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Vino y cambio climático, la sostenibilidad es necesidad

17 diciembre, 2017

vino y cambio climático

La [cruda] realidad del cambio climático en tu copa.

Por Rafa Moreno

Las consecuencias del progresivo aumento de temperaturas para con la vid, causado por el cambio climático, suponen una seria amenaza. Obliga a elaboradores y viticultores a volver a mirar al pasado, para de la mano de esa suerte de viticultura heroica y de supervivencia de sus abuelos reconciliarse con nuestro entorno y obtener así lo mejor de él. Al fin y al cabo, la respuesta siempre estuvo ahí. En la tierra. Nuestra tierra.

La Revolución como respuesta al cambio climático

¿Cómo hará frente la viticultura al cambio climático? Para responderlo, hay que ir hacia atrás. Que el buen vino surge en el viñedo parece una obviedad; pero si atendemos a razones e hitos ocurridos durante los dos últimos siglos veremos que, en suma, es un axioma del todo revolucionario:

Durante los últimos dos cientos años la viticultura ha hecho frente a grandes crisis, bien en forma de temibles plagas como la filoxera; o bien mediante la destructiva mano del hombre que convirtió la Europa de la primera mitad del s. XX en un campo de batalla cruel y desolador. De modo que ante este gris panorama el objetivo de los productores de la época no era otro que la alta productividad; por lo que el abuso de productos químicos para garantizar una cosecha rica en kilos (y paupérrima en calidad) estaba a la orden del día.

Pero de igual manera que el injerto del pie americano en las vides europeas logró detener la plaga; a partir de la década de los 70 del pasado siglo, elaboradores y viticultores apostaron por la restricción del rendimiento en aras de lograr una mayor calidad. Ya en los noventa, la selección de la uva y una mayor profundización en el estudio y cuidado del terroir situaron a los grandes vinos en cotas más elevadas de prestigio social.


ES PARADIGMÁTICO OBSERVAR COMO LOS GRANDES AVANCES HAN SIDO PRECEDIDOS DE CRISIS QUE HABÍAN SITUADO A LA VITICULTURA EN UN PUNTO DE NO RETORNO.


Vino y Cambio Climático: No hay vuelta atrás

La vitis vinifera es una planta extremadamente sensible a los cambios de temperatura. El aumento de un grado del que hemos sido testigos en el Penedès en los últimos 40 años, ha provocado que la vendimia se lleve a cabo diez días antes que hace dos décadas, y esta tendencia para que se mantiene.


UN AUMENTO DE 1º EN LAS TEMPERATURAS EN LOS ÚLTIMOS 40 AÑOS HA BASTADO PARA SITUAR A LA VITICULTURA ANTE UN NUEVO ESCENARIO


Las predicciones para el s.XXI no parecen muy halagüeñas: Se estima un incremento de la temperatura de 4 a 5 grados para el año 2100, según los expertos. En el arco Mediterráneo las previsiones son peores. Al aumento de las temperaturas se suma la previsión de un acusado descenso de lluvias, particularmente nocivo en una región con un inherente déficit hídrico, o de, llamémosle, un mal llover.

Mea culpa, mea máxima culpa…. Y es que las causas antropogénicas, como la sobre explotación de combustibles fósiles, dibujan un aura de culpabilidad que pende sobre nuestras cabezas:

Las emisiones de CO2 han aumentado exponencialmente en los últimos 40 años, prueba de ello es que se ha demostrado que los niveles de CO2, la deforestación y los niveles de temperatura han variado de manera simultánea.

viñedo de Gramona

¿Qué ocurre en la viña y cómo afecta al vino el cambio climático?

En síntesis, el aumento de las temperaturas afecta a los aspectos fenológicos de la viña, provocando desequilibrios durante el proceso de maduración:

  • Las bayas alcanzan una elevada concentración de azúcar mucho antes, sin embargo, las pieles y las semillas maduran más lentamente. Este desequilibrio se traduce en copa en un aumento significativo del grado de alcohol y a la vez con un tanino verde, poco maduro, agresivo y astringente.
  • Las altas temperaturas también provocan un aumento del PH de la uva, lo que provoca una dramática disminución de la acidez, acelerando el envejecimiento de los vinos, con los ulteriores problemas de conservación que esto conlleva.

 

A modo de resumen, toma nota:

  • Aumento del grado de alcohol
  • Disminución de la acidez
  • Fragilidad en la estructura
  • Envejecimiento acelerado
  • Problemas de conservación
uvas de Jerez

La [re]adaptación es la nueva revolución

Este nuevo contexto climático demanda un cambio en las reglas del juego; un nuevo paradigma de las relaciones del ser humano con su entorno.

Así, una gestión ética de la tierra y respetuosa con el entorno ya no es una opción. De ella dependen, no solo rendimientos y productividad, sino la supervivencia del sector tal y como hoy lo conocemos.

Hoy son muchas las bodegas que llevan a cabo acciones para adaptarse a las nuevas reglas del juego, aunque con mayor o menor convicción, huelga decir. Y es que, al fin y al cabo, a día de hoy la ‘viticultura sostenible’ parece un mero un acto de fe para los que buscan resultados cortoplacistas.

Pero esta es una carrera de fondo y conviene mirar más allá de nuestro horizonte para, solo entonces, desandar lo andado y comprender que todo puede empezar hoy, ahora.

“La viticultura se deberá adaptar a las nuevas circunstancias climáticas, desplazando las viñas hacia el Norte, buscando altitud y temperatura más frías. En Torres, lo hemos estado haciendo los últimos 20 años en toda Cataluña. Como en el Pre Pirineo, donde hemos adquirido terrenos a 1200m de altitud. Hoy, todavía no es posible el cultivo de la vid, pero estamos convencidos que en el futuro este marco será una gran oportunidad para determinadas variedades de uva.”

Miguel A. Torres (presidente de Bodegas Torres)

A vueltas con el presente, huelga decir que el mundo del vino es y ha sido uno de los primeros sectores en levantar la voz ante este nuevo contexto climático amenazante; un escenario que arrastra consigo nuevas tendencias de consumo más responsables. Hoy los winelovers buscamos en nuestros vinos poco grado y tratamientos responsables para con la vid y su fruto.

Grandes bodegas y pequeños vignerons han comprendido que dar un paso atrás, en ocasiones, permite dar tres pasos adelante. Así, una puesta al día de las viejas variedades ancestrales recuperadas del olvido, encabeza una tendencia que, no solo cimienta y enriquece nuestro patrimonio ampelográfico; sino que además llevan en su ADN una mayor resistencia ante la sequía y las altas temperaturas. Y es entonces cuando vemos claro:

Hoy, como siempre, la respuesta es Ayer.

 

En la entrevista con Xavier Nadal, Presidente de Pimecava, y la conversación con Xavier Gramona, ya avanzamos cómo el cambio climático estaba obligando a cambiar procesos en la viticultura. Esperamos recibir noticias positivas en los próximos años. 

 

 

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