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Solo una arbusto tan tenaz como la vid es capaz de dar gran calidad de fruto cuando crece en un suelo tan pobre como este páramo vallisoletano. Así ocurre en la Finca La Revilla, donde nacen los vinos de Valtravieso. Esta bodega se sitúa junto al límite norte de la Denominación de Origen Ribera del Duero, algo apartada del resto de bodegas.

Esther Ibañez

¿Has probado alguna vez los vinos de Valtravieso? Nosotros, de Valtravieso conocemos sus vinos por su característica profundidad y elegancia.

Nos cuentan que la enología en Valtravieso siempre ha querido respetar la frescura y la acidez natural que proporcionan las uvas, minimizando la presencia de la madera. Y así lo sentimos en la copa.

Desde los plurivarietales en los que la Merlot y la Cabernet Sauvignon acompañan a la variedad Tinto Fino, hasta el monovarietal VT Tinta Fina de Valtravieso que tantas alegrías y reconocimiento ha llevado a esta bodega ribereña.

VT Tinta Fina de Valtravieso es un tinto directo, complejo, con potencia y elegancia, que procede de viñedos viejos con rendimientos muy bajos y una crianza de 16 meses en barricas de roble francés. Un vino de producción limitada de tan sólo 10.000 botellas con un gran potencial de guarda.

(Recordemos : para que un vino tenga gran potencial de guarda necesita calidad de taninos, de fruta y una elevada acidez. Todo ello hace que la vida del vino sea larga y bonita 😉 )

Valtravieso : bodega y viñedo todo en uno

Es una suerte cuando los viñedos rodean la propia bodega: las vendimias se simplifican, los traslados se reducen al mínimo y las uvas pueden llegar a la bodega recién vendimiadas.

Así ocurre en Valtravieso, donde desde el edificio de elaboración se divisan las vides. Anexas están las salas de crianza, embotellado y expedición, con lo que se facilita todo el proceso que lleva desde la uva a la botella. Y… ¡no hay que perderse su sala de catas, pues tiene las mejores vistas de toda la bodega!

La bodega se provee principalmente de sus 60 hectáreas en propiedad en la mencionada Finca La Revilla, de viticultores fidelizados y de otras 9 hectáreas en propiedad en otro viñedo próximo a la localidad de Piñel de Arriba.

Este viñedo llamado “Santa María” se asienta a 850m sobre una ladera de suelos arcillosos y se trata de vides más jóvenes, sobre los 15 años de edad.

Las cepas de la Finca La Revilla tienen una media de edad de 25 años, algunas de ellas alcanzan incluso los 37 años. Ambas fincas se manejan de un modo ecológico y sus viticultores son conscientes de la importancia del viñedo de cara a lograr grandes vinos.

Valtravieso

Viñedo de altura : menos temperatura, mayor acidez… ¡más calidad!

La altura es un factor que cada vez se asocia más a la calidad de los vinos. La altitud a la que se encuentran las uvas ofrece numerosas ventajas, comenzando por una mayor amplitud térmica entre la noche y el día, un condicionante necesario para lograr una buena acidez en las uvas.

Por otra parte, la maduración es progresiva y lenta, ganando en matices sápidos las uvas. Además, el constante aumento de la temperatura global como consecuencia del cambio climático hace cada vez más atractivos estos viñedos situados en cotas altas, pues están más preparados de cara a las condiciones climáticas de las próximas décadas.

Los viñedos de Valtravieso se cuentan entre los más altos de la Denominación de origen Ribera del Duero, pues están a 915 metros sobre el nivel del mar.

Los suelos pobres, mayormente calizos del páramo donde hunden sus raíces las cepas de Valtravieso son frecuentemente azotados por vientos, que cuando soplan moderados son buenos aliados para mejorar la sanidad del cultivo, ventilan y mantienen alejadas algunas plagas fúngicas.

Los 900 metros son uno de los límites que suele marcarse para el cultivo del Cabernet Sauvignon y el Merlot, y aunque en la vallisoletana Finca La Revilla se encuentran en un extremo de su rango climático, consiguen una calidad de uva excepcional en su punto de madurez adecuado.

Y dicho todo esto… ¿Te animas a probar sus vinos?

Cada una de las cepas de la bodega Dehesa de Luna, situadas en Campo de Montiel, se siente arropada por las 3000 hectáreas de naturaleza virgen que la rodea. ¿Conoces esta bodega? Nos ha sorprendido, sigue leyendo 😉

Esther Ibañez

En Dehesa de la Luna, ubicada a más de 800 metros sobre el nivel del mar, se han ido tomando decisiones a medida que los ensayos recomendaban plantar una u otra variedad de uva.

