desarrollo de la producción vinícola en su país. Existen ya grandes corporaciones como la Uzvinsanoat Company que agrupa a unas 83 bodegas de vinificación.

Uvas en Uzbekistán

En esta zona se cultivan actualmente unas cuarenta variedades de uva destinadas a la vinificación. Para elaborar vinos espumosos y brandy se usan las variedades Soyaki y Bayan-Shirin, mientras que las llamadas Saperavi y Rkatsiteli suelen ser las más frecuentes en los vinos tranquilos. También existe una importante de vinos dulces, comúnmente elaborados con uvas llamadas May Black, Rosy Muscat e Hindogni.

Otras castas con mucha presencia en los viñedos uzbekos son las llamadas Khusayni, Rizamat, Kishmish o Damskiy Palchik, pero estas están destinadas únicamente a su consumo en fresco.

En silencio y con expectación el público espera un momento histórico: una cata de siete vinos con 100 puntos Parker. Una experiencia única liderada por Luis Guitérrez, crítico de vinos para Wine Advocate en España, Argentina y Chile.

Por Glòria Vallès

Siete vinos con 100 puntos Parker. Es difícil decir que no a una propuesta tan sugerente. Vins y Licors Grau invitó a WineStyle Travel a participar en esta experiencia sensorial en la que descubrimos por qué un vino puede llegar a los 100 puntos (o no 😉 ).

“Un vino de 100 puntos es un vino que me acelera el corazón. No es un vino perfecto. Los 100 puntos Parker son vinos especiales”. Luis Gutiérrez inicia así una tarde excepcional y llena de vinos desconocidos por la mayoría.

Estamos en las instalaciones de Vins i Licors Grau en Palafrugell, Girona, y la velada es prometedora.

100 puntos Parker en Sanlúcar de Barrameda

La cata de 100 puntos Parker comienza con un Barbadillo Reliquias Palo Cortado. Uno de los vinos más añejos de la bodega, de los que habitualmente no se venden y quedan a manos de la propia familia.

Esta reliquia tiene 100 años de edad y una elevada concentración, sin perder por ello el equilibrio que lo hace casi mágico.

Los honores de abrir una de las 40 botellas de esta edición se hacen con la presencia de Armando Guerra, enólogo y responsable de los vinos de alta gama de de Bodegas Barbadillo.