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Celeste, Polaris y Gúdar: un vino muy cerca de las estrellas.

20 noviembre, 2020

Una señal de madera apunta al cielo: Polaris a 433,8 años luz. ¡Guau! Estamos en uno de los pueblos más altos de España, concretamente en Gúdar (Teruel), el quinto más elevado de todo el territorio español, donde sus vecinos duermen a 1.588 metros sobre el nivel del mar. ¿Nos acompañas en esta ruta cerca de las estrellas?

Esther Ibañez

Hemos llegado hasta la señal Polaris, estamos aquí un poquito más cerca de la estrella más brillante de la Osa Menor. Es divertido pensarlo así. Llevamos en nuestra mochila una botella de Celeste Crianza, una manta y unas copas: el plan es tan redondo que parece de cuento.

polaris

La comarca de Gúdar-Javalambre fue certificada en 2016 como Reserva y Destino Starlight por la fundación del mismo nombre, reconocida por la Unesco. Está considerada como una de las mejores zonas donde observar las estrellas de Europa. El de Gúdar es uno de los miradores que se han establecido en las poblaciones para fomentar el Turismo de las Estrellas que atrae a cada vez más personas de todas las edades y nacionalidades.

Ascendemos a la zona más alta de este espolón rocoso, que hace de Gúdar un pueblo situado en una atalaya desde la que se divisa el río Alfambra en el fondo del valle. Esta cumbre, la Peña Magdalena, acoge el “Mirador de las Estrellas”, donde encontramos paneles informativos, señalización e incluso planisferios a disposición de los turistas más avanzados en materia estelar. No es nuestro caso. Por ello siempre es recomendable buscar un buen guía para disfrutar de la observación del cielo y los de aquí tienen una certificación Starlight que los avala. No es fácil orientarse en semejante inmensidad de estrellas: mejor si un narrador nos acompaña en este viaje estelar.

Nos tumbamos en el suelo y no vemos ni una nube que moleste. El cielo se despliega con una asombrosa claridad sobre nosotros. Millones de puntitos brillantes nos contemplan sobre un fondo negro. No se puede hablar de contaminación lumínica en una localidad donde viven menos de cien personas. En este caso, la despoblación juega a nuestro favor.

El escenario es idóneo y nosotros nos hemos traído un vino muy especial para acompañar nuestra actividad de observación de estrellas: Celeste crianza 2017 es un monovarietal de tinta fina (tempranillo) que elaboran en la bodega vallisoletana Pago del Cielo. No es casualidad que lo hayamos elegido para esta actividad nocturna: es un vino que tiene muchas conexiones con el cielo y la altura. Y su nombre, Celeste, es solo la más evidente. Lo abrimos.

El vino está a una temperatura perfecta, un poco fresco, como son las temperaturas nocturnas aquí todo el año. Pero se nota que el vino se encuentra cómodo, pues él mismo es también fruto de viñedos en altura, concretamente a casi 900 metros sobre el nivel del mar.

Nuestro guía Starlight certificado da comienzo a su explicación. Los datos que aporta nos hacen sentir pequeños e insignificantes ante la magnitud del universo. Pero también nos sentimos tremendamente afortunados de presenciar el espectáculo que las estrellas y constelaciones nos ofrecen. Cuando nuestro guía hace una pausa, algo que hace con frecuencia, el silencio vuelve a adueñarse de la noche. Son los momentos que elegimos para dar un sorbo de Celeste Crianza, pues nuestros relajados sentidos se concentran entonces en los matices que nos ofrece este vino de Ribera del Duero. ¡Qué buena elección para esta noche de estrellas!

Auguramos un buen maridaje de este tinto que nos hemos traído de la Ribera del Duero con los quesos de leche cruda de oveja que se elaboran en la zona y también con el Jamón de Teruel que se cura en estas frías alturas. Celeste Crianza es de estos vinos que saben jugar un buen papel en cualquier ocasión. Sus doce meses de crianza en roble francés le ha dado una buena estructura sin hacerle renunciar a la carga frutal que regala la Tempranillo a todos los vinos que a partir de ella se elaboran. La altura a la que se encuentran los viñedos le ha proporcionado una deliciosa acidez que conquista los paladares e invita a seguir bebiendo. Más aún cuando, como nosotros esta noche en Gúdar- Javalambre, estamos rodeados de la sobrecogedora belleza de la bóveda celeste.

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