Hasta seis sistemas de conducción del viñedo conviven en su perímetro en un ejercicio de optimización de recursos. Las hileras de vides sortean y rodean árboles majestuosos, encinas en su mayoría, respetando el paisaje anterior a su llegada.

En La Roda (Albacete) damos con una bodega bastante reciente, pues fue inaugurada en 2012, que ha sabido integrarse en su entorno de un modo respetuoso.

viñedos dehesa de la luna

Cultivos ecológicos en Dehesa de la Luna

No podría ser de otra manera tratándose del entorno en el que se desarrollan las labores vitícolas: las 64 hectáreas dedicadas a la vid reciben un manejo ecológico, promoviendo las cubiertas vegetales, las distintas conducciones de las cepas y el uso racional del riego buscando el aporte hídrico óptimo. Todo ello permite hablar de una viticultura sostenible y consciente de su entorno.

Una vez pasados todos los trámites de creación de un viñedo ecológico, desde la añada 2018, todos los vinos de Dehesa de Luna saldrán al mercado con la certificación ecológica.

El Dehesa de Luna Rosé 2018 fue el primer vino que lanzó la bodega con la distinción. El resto ser irán sumando al camino iniciado por el rosado.

Donde viven las aves

Dehesa de Luna es una finca catalogada como Reserva de la Biodiversidad y por ello, los cultivos conviven con hermosas aves, como el águila imperial, endémica de la Península Ibérica. También pueden observarse avutardas, azores y perdices rojas.

Salvo uno, del que daremos cuenta posteriormente, todos los vinos de Dehesa de Luna muestran en sus etiquetas la riqueza ornitológica de la finca.

Despliegan sus grandes alas, por ejemplo en el plurivarietal Gran Luna, elaborado con Cabernet Sauvignon, Syrah, Tempranillo, Petit Verdot y Graciano. Un ejercicio serio de ensamblaje de variedades para lograr un tinto potente y elegante a la vez.

Otras etiquetas, como la del tinto Orígenes de Dehesa de Luna nos muestran las características formaciones triangulares de las aves al volar en grupo.

Dehesa de la Luna Rose

Un vino de leyenda

¿Qué vino nos ha llevado a esta bodega? El tinto Purgapecados. Un vino de parcela que procede de un viñedo ecológico. Su nombre se debe a Santa Teresa de Jesús, quien el 16 de febrero de 1580 pernoctó en la llamada Dehesa de Purgapecados en su viaje entre Villanueva de la Jara y Malagón.

En este lugar, que hoy pertenece a la bodega Dehesa de Luna, cuenta la leyenda que a la Santa, cansada por el viaje, se le ofreció un vino que le revitalizó cuerpo y alma.

Elaborado con Cabernet Sauvignon, ha pasado 18 meses en barricas de roble francés y otros tantos meses redondeándose en la botella antes de salir al mercado.

Purgapecados es el único vino de Dehesa de Luna que no tiene pájaros representados en su etiqueta. Su diseño, inspirado en las cintas de etiquetar manualmente, remite a la idea de que lo verdaderamente importante está en el interior: en las personas y en los vinos.

Dehesa de la luna

“Toneladas de fruta”– apuntaba Ferrán Centelles cuando cató el pasado mes de enero este vino para el reporte de Ribera de Duero de Jancis Robinson“Intenso, concentrado […] Vibrante.” Así lo definió el afamado sumiller para después otorgarle una alta puntuación, exactamente 17,5/20.

Esther Ibañez

Erial TF 2016 lleva en su nombre tres pilares de esta bodega: el de su principal viñedo (llamado Erialón, plantado en 1930), la “T” referente a la arraigada tradición vinícola y “F” simbolizando la familia, pues son tres hermanos quienes actualmente rigen los destinos de esta bodega en Pesquera de Duero. Epifanio recoge el testigo del nombre y lleva la gestión comercial, Santiago es el enólogo y Borja el encargado de velar por los viñedos.

Viñedos centenarios que son la pura esencia de la Ribera del Duero

Erial TF 2016 de Epifanio Rivera es un vino elaborado con Tinta fina que se vendimia manualmente, posteriormente permanece unos 18 meses en barricas de roble francés y americano en una proporción de 85-15%.

De él predica que conjuga las notas de frutas maduras en sazón, como las ciruelas o los higos con recuerdos balsámicos y elegantes toques a tinta china. Cada año se elaboran en torno a 10.000 botellas de este vino.


EPIFANIO RIVERA CUENTA CON VIDES CENTENARIAS DE LAS QUE SE HAN EXTRAÍDO CLONES

BODEGAS DE GRAN RENOMBRE DE LA RIBERA DEL DUERO


 

También se dice de este Erial TF 2016 que además de acompañar muy bien a los platos de lechazo, encuentra maridajes certeros en pescados grasos e incluso postres de chocolate negro. ¿Quién se atreve a reproducir estas armonías?

