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Los supermercados, las tiendas especializadas y las bodegas están llenos de vinos, y resulta muy difícil para el consumidor de vino que no tiene conocimientos técnicos, poder elegir. Te explicamos los cinco puntos principales que determinan el precio de un vino. 

Redacción

Los libros y artículos sobre vinos de menos de diez euros están de moda desde hace unos años, y no es de extrañar. La crisis económica ha obligado a muchas familias a ajustar las cuentas mensuales y calcular cada compra. Los vinos baratos triunfan, pero ¿son iguales que los vinos caros?

Estas recomendaciones son realmente útiles porque el mundo del vino no lo pone nada fácil a la hora de ayudar a elegir un vino por parte de alguien que se considera un desconocedor del producto. Algunos consumidores eligen por precio, otros por el diseño de la etiqueta, muchos por recomendación, muchos otros por costumbre…

Lo que la gran mayoría de personas que no son profesionales ni aficionados al mundo del vino no sabe, es por qué hay vinos caros y vinos baratos, y cuál es la diferencia.

cultivo de la vid
FOTO: DO Ribera del Duero

Estos son los cinco puntos que determinan el precio de un vino:

1. El viñedo: dónde está y cómo se cuida

El precio de la tierra cambia en función de la región donde se encuentra. Pasa exactamente lo mismo que con el precio de la vivienda: hay regiones más caras que otras, y regiones muy baratas.

Cuánto ha costado comprar el viñedo es uno de los factores que puede determinar el precio del vino. Pero mucho más importante es cómo se cuida y qué tipo de trabajos se realizan en este viñedo.

El trabajo manual en el viñedo, como se realiza en Priorat, es mucho más costoso que el que se realiza con máquinas, por ejemplo en viñedos de gran producción en Castilla La Mancha.

 2. Elaboración y conservación del vino en la bodega

Los equipos industriales necesarios para elaborar vino no son baratos. Algunas bodegas los comparten, principalmente la embotelladora, pero otras tareas como el prensado se deben realizar en la propia bodega con maquinaria de calidad.

Así mismo, el vino es un producto que a diferencia de otros como la cerveza o la leche, precisa de un tiempo de reposo antes de salir a la venta. Esto implica tener espacio para guardarlo. No solamente las barricas donde se realiza la crianza, sino también las botellas con el vino dentro.

Los stocks tiene un elevado coste para las bodegas, que no pueden empezar a recoger el fruto económico de la vendimia hasta pasados varios meses o años.

3. Packaging: hay botellas y botellas

El peso del cristal, el tipo de corcho, el diseño e impresión de la etiqueta… Son todo factores que pueden hacer subir el precio de coste del vino y, en consecuencia, el precio de venta.

viñedos de vinos caros y vinos baratos
FOTO: Cite du Champagne - Champagne Collet

4. Distribución y venta, el gran secreto del vino

¿Te has preguntado alguna vez por qué las bodegas, que tradicionalmente se han dedicado al sector industrial, cada vez están potenciando las visitas de enoturismo?

La realidad es que para poder poner las botellas de vino en el mercado, ls bodegas a venderlas a precios ajustados para salvar el margen de todos los intermediarios. En cambio, si compras el vino directo a bodega, el beneficio es mayor para el productor. Y si se trata de una bodega pequeña muchas veces es imprescindible para poder subsistir. 

El transporte y la distribución de vinos está muy regulado y tiene costes elevados, especialmente en vinos que se destinan a la exportación. En una venta en exportación, puede haber hasta tres intermediarios entre la bodega y el consumidor final.

Además del transportista, el distribuidor, y el importador, las tiendas y restaurantes tienen también sus márgenes, a veces elevados – especialmente en restaurantes-.

Además, al tratarse de una bebida alcohólica, está sometida a impuestos elevados de importación, en algunos países más que en otros. Brasil es un claro ejemplo de elevados costes de importación para los vinos.

5. El mercado: el gran decisor en el precio de un vino

Es el tradicional juego de la oferta y la demanda. Hay bodegas en Borgoña y Burdeos, Francia, que tiene sus cosechas vendidas mucho antes de realizar la vendimia.

Hay otras bodegas que se encuentran en regiones poco conocidas, y por lo tanto poco demandadas. Por ejemplo, el precio que está dispuesto a pagar un consumidor por un prosecco o un espumoso genérico no es el mismo que pagaría por un champagne.

El interés que tiene cada mercado por una tipología de vinos, y por lo tanto la intensidad de la demanda, determina el precio del vino.

Y aquí también tiene mucho peso la marca. Como en otros sectores, la notoriedad de marca, el branding, la inversión en marketing… son elementos que convierten a una marca en más o menos demandada, pero que también elevan su precio de venta.

 

En definitiva,  la próxima vez que vayas a comprar un vino podrás valorar un poco mejor por qué tiene el precio que tiene. Habitualmente si es un vino barato, tendrá unas características, y si es un vino caro, otras. A partir de cierto precio, por ejemplo los 25 – 30 euros por botella, ya no estaríamos hablando de caro o barato sino que tenemos que incluir el concepto de “valor añadido”. Pero este punto lo dejamos para otro día 😉

Y si tienes dudas de qué vino elegir en una ocasión en especial, puedes consultar nuestras recomendaciones de Vinos y Bodegas o enviarnos un email. ¡Estaremos encantados de darte una recomendación!

viñedo viejo
FOTO: Vintae.

