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Una copa de Celeste Crianza en la mano y la vista puesta en las estrellas

13 octubre, 2019

Torres Celeste

Mucha suerte la que tienen las cepas del viñedo de Pago del Cielo, la bodega que Familia Torres tiene en Ribera del Duero. Suerte, decimos, de estar tan cerca del cielo, a más de novecientos metros de altitud. En las noches despejadas el manto celeste se despliega sobre ellas con una amplitud sobrecogedora.

Esther Ibañez

Nosotros podemos emular esta sensación disfrutando de una botella del vino Celeste Crianza 2016 en algún paraje poco iluminado, quizás en una escapada de fin de semana en el campo. Es necesario huir de las concentraciones urbanas cuyas luces atenúan el brillo de las estrellas.

Manta en el suelo, copas de vino y toda la atención en tratar de contar los siete puntos del cúmulo abierto de las Pléyades. Un grupo de estrellas jóvenes, situadas en la constelación de Tauro a 444 años luz de la Tierra.

Los astrónomos utilizan este sugerente reto para poner a prueba la agudeza visual de los aficionados y el otoño es uno de los mejores momentos del año para percibir este espectáculo estelar. Aplicaciones para smartphone como Star Walk pueden ayudarnos a localizar estas 7 estrellas, también conocidas como “Las Cabritillas”.

Pero volvamos al vino que estamos tomando. Quizás fuera esta sensación de altitud tan beneficiosa para las viñas la que convenció a la quinta generación de la familia Torres para crear esta bodega en Fompedraza, una localidad muy próxima a Peñafiel.

En la familia Torres siempre han tenido una máxima presente: “los grandes vinos surgen de los viñedos extremos”. Algo que encaja perfectamente con este lugar de Ribera del Duero donde nace Celeste.

Celeste Crianza, un vino muy gastronómico

Celeste es un tinto que despliega muchos matices que nos recuerdan a los frutos negros, como las moras, entremezclados con notas más golosas, como de confituras. Los doce meses que ha pasado criándose en barricas de roble francés y americano han dotado a Celeste de deliciosos aromas tostados, como de café torrefacto.

Es por ello que además de poderse tomar solo, Celeste Crianza es un vino muy gastronómico, capaz de acompañar contundentes carnes, embutidos o quesos curados.

Esta gastronomía tan otoñal y festiva, que nos trae el recuerdo de barbacoas cuando el calor ya no aprieta tanto. Estos días soleados de otoño, en los que el fuego reconforta y no molesta. ¡Que alguien quede encargado de darle una copa de Celeste a quien se haya ofrecido a preparar la barbacoa!

Leemos que el prestigioso crítico James Suckling le ha otorgado 93 puntos a Celeste Crianza 2016, destacando su magnífico equilibrio, las notas aromáticas de distintos tipos de moras y su afinada carga tánica en boca. ¿Qué nota le pondremos nosotros cuando lo disfrutemos relajadamente mirando las estrellas?

 

Si quieres saber con qué servir Celeste Crianza no te pierdas las sugerencias de armonización del sumiller David Seijas para este vino tinto.

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