No todas las bodegas pueden presumir de tener un viñedo histórico, casi centenario, plantado justo después de la devastación de la filoxera. Así parece indicarlo el uso del pie americano llamado “Rupestris de Lot”.

La bodega que nos ocupa cuenta con unas vides de las que han extraído clones para sus viñedos un puñado de bodegas de gran renombre en Ribera del Duero. No diremos cuáles, pero todos las podemos adivinar.

Una bodega pequeña y muy familiar que se puede visitar

La bodega Epifanio Rivera ofrece distintas opciones al enoturista, siempre con reserva telefónica previa. Se puede concertar una visita guiada a los viñedos y también a su lagar datado de 1850, además de su bodega subterránea que fue construida en el siglo XVI.

Un patrimonio vitícola muy importante entre las bodegas de Ribera del Duero que esta familia, los Rivera- Aparicio, han sabido conservar a pesar de los años.

Llegados a este punto, ¿sabéis qué es lo mejor de este vino que nos ha recomendado Ferran Centelles? Que todavía tiene recorrido. Que mañana, dentro de un año y quizás también en un lustro, estará estupendo.

Es lo que ocurre cuando se hacen grandes vinos a conciencia, que su capacidad de guarda los hace durar en el tiempo. Todo ello, siempre que esté bien conservado, por descontado.

Si quieres más ideas para viajar a Ribera del Duero, no te pierdas La Ribera del Duero sobre ruedas

 

FOTOS : La fotografía de portada es @evootrade en Instagram. El resto de fotografías pertenecen a la bodega Epifanio Rivera.

Mucha suerte la que tienen las cepas del viñedo de Pago del Cielo, la bodega que Familia Torres tiene en Ribera del Duero. Suerte, decimos, de estar tan cerca del cielo, a más de novecientos metros de altitud. En las noches despejadas el manto celeste se despliega sobre ellas con una amplitud sobrecogedora.

Esther Ibañez

Nosotros podemos emular esta sensación disfrutando de una botella del vino Celeste Crianza 2016 en algún paraje poco iluminado, quizás en una escapada de fin de semana en el campo. Es necesario huir de las concentraciones urbanas cuyas luces atenúan el brillo de las estrellas.

Manta en el suelo, copas de vino y toda la atención en tratar de contar los siete puntos del cúmulo abierto de las Pléyades. Un grupo de estrellas jóvenes, situadas en la constelación de Tauro a 444 años luz de la Tierra.

Los astrónomos utilizan este sugerente reto para poner a prueba la agudeza visual de los aficionados y el otoño es uno de los mejores momentos del año para percibir este espectáculo estelar. Aplicaciones para smartphone como Star Walk pueden ayudarnos a localizar estas 7 estrellas, también conocidas como “Las Cabritillas”.

Pero volvamos al vino que estamos tomando. Quizás fuera esta sensación de altitud tan beneficiosa para las viñas la que convenció a la quinta generación de la familia Torres para crear esta bodega en Fompedraza, una localidad muy próxima a Peñafiel.

En la familia Torres siempre han tenido una máxima presente: “los grandes vinos surgen de los viñedos extremos”. Algo que encaja perfectamente con este lugar de Ribera del Duero donde nace Celeste.

Celeste Crianza, un vino muy gastronómico

Celeste es un tinto que despliega muchos matices que nos recuerdan a los frutos negros, como las moras, entremezclados con notas más golosas, como de confituras. Los doce meses que ha pasado criándose en barricas de roble francés y americano han dotado a Celeste de deliciosos aromas tostados, como de café torrefacto.

Es por ello que además de poderse tomar solo, Celeste Crianza es un vino muy gastronómico, capaz de acompañar contundentes carnes, embutidos o quesos curados.

Esta gastronomía tan otoñal y festiva, que nos trae el recuerdo de barbacoas cuando el calor ya no aprieta tanto. Estos días soleados de otoño, en los que el fuego reconforta y no molesta. ¡Que alguien quede encargado de darle una copa de Celeste a quien se haya ofrecido a preparar la barbacoa!

Leemos que el prestigioso crítico James Suckling le ha otorgado 93 puntos a Celeste Crianza 2016, destacando su magnífico equilibrio, las notas aromáticas de distintos tipos de moras y su afinada carga tánica en boca. ¿Qué nota le pondremos nosotros cuando lo disfrutemos relajadamente mirando las estrellas?

 

Si quieres saber con qué servir Celeste Crianza no te pierdas las sugerencias de armonización del sumiller David Seijas para este vino tinto.