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¿Sabes cómo conservar el vino en casa, antes y después de abierto?

Si bien lo mejor para disfrutar el vino en sus mejores condiciones es bebérselo una vez abierto y no guardarlo, hay algunas consideraciones que tenemos que tener en cuenta antes de abrirlo, y varias opciones si no vamos a consumir toda la botella el primer día.

Redacción

Es viernes por la tarde y has pasado por la vinoteca de tu zona para comprar una botella de vino para la cena de esta noche (o la comida de mañana). Pero te han recomendado varias opciones que te gustaban y finalmente has decidido comprar más botellas de las que necesitas para compartir con tus amigos y amigas. Llegas a casa y… ¿dónde guardas los vinos?


AL VINO, LO QUE MENOS LE GUSTA ES EL CAMBIO DE TEMPERATURA, LA SEQUEDAD, LOS OLORES Y EL EXCESO DE LUZ


La primera respuesta de muchas personas es: en la cocina o el comedor si es tinto, en la nevera si es rosado o blanco. ¡Error! Atento que te contamos por qué:

La cocina es una de las zonas de la casa con más variación de temperatura debido al uso del horno, fogones y campana. Y al vino, lo que menos le gusta, es el cambio de temperatura, la sequedad, los olores y el exceso de luz.

La nevera es enemiga de los vinos. Su temperatura es demasiado baja y muy seca, no nos conviene. Puede alterar aromas y matices del vino e incluso generar precipitaciones. Ya sabes, esos cristales que quedan en el fondo de la botella y que no te gustan.

De acuerdo, si es un vino espumoso, blanco o rosado joven, un vino sencillo, puede dormir en la nevera. ¡Pero no lo guardes aquí eternamente!

como no conservar el vino

Entonces, te preguntarás, ¿qué hago? Aquí tienes cinco trucos que te ayudaran a la conservar el vino, antes y después de abrir la botella.

1. En horizontal.

Si no se consume de inmediato, poner la botella en posición horizontal es lo primero. El vino debe estar en contacto con el corcho para su conservación. Si el tapón es de silicona, cristal o rosca, no hace falta mantener la horizontalidad.

2. Ventilación y oscuridad.

Mantenerlo en una habitación ventilada, sin exceso de luz, y con una temperatura no superior a 15 grados. ¿Tienes sótano o garaje? Podría ser una buena opción. Obviamente lo mejor sería una cava climatizada como esta.

3. El tiempo es oro.

No, no es cierto que “el vino, cuanto más viejo, mejor”. Todo depende de qué vino. Algunos vinos están hechos para envejecer, otros para consumir de inmediato.

La forma en que se ha elaborado el vino determinará cuánto tiempo puede vivir (sí, igual que las personas, las plantas y los animales, los vinos tienen su propio ciclo de vida).

Lo mejor es preguntar al profesional que te lo vende, cuánto tiempo recomienda guardar cada botella. Si no es posible recibir esta recomendación en el lugar donde compras habitualmente los vinos te recomendamos dos cosas: la primera, que consideres cambiar de proveedor, quien vende vinos debería poder dar recomendaciones sobre los mismos. La segunda, que accedas a través de internet a páginas de referencia donde te darán indicaciones sobre el tiempo de guarda recomendado.


NO TODOS LOS VINOS NACIERON PARA ENVEJECER. ASEGÚRATE DE CUÁL ES EL MEJOR MOMENTO DE CONSUMO ANTES DE DECIDIR OLVIDARTE DE ÉL DURANTE LOS PRÓXIMOS CINCO AÑOS.


4. ¿Ya has abierto la botella? El mejor consejo es que la compartas para terminarla.

Pero si no es el caso, tenemos varias recomendaciones para tí. La primera de ellas es: olvídate de volver a usar el mismo corcho para taparla o poner una cucharita si se trata de vinos espumosos. La cucharita para que no se escape el gas del cava o champagne es una leyenda urbana, por no decir una gran ridiculez. Utiliza el Vacuvin. Es una opción económica y alargará la vida del vino unos 4 o 5 días. Si es espumoso no lo hagas, perderá el gas.


OLVÍDATE DE VOLVER A USAR EL MISMO CORCHO PARA TAPAR LA BOTELLA O PONER UNA CUCHARITA “PARA QUE NO SE ESCAPE EL GAS” SI SE TRATA DE UN ESPUMOSO. ES UNA LEYENDA URBANA.


 

5. Like a PRO 😉

¿Eres profesional o un amante del vino con mucha pasión? Utiliza un Coravin, el sistema para acceder al vino sin descorchar la botella. Su uso es sencillo e intuitivo: se introduce una aguja de acero inoxidable en el corcho de la botella y, una vez dentro, se inserta gas argón – un gas noble que mantiene las cualidades del producto y que está presente de manera natural en su elaboración –. De esta manera se extrae, sin necesidad de descorchar la botella, la cantidad de vino deseada. El vino no entra en ningún momento en contacto con el oxígeno, así que, la cantidad restante continúa su evolución natural a la vez que conserva sus cualidades intactas.

@FOTOS: Coravin y Vacuvin

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conservar el vino con vacuvin

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